(FNM) Dos enormes boyas de 10.000 kg equipadas con los más recientes equipos meteorológicos y oceanográficos permitirán efectuar predicciones más precisas del potencial de producción energética del viento, frente a las costas de los EEUU.
(FNM) Dos enormes boyas de 10.000 kg equipadas con los más recientes equipos meteorológicos y oceanográficos permitirán efectuar predicciones más precisas del potencial de producción energética del viento, frente a las costas de los EEUU.
Las boyas de amarillo brillante, cada una valuada en 1,3 millones de dólares, serán controladas por el Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste del Departamento de Energía, ubicado en el estado de Washington. A partir de noviembre, serán desplegadas por un año en dos sitios elegidos como proyectos piloto de energía eólica marina: uno cerca de Bahía Coos, en Oregon, y otro en inmediaciones de Virginia Beach, en Virginia.
“Sabemos que los vientos en la región offshore son potentes, pero estas boyas nos permitirán conocer mejor cuán potentes son realmente en la altura que corresponde a la de las turbinas eólicas”, explica Will Shaw, investigador del laboratorio. “Los datos provenientes de las boyas nos darán un cuadro mucho más claro de la potencia que podemos generar en sitios específicos a lo largo de la costa, y nos permitirán producir esa energía limpia y renovable lo antes posible”.
El viento en el mar es la nueva frontera de los desarrolladores de energías renovables estadounidenses. Existe un tremendo potencial energético, pero hay información limitada acerca de los recursos eólicos oceánicos. El Departamento de Energía (DOE) adquirió las boyas para mejorar el rendimiento de las turbinas eólicas a corto plazo y para reducir las barreras a las inversiones privadas a largo plazo. Las boyas fueron fabricadas por AXYS Technologies, en Sidney, British Columbia (Canadá).
Un reciente informe estimó que en los EEUU podría alimentarse 17 millones de hogares –generando más de 54 gigawatts- con energía eólica marina. Sin embargo, se necesita más información. Sucede que los muchos años de observaciones disponibles corresponden al viento en la superficie oceánica, mientras que la altura de operación de las palas de las turbinas eólicas offshore puede alcanzar hasta 600 pies (poco más de 180 metros), y allí los vientos pueden tener un comportamiento bien diferente.
Las boyas transportan un conjunto de avanzados instrumentos, incluido un dispositivo llamado “lidar”, que permite medir velocidad y dirección del viento en varios niveles por encima de la superficie. (Lidar -un acrónimo de “Light Detection and Ranging”-, es esencialmente una tecnología para determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o superficie utilizando un haz láser pulsado)
Otros instrumentos registrarán las temperaturas (aire y agua), presión barométrica, humedad relativa, altura y período de las olas y conductividad del agua. También se medirá la velocidad de las corrientes subsuperficiales, mediante el uso de sensores acústicos Doppler.
Todas estas mediciones ayudarán a los científicos y desarrolladores a conocer mejor las interacciones entre el mar y la atmósfera y su impacto sobre la cantidad de energía que una turbina podrá captar en distintos lugares de emplazamientos offshore. La información ayudará también a validar las predicciones de vientos derivadas de modelos computacionales, que hasta ahora han descansado en volúmenes muy limitados de datos reales. (MarEx. Adaptado al español por NUESTROMAR)
16/09/14
