Un filetero fue herido de bala mientras participaba de una protesta frente a una planta pesquera. Los manifestantes, que se movilizaban por diferentes establecimientos para forzar una huelga, terminaron apedreando una decena de fábricas, incendiaron camiones y atacaron comercios en el puerto.
Un filetero fue herido de bala mientras participaba de una protesta frente a una planta pesquera. Los manifestantes, que se movilizaban por diferentes establecimientos para forzar una huelga, terminaron apedreando una decena de fábricas, incendiaron camiones y atacaron comercios en el puerto.
El conflicto en el puerto de Mar del Plata alcanzó ayer su máximo pico de tensión. Hubo un filetero herido de bala, fábricas destrozadas, vehículos incendiados y comercios apedreados, como resultado del "raid" que un grupo de entre 100 y 200 manifestantes realizó por la zona, para tratar de poner en práctica un paro general en el sector, en adhesión a quienes reclaman ser contratados bajo relación de dependencia.
La jornada más violenta registrada desde que se inició este conflicto a fines de julio, empezó a gestarse en horas de la madrugada, cuando la mayoría de las fábricas intentaron abrir sus puertas para iniciar sus actividades. Desde bien temprano en varias plantas hubo incidentes menores por la presencia de manifestantes que recorrían las calles para arengar a los trabajadores que ya habían comenzado a filetear a abandonar sus tareas.
Es que el sector más duro de los fileteros, que es conducido por la Central de los Trabajadores Argentinos, pretendía que todos los obreros se sumaran a un paro que, en medio de una confusa situación, había sido convocado por el Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado, pero que después fue dejado sin efecto por el secretario general del gremio, Samuel Salas, que denunció haber adoptado esa medida "bajo presión" y tras haber sido "secuestrado".
Ayer la situación se salió de control en el momento en el que los manifestantes llegaron a las puertas de la fábrica El Dorado, ubicada en Bermejo y Magallanes, para tratar de que sus obreros se plegaran a la medida de fuerza.
Según los testigos, en medio de la movilización y mientras eran zamarreados los portones del establecimiento, se escucharon detonaciones de arma de fuego desde el interior y, en ese instante, cayó al suelo Hugo Diego Argañaraz, de 23 años, quien formaba parte de la protesta.
El joven recibió una herida de bala en el pecho y fue trasladado en un taxi hasta el Hospital Interzonal General de Agudos, donde se comprobó que a pesar de la gravedad del caso, su estado de salud era estable.
Minutos más tarde se hizo presente en el lugar el jefe de la Comisaría Tercera, Enzo Gasparini, y el fiscal Carlos Pelliza, quienes en medio de una lluvia de piedrazos contra la fábrica ingresaron al lugar.
Allí, la Policía detuvo a una persona que aparentemente era el propietario de la fábrica, a quien se lo señaló como el autor de los disparos. Cuando el hombre fue trasladado del lugar en un patrullero se repitieron los incidentes y, en ese momento, una piedra hirió en la cabeza a Gasparini, quien tuvo que recibir atención médica. Dentro de la planta fue secuestrada una carabina. Minutos antes, se demoró a otra persona que estaba armada con un revólver calibre 22 e intentó darse a la fuga.
Raid de destrozos
A partir de allí, la movilización adquirió mayor violencia y se transformó en un raid de destrozos, dirigido contra una decena de fábricas pesqueras.
Los manifestantes arrojaron piedras contra la plantas de Moscuzza y Solimeno, ubicadas sobre la calle Ortíz de Zárate, provocando roturas en vidrios y varios camiones que se encontraban estacionados en los playones de operaciones. Luego continuaron con su marcha rumbo a Pesquera Comercial, donde también desintegraron los ventanales a piedrazos.
En el camino, además, resultaron dañados varios vehículos que se encontraban estacionados en la calle y algunos comercios.
En la fábrica de la calle San Salvador al 3800 fue abierto un portón e incendiado un camión de carga. Quienes en ese momento trabajaban en el lugar debieron salir en medio del humo, mientras los manifestantes apedreaban el edificio por otra de sus fachadas.
Un par de manifestantes caminaban con bidones de combustible en sus manos y cuando esa imagen fue registrada por un canal de televisión, el camarógrafo que lo hacía fue increpado violentamente por un grupo de personas.
