Marcelo Jacob es maestro y, junto con su esposa Carina Franco, también docente y directora de la escuela, se enfrenta al desafío de educar a los chicos que viven en la base Esperanza, en la Antártida.
Marcelo Jacob es maestro y, junto con su esposa Carina Franco, también docente y directora de la escuela, se enfrenta al desafío de educar a los chicos que viven en la base Esperanza, en la Antártida.
Cada día, deben superar diferentes obstáculos, como lo hacen todos los docentes del país. 
Pero este año se sumó un nuevo desafío, ya que la Escuela 38 Presidente Julio Argentino Roca quedó destruída tras un incendio y ahora deben dar clases en una de las casas.
Jacob, que llegó a la Antártida el 26 de marzo último junto con su mujer y sus tres hijos, contó que dar clases en el continente blanco es una forma de trabajar distinta.
Por Cecilia Wall
12/09/07
LA NACION

