El 25 de septiembre, fue declarado como «Día Nacional de La Ballena» por el Senado de la Nación. Se festeja todos los años en Puerto Pirámide.
El 25 de septiembre, fue declarado como «Día Nacional de La Ballena» por el Senado de la Nación. Se festeja todos los años en Puerto Pirámide.
A pesar que en español la llamamos Ballena Franca , el nombre en inglés the Right Whale -cuya traducción literal es la Ballena indicada o correcta- le fue dado por ser ideal para ser cazadas. Luego de muerto, el animal flota en el agua y su curiosidad y actitud tranquila permite una aproximación sin problemas. Esta característica hizo que fuera diezmada durante años por las flotas balleneras que operaban en los mares del sur.
A partir de la prohibición de cazar a esta especie impuesta por la Comisión Ballenera Internacional la población comenzó a recuperarse lentamente y en 1971 la presencia de las Ballenas Francas en Península Valdés ya había sido notada por los buzos que extraían mariscos en el Golfo San José (al este de Península): Mariano van Gelderen, Jorge Schmid, Carlos Veloso, R. Bengoa, Norberto Fages, Picallo, Brandimarte entre otros.
No obstante su recuperación hoy sigue en peligro: la falta de una legislación internacional adecuada y de la sanción de la propuesta de crear un santuario natural para esta especie en el Atlántico Sur no crean las condiciones para una recuperación plena.
La incidencia de las urbanizaciones costeras, la interacción con otras especies (como las gaviotas que lastiman su lomo), el tránsito de buques, las redes de pesca o la modificación de los ecosistemas marinos, mantienen a la ballena franca en una situación de debilidad extrema que hay que superar. Reparar una crueldad histórica cometida contra una especie que ha sido amigable desde siempre para con la humanidad.
El 25 de setiembre se festeja el Día de la Ballena, recordando la gesta en la que el pueblo salvó a una ballena llamada "garra", produciendo un varamiento voluntario, a fin de zafarla de las cadenas de una embarcación.
La historia de los avistajes
Entre fines del siglo 19 y mediados del siglo 20 la Península Valdés era el escenario de una actividad letal: la matanza comercial de lobos y elefantes marinos para la venta de aceite y pieles.
Paralelamente en esa misma época, el stock de ballenas francas del norte estaba agotado y los arpones de la industria ballenera apuntaron a la ballena franca del sur, llevándola al borde de la extinción.
A partir de la prohibición de su cacería comercial, esta especie comenzó a recuperarse lentamente, y volvió a poblar los golfos de la Península Valdés a comienzos de la década del 70.
En el año 1973 aparecieron las primeras 4 ballenas francas con sus crías en la bahía de Puerto Pirámide. Un pueblo casi olvidado, condenado a desaparecer dado que por el cese de las matanzas de lobos marinos ya no desarrollaba ninguna actividad portuaria y los únicos barcos que veían sus habitantes eran las fragatas de la Armada, que realizaban en el Golfo Nuevo sus prácticas de tiro.
Con este escenario tan poco prometedor, desde Puerto Pirámide partió la primera lanchita del "Gordo" Mariano Van Gelderen con cuatro turistas a bordo para intentar aproximarse a las ballenas, sin saber que ese viaje marcaría el inicio de una relación estrecha entre el ser humano y estos gigantes del mar.
El interés que las ballenas despertaron en los escasos turistas que llegaban a la zona fue sin dudas el detonante que impulsó en la provincia del Chubut un cambio de políticas respecto al uso de los recursos naturales. El reconocimiento del potencial turístico de la fauna marina, y la necesidad de preservarla para asegurar un turismo sustentable, generó las primeras medidas de conservación.
Se crearon las primeras reservas faunísticas costeras, el primer parque marino provincial del país y la primera legislación para regular el avistaje de ballenas que recién comenzaba.
RESEÑA
El avistaje de ballenas en Puerto Pirámide fue desarrollado por personas íntimamente ligadas al mar por la actividad de la pesca artesanal. La experiencia de estos hombres de mar y su interpretación del comportamiento de las ballenas, permitieron desarrollar una técnica de alto impacto emocional y mínimo impacto sobre el animal, que hoy está reconocida a nivel mundial: la técnica de avistaje patagónica, que es el resultado de miles de horas de observación y navegación en torno a las ballenas.
La excelencia de los avistajes comenzó a atraer turismo nacional e internacional, cuya cifra creció de modo vertiginoso y continúa creciendo año a año.
