La compañía petrolera noruega Statoil va a erigir el primer parque eólico flotante del mundo en aguas escocesas. Tras recibir luz verde a comienzos de semana por parte de las autoridades británicas, la empresa energética escandinava anunció que invertirá unos 215 millones de euros en el parque piloto Hywind de Aberdeenshire que, con una capacidad de 30 megavatios, proporcionará energía a 20.000 hogares una vez concluido, a finales de 2017.
La compañía petrolera noruega Statoil va a erigir el primer parque eólico flotante del mundo en aguas escocesas. Tras recibir luz verde a comienzos de semana por parte de las autoridades británicas, la empresa energética escandinava anunció que invertirá unos 215 millones de euros en el parque piloto Hywind de Aberdeenshire que, con una capacidad de 30 megavatios, proporcionará energía a 20.000 hogares una vez concluido, a finales de 2017.
Emplazado a 30 kilómetros de la costa, con una extensión de cuatro kilómetros cuadrados, el parque lo conformarán cinco turbinas -con capacidad de seis megavatios cada una y con una altura total de 285 metros-, flotantes en aguas cuya profundidad oscila entre los 95 y los 120 metros. Y en un área del mar del Norte donde la velocidad media del viento es de 1o metros por segundo. El proyecto se basa en los resultados de las pruebas del prototipo Hywind, la turbina eólica flotante de Statoil que ha estado operando con éxito en las aguas de la isla noruega de Karmøy desde el otoño de 2009.
Así, la relevancia de este primer parque eólico flotante radica en que abre el ilimitado potencial de esta nueva tecnología renovable. “El concepto de la energía eólica flotante está en una etapa muy temprana”, explica a EL MUNDO Stephen Bull, vicepresidente senior de Energía eólica marina y Captura y almacenamiento de carbono en Statoil. “Existen varios pilotos y proyectos de demostración alrededor del mundo: en Portugal, Estados Unidos, varios experimentales en Japón, y luego tenemos el nuestro en Noruega, que lleva en producción seis años, por lo que es el más avanzado de su tipo en este momento, el que tiene más historia y rendimiento”, añade.
Desde un punto de vista tecnológico, la genialidad de Hywind radica en su simplicidad. “El cimiento base de Hywind es lo que se llama una ‘boya pértiga’, un cilindro de acero que se usa ampliamente en la industria del petróleo y gas en alta mar; muchas plataformas usan esta tecnología desde hace décadas por lo que ha sido probado en condiciones muy duras. A ese cilindro le ponemos una turbina eólica en la parte superior y luego amarramos la unidad al fondo del mar. Podemos crear diferentes formaciones de matriz y moverlo con el tiempo”, explica Bull.
Y añade: “La simplicidad (de Hywind) es que es un diseño probado y mucho más ligero, así como con un coste inferior a otros conceptos eólicos flotantes con los que estamos compitiendo. Es en esa simplicidad y en la habilidad de industrializar su proceso, reduciendo costes, donde vemos su potencial”, concede el directivo de Nuevas Soluciones Energéticas, el departamento establecido el pasado mes de mayo por la petrolera noruega, lastrada en la actualidad por el bajo precio del barril de crudo.
Sostenibilidad y viabilidad
El potencial de la energía eólica marina reside en que cada vez quedan menos lugares propicios disponibles en tierra para erigir parques eólicos propicios, pero sobre todo en que los recursos energéticos del viento son mayores en alta mar. En este sentido juegan con ventajas los molinos flotantes, ya que con los fijos el viento marino sólo es óptimo en profundidades de entre 20 y 50 metros. Otras ventajas que presentan los aerogeneradores flotantes son que las áreas de océano donde desplegarlos son inmensas, reducen su impacto visual y son menos dañinos con el medio ambiente, ya que no se fijan en el lecho marino sino que se amarran, en el caso de Hywind mediante un sistema de tres líneas simples.
Así, para WWF Noruega “la energía eólica marina, tanto con turbinas flotantes como fijas, tiene gran potencial como fuente de energía sostenible y como factor decisivo en el cambio de fósiles a renovables”, según el informe que presentó el año pasado sobre esta tecnología. Pese a no disponer de estudios suficientes sobre su impacto, concluyó también que “es posible construir plantas eólicas marinas sin que dañen significativamente el medioambiente”.
Pero, además, el proyecto de Statoil tiene otro objetivo y es el de demostrar la futura viabilidad a escala comercial de los parques eólicos flotantes. “Desde un punto de vista comercial, estamos en las primeras etapas. No diría que en I + D, pero sí en tecnología incipiente”, prosigue Bull. Así, el plan de su compañía es “tomar el concepto (de Hywind), desarrollado y probado en las duras condiciones de Noruega, e implementarlo en Escocia con una reducción de costes del 60-70% por cada megavatio hora (MWh) de producción. Es una cuestión de despliegue tecnológico. Cuando más se implemente el concepto, más costos podremos reducir. Creemos que Hywind puede ser al menos tan competitivo – o incluso mejor – que las instalaciones fijas hacia 2030”, explica.
Con ayudas del Gobierno escocés así como del Departamento de Energía y Cambio Climático del Reino Unido (“que promueve mediante un activo programa tecnologías bajas en carbón para muchos sectores”), el parque piloto Hywind comenzará a construirse el próximo año, “todavía no hemos concedido todos los contratos (para el acero o las operaciones marinas y de ensamblaje), que se anunciarán probablemente a finales de año. La fecha de producción es el último trimestre de 2017”, concluye.
Portugal, el siguiente
Dos años después de que Statoil levantara su prototipo Hywind en Noruega, se inauguró la turbina flotante Windfloat en aguas portuguesas de Aguaçadoura, en funcionamiento desde diciembre de 2011. El proyecto es una joint-venture junto con la estadounidense Windplus (dueña de la tecnología), en la que Repsol y Energías de Portugal (EDP) son los accionistas mayoritarios. Tras ganar el apoyo de la Unión Europea bajo el NER3000, uno de los programas de financiación más grandes del mundo para los proyectos de demostración innovadores de energía bajas en carbono, el proyecto está listo para comenzar una segunda fase pre-comercial con el despliegue desde entre seis y ocho molinos de viento flotantes con una capacidad aproximada total de 25 megawatios. (Por María Fluxá; El Mundo – España)
14/11/15
