Desde hace un tiempo, está circulando vía internet un mensaje en el que se cuestiona el accionar de Argentina ante Naciones Unidas sobre el tema de la plataforma continental, su extensión y la soberanía sobre las islas Malvinas. Así que, con el fin de aclarar dudas y encontrar respuestas ciertas, LA CAPITAL entrevistó al titular de la cátedra de Derecho Internacional de la Universidad Nacional de Mar del Plata, doctor Eduardo Hooft.
Desde hace un tiempo, está circulando vía internet un mensaje en el que se cuestiona el accionar de Argentina ante Naciones Unidas sobre el tema de la plataforma continental, su extensión y la soberanía sobre las islas Malvinas. Así que, con el fin de aclarar dudas y encontrar respuestas ciertas, LA CAPITAL entrevistó al titular de la cátedra de Derecho Internacional de la Universidad Nacional de Mar del Plata, doctor Eduardo Hooft.
-¿Es cierto que en mayo de 2009 vence el plazo para presentar ante Naciones Unidas la extensión de 200 a 350 millas de plataforma continental y Argentina aún no la presentó ni posee los estudios necesarios?
-El plazo vence en diciembre de 2009, porque Argentina pidió una prórroga y se la concedieron. Pero quiero explicar que la República Argentina es uno de los países que integra el grupo de países marginalistas, lo que significa que son estados cuya plataforma continental se extiende con el concepto del margen más allá de las 200 millas. Países del Pacífico, como Chile por ejemplo, no son marginalistas porque su margen no llega a 200 millas y su plataforma coincide con su zona económica exclusiva.
El margen continental es un concepto puramente geológico, que se extiende más allá de las 200 millas, y de acuerdo a la Comisión de Jamaica estos países tienen derecho a extenderse más allá hasta una distancia máxima.
-¿Y cuál es esa distancia máxima?
-Es de 350 millas desde la línea de base o 100 millas más allá de la isobara de 2500 metros de profundidad.
Esto es importante porque a la Argentina le conviene tener en cuenta esta extensión máxima. Pero no puede hacerlo discrecionalmente, lo debe justificar con estudios. Y aquí trabaja la COPLA, la comisión del estudio de los límites externos de la plataforma continental de la República Argentina.
-¿Y cómo van esos trabajos?
-Primero deben determinar el límite exterior del margen continental y para eso hay dos criterios. Ahora se está buscando el pie del talud. Todo esto surgió durante la presidencia de (Carlos) Menem y ahora, a los trabajos les falta un poco de ritmo, porque el plazo es diciembre de 2009. Se han relevado unos mil kilómetros de costa, pero hay lugares muy complicados.
-¿Y por qué van tan lentos?
-Porque son estudios complejos y los cambios de gobierno no favorecen esto. Los técnicos no disponen de fondos propios y si se manejan con criterio político ya sabemos lo que pasa. Es gente que está muy preparada pero necesitan dinero, es muy costoso todo. Además, cada vez que cambia un gobierno casi se empieza de cero, es muy malo eso. En 1997 hubo un gran empuje porque se ratificó la Comisión de Jamaica. La Nación Argentina está de acuerdo en que hay compromiso para recuperar la plena soberanía sobre las Malvinas, Georgias y los espacios marítimos circulantes, está en la Constitución y los gobiernos deben cumplir con eso.
-Y aunque el panorama no es del todo alentador, ¿le parece que se puede terminar a tiempo?
-Si se trabaja se puede terminar, no se renuncia a una superficie a la cual tiene derechos soberanos porque la plataforma, el estado riobereño, ejerce derechos de soberanía de forma alienable e inherente, es decir, que no depende de que los ejercite o no.
Fecha de vencimiento
-¿Y qué pasa si se vence el plazo y los trabajos no están listos?
-Se corre el riesgo que la comisión de límites que opera en Naciones Unidas determine oficiosamente el límite. Las Malvinas están sobre la plataforma continental, lo que en sí mismo no es un título, pero es importante para determinar si pertenecen -como considero- a la soberanía. Así, la República extendería enormemente esa soberanía porque las islas también tienen plataforma continental.
-O sea que es un tema complicado.
-Sí, muy complicado, porque por el otro lado está el problema hidrocarburífero, sobre el que la última decisión de Argentina no me parece la más adecuada porque se retiró de las negociaciones para la explotación de hidrocarburos en forma conjunta en el archipiélago. En 1995 se determinó la creación de bloques de prospección y explotación petrolera con regalías en favor de Argentina y de la población malvinense. Pero hace un año o un poco menos, el país decidió retirarse de esa negociación porque no estaba de acuerdo con la actitud inglesa. Desde luego no es la correcta, porque los ingleses se habían adueñado de las jurisdicciones de Georgias y Sandwich del Sur -con 200 millas muy ricas en merluza negra, por ejemplo-, pero al menos Argentina estaba discutiendo cómo se iba a explotar el petróleo.
-Otra de las cuestiones que enumeraba el mensaje es que en la nueva Constitución Europea figuran las Malvinas y la Antártida como territorios ya no de Inglaterra sino de toda Europa, ¿eso es verdad?
-Es un error, indudablemente, porque Europa no es un estado soberano. Se vislumbra en un futuro lejano que va a constituir una nueva entidad política, está en ciernes. El concepto de soberanía se aplica a los Estados y hoy por hoy son 27 estados que conforman la Comunidad Europea.
-¿Es cierto que Gran Bretaña incluye en sus pretensiones a la Isla de los Estados y gran parte del mar Argentino?
-No creo que sea correcto, porque eso tiene un antecedente muy viejo, de 1907, una reclamación del Reino Unido pero frente a una protesta de Argentina diez años después, que ofreció negociar como si fuese un estado corribereño la línea para repartir las dos plataformas continentales.
-La última. La política exterior argentina hoy, por lo menos en este tema, deja bastante que desear, ¿no?
-Bueno, yo he defendido la política anterior de cuando Argentina estaba discutiendo porque por lo menos estábamos.
24/04/08
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