Sin embargo, el avistaje de ballenas nunca perdió el espíritu artesanal con el que se realizaban las primeras excursiones, y nunca permitió que el aumento de la actividad económica arrolle al recurso que la sustenta sino que, al contrario, el crecimiento turístico y económico estuvieron acompañados por el constante compromiso con la conservación de la belleza natural y la biodiversidad del lugar. Se confeccionó y puso en vigencia el Plan de Manejo para el Área Natural Protegida Península Valdés. Designada Patrimonio Natural Mundial por UNESCO en 1999, alberga en sus costas importantes colonias reproductivas de elefantes marinos del sur, lobos marinos de un pelo y pingüinos de Magallanes, y en sus aguas orcas, delfines y ballenas.
Los Golfos Nuevo y San José están considerados internacionalmente como una de las mayores y más importantes áreas de reproducción y cría de Ballena Franca austral en el mundo, adonde alrededor de mil ejemplares arriban cada año para aparearse, dar a luz y amamantar a sus crías, convirtiendo a Puerto Pirámide en uno de los mejores destinos turísticos del mundo para realizar el avistaje de ballenas.
Esto se refleja en la evolución de la demanda a lo largo de los años: De los 25 pasajeros que embarcaron en la temporada de 1973, en el 2007 hemos recibido 113 mil turistas de todo el mundo que visitaron la pequeña aldea para ser testigos de esta experiencia única.
Los primeros registros estadísticos de cantidad de pasajeros comenzaron a tomarse en 1987, año en el que navegaron 5.300 pasajeros. Desde entonces el avistaje de ballenas experimentó un crecimiento del 2000 %, con un promedio anual de crecimiento del 17 %.
La cantidad de turistas extranjeros ha ido en aumento y hoy ronda el 40 % del total: Los turistas de origen europeo representan el 82,1 %, y el resto se distribuye entre Norteamérica con 5,2 %, Centro y Sudamérica con el 7,7 %, Asia con el 4,3% y Oceanía y África con el 0,7 %.
El uso responsable del recurso ha resultado de gran beneficio mutuo: para la región con el ingreso de divisas y generando empleos, y para las ballenas con la protección que reciben a través de la legislación que asegura su bienestar en esta área crítica de reproducción y cría.
Esta legislación ha evolucionado a través de los años:
-En 1983 se sanciona en Chubut la primera Ley (2381) que regula el acercamiento a cualquier especie de mamífero marino y sus crías, tomando como modelo las normativas de otros países.
-En el año 2006 el gobierno del Chubut decidió actualizar la legislación de avistaje de ballenas tomando como modelo la propia experiencia adquirida a lo largo de tres décadas de desarrollo de la actividad en nuestras aguas.
Se convocó a un grupo interdisciplinario de trabajo capacitado para la tarea, compuesto por entidades científicas y ONGs locales, capitanes de avistaje, empresas turísticas y autoridades gubernamentales. Este equipo trabajó durante un año en el desarrollo de la nueva Ley de avistaje de ballenas (Ley 5714), en un proceso ampliamente participativo que actualizó la legislación de avistajes adaptándola a la "Técnica Patagónica", cuyos 30 años de conocimientos adquiridos fueron sistematizados en uno de sus anexos.
De esta manera la Ley de Avistaje de Ballenas de la provincia del Chubut no solo regula la actividad en Puerto Pirámide, sino que también se convierte en un manual de enseñanza para futuras generaciones de capitanes de avistaje.
Esta Ley servirá de modelo para otras comunidades del mundo que se están iniciando en el avistamiento de ballenas.
FINAL
Para Puerto Pirámide las ballenas no solo tienen un importante valor ecológico y económico, también tienen un alto valor social. Son un patrimonio por el cual debemos velar ya que son indudablemente el nexo entre el ecosistema marino y el ser humano, y en ese punto el avistaje de ballenas en su medio natural juega un rol fundamental por su alto valor educativo.
El vínculo emocional que existe entre los piramidenses y las Ballenas Francas Australes adquirió una difusión masiva en los últimos años con la aprobación en el año 2005 por parte del Senado de la Nación, del "Día Nacional de la Ballena", el 25 de septiembre, y la "Vigilia de las Ballenas" que transmite en vivo la llegada de las ballenas a la Península y convirtió al sitio Web del Gobierno del Chubut en el sitio gubernamental mas visitado de todo el mundo.
14/07/08
EL CHUBUT