En Guanahaní y Edison destrozaron los cristales de una pescadería y a escasos metros corrió la misma suerte un polirrubro y una vivienda. Más adelante, la columna llegó hasta otra planta de la empresa Solimeno, ubicada en la calle Don Orione, donde fueron violentados los portones, permitiendo que un grupo de 20 personas accediera hasta el lugar donde se hallaban estacionados algunos vehículos, que también fueron dañados.
Durante todo este periplo, la Policía no actuó, si bien varios patrulleros y cuerpos de Infantería seguían a los manifestantes de cerca. Para ese entonces la situación en el barrio era caótica. Para completar la escena, cerca del mediodía comenzaron a salir alumnos de los colegios de la zona, quienes debieron abandonar la zona en medio de corridas.
La Policía recién reprimió a los manifestantes cuando éstos llegaron a la fábrica de Solimeno, de Juan B. Justo y Alejandro Korn. Luego de que allí fuera incendiada una camioneta y hubiera una lluvia de piedrazos contra los cristales, los efectivos lanzaron balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a la gente. En ese incidente, la mayoría de los que protagonizaban la protesta abandonaron el reclamo. Alrededor de unas 100 personas se dirigieron luego a la sede del Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado, que permanece tomada desde hace casi un mes, y permanecieron allí, ya sin protagonizar nuevos incidentes.
Un paro que se decretó y fue impuesto por la fuerza
El confuso y grave episodio protagonizado este miércoles por el secretario general del Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP), Samuel Salas, fue el prólogo de los serios incidentes ocurridos ayer en las calles del Puerto, que dejaron como saldo a un filetero herido de bala y a decenas de fábricas destrozadas.
El dirigente gremial se encontraba hace dos días realizando un trámite en el Banco de la Provincia ubicado en San Martín y Córdoba, cuando fue interceptado por una manifestación de fileteros que lo golpeó hasta hacerlo sangrar y lo condujo hasta la sede del Ministerio de Trabajo de la Nación, ubicada a apenas una cuadra de distancia.
Allí se encontraban los delegados de algunas plantas y dirigentes del Polo Obrero y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), protestando junto a fileteros, peones, envasadores y camaristas que piden ser contratados bajo relación de dependencia. Salas ingresó a los empujones a las oficinas de la cartera laboral y firmó un acta por demás llamativa, que contradecía por completo la postura que su gremio había mantenido respecto del conflicto.
A través de ese texto Salas convocó a un paro de actividades por 48 horas, que se haría efectivo entre ayer y hoy. Horas más tarde, el gremialista reapareció en escena con secuelas de golpes en el rostro, negando la validez de lo que antes había suscripto. Denunció amenazas, dijo que fue "secuestrado" y que tuvo que firmar por la fuerza el acta tras la golpiza que la habían propinado en la calle.
Así las cosas, advirtió que el paro no tenía validez.
Pero como era de esperar, el grupo más duro de los fileteros, que celebró como un logro que Salas convocara a una huelga, ayer intentó hacer valer lo que había obtenido con dudosos métodos. Fue así como tras la aclaración del secretario general del SOIP, desde la madrugada trataron que los obreros de la industria que se mantienen al margen del reclamo se sumaran a la huelga.
Para hacerlo, repitieron lo que vienen haciendo desde hace semanas. Escracharon a las fábricas para convencer a sus compañeros de que abandonaran sus tareas. Pero esta vez salió mal. Hugo Darío Argañaraz, de 23 años, estaba en la trayectoria de una bala disparada desde el interior de una de las fábricas, la cual, terminó incrustándose en su pecho. Y a partir de ahí, la situación no hizo más que empeorar.
Pero este resultado, aunque lamentable, no es sorprendente. El desmadre de ayer ocurrió en medio de una contienda gremial evidente en la que, de un lado, está el SOIP que en el transcurso del conflicto no hizo más que ser el espectador de un reclamo dentro de su sector, que terminó siendo capitalizado por la CTA y otras agrupaciones.
La actual conducción del gremio del pescado ganó hace poco las elecciones pero tiene frente a sí a una oposición dura y por demás inquieta, que desde hace varias semanas mantiene tomada la sede sindical de la calle 12 de Octubre, a la que utiliza como su centro de operaciones.
