El debate sobre el petróleo tiñe por completo la campaña en Brasil

El debate sobre el petróleo tiñe por completo la campaña en Brasil

Lula da Silva encabezó una marcha de trabajadores de Petrobras y defendió la política industrial de Dilma frente a las propuestas de energía limpia de Marina Silva.


Lula da Silva encabezó una marcha de trabajadores de Petrobras y defendió la política industrial de Dilma frente a las propuestas de energía limpia de Marina Silva.

Lento pero implacable, como el avance de una mancha de crudo en el mar, el debate sobre el futuro del petróleo de Brasil tiñó ayer por completo la campaña electoral.

Una marcha de trabajadores de la estatal Petrobras, sindicalistas y estudiantes, liderada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se volvió un acto en contra de la ecologista Marina Silva, principal amenaza a la reelección de la presidenta Dilma Rousseff en los comicios del 5 de octubre.

Con banderas rojas del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y carteles que decían “Fuera Marina”, unas 5000 personas marcharon por el centro de Río hasta el edificio sede de la compañía estatal Petrobras, donde Lula arengó a los manifestantes en contra de la popular activista, ex ministra de Medio Ambiente (2003-2008) durante los primeros años de su administración. En sus propuestas de gobierno, Silva, que ahora es candidata presidencial por el Partido Socialista Brasileño (PSB), ha señalado que dará impulso a la búsqueda de fuentes de energía renovables y más limpias, como la solar y la eólica, y dejará de dar prioridad a la explotación petrolera, sobre todo en la llamada capa del presal, los enormes yacimientos submarinos descubiertos por Brasil en 2007.

“Quien está contra la riqueza del presal está contra la riqueza de Brasil. El petróleo es el futuro de este país”, resaltó Lula, vestido con un traje de trabajador de Petrobras, y recordó que, gracias a una ley promovida por Rousseff, el 75% de las ganancias de los contratos de explotación del presal firmados entre la compañía estatal y empresas extranjeras es destinado a educación, mientras que el 25% va para salud.

Se calcula que en esos yacimientos submarinos, a 7000 metros de profundidad, principalmente frente a las costas del estado de Río de Janeiro, hay reservas por entre 50.000 y 100.000 millones de barriles de crudo. Los royalties de los primeros contratos de explotación en la zona, firmados el año pasado, ya han aportado al Estado federal unos 6000 millones de dólares, que deben ir a educación y salud, de acuerdo con la legislación aprobada también el año pasado, después de las masivas protestas en reclamo de mejores servicios públicos. Se espera que en las próximas tres décadas los recursos petroleros para estas dos áreas clave alcancen los 500.000 millones de dólares.

Programas

Frente a la propaganda oficialista que insiste en reiterar una y otra vez que una victoria de Silva en las elecciones significaría el fin de muchos programas sociales actuales, la ecologista ha subrayado que no alterará la legislación de explotación petrolera y el destino de sus recursos.

“Lo que está establecido por ley, el régimen de reparto, será respetado. Vamos a explotar el presal de forma competente y segura, pues se trata de una riqueza importante”, indicó durante su última visita a Río, la semana pasada, donde el tema caldea mucho los ánimos.

“En este momento, no hay cómo sustituir los combustibles fósiles, principalmente el petróleo. Hay que buscar otras fuentes, pero eso no significa que se pare de explotar petróleo”, aclaró.

Durante el acto frente a la sede de Petrobras, Lula también se refirió a las recientes acusaciones de que dentro de la compañía existía una amplia red de corrupción para conceder contratos, como reveló a la Policía Federal el hoy detenido ex director de Abastecimiento Paulo Roberto Costa a cambio de una reducción de su condena.

“No me avergüenzo de esta camisa, que debe enorgullecer no sólo a ustedes, sino a todo el pueblo brasileño por lo que Petrobras significa para Brasil. Si hubo un error, si alguien robó, tiene que ser investigado, juzgado, y si es culpable, tiene que ir a la cárcel”, dijo el ex mandatario sobre las acusaciones que recaen sobre varios legisladores y funcionarios no confirmados.

Pese a la seguridad que demostró Lula a rechazar las denuncias, la presidenta Rousseff, que en principio había indicado que estaría en el acto de ayer, decidió no participar. No vaya a ser que al final el escándalo petrolero sí termine por salpicar al PT y a su gobierno. (Por Alberto Armendariz; LaNacion)

17/09/14

 

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