El tiempo, la Madre Naturaleza y 2.000 millones de dólares no han podido cerrar las heridas del derrame de crudo del buque Exxon Valdez en Alaska, que es hoy «casi tan tóxico» como poco después del desastre ocurrido un 24 de marzo de 1989.
El tiempo, la Madre Naturaleza y 2.000 millones de dólares no han podido cerrar las heridas del derrame de crudo del buque Exxon Valdez en Alaska, que es hoy «casi tan tóxico» como poco después del desastre ocurrido un 24 de marzo de 1989.
Así lo aseguraron en rueda de prensa miembros de grupos medioambientales, pescadores de la zona de Alaska donde se produjo el desastre ecológico y expertos en vertidos, en una valoración que coincide con la realizada por representantes del estado de Alaska y el Gobierno federal estadounidense.
«No lo hemos superado. El daño persiste de forma considerable», reconoció en rueda de prensa, Rick Steiner, un experto en vertidos que ha trabajado en desastres ecológicos en todo el mundo.
«Lo que hemos aprendido 25 años después es que la herida persiste y que la mayoría de las poblaciones de peces, vida salvaje y hábitats no se han recuperado plenamente», añadió Steiner, quien subrayó que «nunca habrá una recuperación plena».
«Todo el dinero del mundo», afirmó el experto, «no puede arreglar el daño de un derrame», algo que es especialmente cierto en áreas con temperaturas gélidas como Alaska, que dificultan que el petróleo se disuelva y sea absorbido por las bacterias marinas.

En su opinión, el riesgo asociado a las explotaciones petrolíferas debería llevar a prohibir esas operaciones en «preciosas áreas costeras», como el océano Ártico.
Steiner lamentó que tragedias como la del Exxon Valdez o la ocurrida en 2010 en el golfo de México tras la explosión de una plataforma petrolera de BP no hayan servido para reconsiderar la política energética mundial.
«Desde la tragedia del Exxon Valdez se ha consumido el doble de petróleo que el usado por toda la humanidad hasta entonces», añadió.
257.000 barriles de crudo
El 24 de marzo de 1989 el buque Exxon Valdez encalló en la bahía del Príncipe Guillermo, en Alaska y vertió al mar 257.000 barriles de crudo. Un cuarto siglo después, y pese a los 2.000 millones de dólares gastados por Exxon Mobil para limpiar la zona, se ha recuperado menos del 7% del crudo.

A eso se suma la prevista extinción de algunas especies, como la familia de orcas AT1, una manada genéticamente exclusiva de Alaska llamada a desaparecer al haber muerto todas sus hembras.
El vertido del buque Exxon Valdez se considera el segundo mayor de la historia de Estados Unidos, tras el que se produjo en el golfo de México en 2010 a raíz de la explosión de una plataforma petrolera de BP.(ABC – España)
25/03/14