Para el intendente Daniel Katz, los episodios de ayer en el Puerto forman parte de una "interna y pujas por espacios de poder" en el seno del SOIP y advirtió que el "80 por ciento de la gente" que estaba participando de las manifestaciones durante las que fueron destrozadas fábricas "no pertenece a la actividad portuaria" y tendría una "fuerte identificación política, por las banderas que los identifican con grupos de izquierda". Estos, agregó, "son los que están queriendo levantar a la gente que está trabajando en las plantas".
El herido salvó su vida de milagro
Diego Algañaraz (23) hace un mes que no filetea. Su esposa Andrea lo mismo. Y al no ingresar dinero en su casa la dificultad para mantener a sus dos pequeños hijos (una nena de 4 años y un varón de 2) llegó a un extremo. Por eso es que en la medianoche del miércoles Diego Algañaraz salió de su casa y se trasladó hasta el sector de las plantas pesqueras para participar en la manifestación. Pero en la mañana de ayer, su vida pudo haberse acabado y si no ocurrió fue sólo por un milagro.
"Es una situación que no se aguanta más. El fue para reclamar que todos se adhirieran al paro y la bala la ligó él, pero le podría haber tocado a cualquiera de los que estaban ahí", dijo Andrea Altamirando, la esposa de Algañaraz, quien ayer por la tarde estaba junto a sus familiares y otros trabajadores del puerto en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA).
"Los médicos nos dijeron que se salvó de milagro, porque la bala le entró debajo del hombro izquierdo, le podía haber pegado en el corazón", relató ya más tranquila Altamirando.
Tanto Algañaraz como su esposa trabajan desde hace 5 años en negro para un cooperativa de capitales chinos, pero desde que comenzó el conflicto de los trabajadores de Giorno el trabajo disminuyó dramáticamente. "Nosotros trabajamos para los chinos desde hace cinco años y nunca tuvimos una obra social, nunca nos pagaron el monotributo, nunca la cooperativa se acercó para hacer nada. Siempre estuvimos en negro y encima últimamente ni trabajo nos daban", relató la mujer.
Ayer, el último parte médico indicó que Algañaraz fue trasladado de la sala de cuidados intensivos a una sala común, confirmándose que su situación evolucionaba favorablemente.
Piquete en el SOIP y "control" de paro
Trabajadores de pesca en conflicto, junto con estudiantes universitarios y un par de representantes del grupo Quebracho, permanecían esta madrugada frente a la sede del SOIP en un piquete que corta la transitada calle 12 de octubre.
"Nos vamos a quedar acá toda la madrugada y en la mañana vamos a recorrer el puerto, las plantas pesqueras, para convencer a los compañeros que la forma de apoyar es no trabajando", dijo uno de los trabajadores de la pesca congregado anoche frente a la sede del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado.
Junto a los obreros en conflicto se presentó desde la tarde de ayer un grupo de estudiantes universitarios y también algunos representantes del radical Quebracho. Anoche el conjunto de personas, casi en un centenar, permanecían realizando cánticos y aguardando al amanecer para salir en recorrida por la zona de fábricas.
Por la tarde trascendió que militantes piqueteros de Buenos Aires a las órdenes de Raúl Castells podrían arribar a la ciudad, aunque esta información no fue ratificada por ninguno de los trabajadores.
Llegaron 500 refuerzos policiales
El superintendente de la policía bonaerense, Daniel Rago, llegó ayer a la ciudad junto a 500 efectivos de distintas reparticiones para reforzar el operativo de seguridad. Rago está al frente del Comité de Crisis, acompañado por el jefe departamental Víctor Iglesias y el jefe distrital Rubén Cuevas.
Asimismo, los jefes de los cuerpos de Infantería y Caballería de toda la provincia también están en Mar del Plata, en tanto que en el aeropuerto local se encuentra el helicóptero de la policía que llegó especialmente para el operativo.
Por otra parte, anoche se informó que el capitán Gasparini, titular de la comisaría tercera y que resultara lesionado durante los incidentes, evoluciona favorablemente en su domicilio particular.
28/09/07
LA CAPITAL

