Ser globales no es una alternativa más. Esta no es una mirada romántica, sino de alguna forma una obligación.
Ser globales no es una alternativa más. Esta no es una mirada romántica, sino de alguna forma una obligación.
Las condiciones vigentes en las que opera el comercio exterior en Argentina, obteniendo resultados favorables en los últimos años, han permitido que el modelo gane el respaldo de sectores que se vieron claramente beneficiados.
Quienes lo defienden, señalan, no sin razón, que la sustitución de importaciones encarada ha activado, entre otras cuestiones, un sentimiento nacional de “podemos hacerlo”. Sin embargo, están también quienes consideran que esta visión termina encaminando a los funcionarios hacia un esquema de profundización de las limitaciones a las importaciones y exportaciones.
La modificación del tipo de cambio a partir de 2002, un esquema de flotación cambiaria dentro de márgenes controlados, más un paquete de medidas propicias, impulsaron fuertemente la actividad industrial aumentando la capacidad productiva en el país.
El nuevo escenario otorgó a empresas que ya actuaban en comercio exterior ventajas en lo doméstico, volviéndolas extraordinariamente competitivas en costos internacionales.
Fue de la mano de este esquema de movilidad cambiaria que los industriales argentinos y los brokers,-representantes de productos argentinos en el mundo-, volvieron al ruedo luego de la debacle entre finales de 2001 y 2002.
En este marco, los exportadores se lanzaron nuevamente a los mercados con intenciones de presentar sus productos en el mundo y recuperar los espacios perdidos.
En contrapartida, durante este período, el estado nacional presionaba fuertemente a los exportadores para que liquidaran sus divisas de forma urgente. Esto provocó un aumento en los costos y mayor exigencia con las formas y tiempos de cobro, frente a un mundo que tenía para elegir entre muchos oferentes y competidores. Así, se cedió terreno en áreas importantes, aunque con tiempo y esfuerzo, como economía global se recuperó gran parte de la clientela internacional.
La otra cara de la moneda eran los importadores que, frente al panorama que se les presentaba, debieron realizar ajustes y recalcular costos para poder afrontar sus deudas. Por un lado los proveedores en el extranjero les exigían hacer efectivas las obligaciones contraídas, al mismo tiempo, el gobierno no les permitía pagar al exterior, por razones de economía doméstica.
Luego de la crisis internacional de 2008, en la que países como España o Grecia también vieron afectada su cadena de pago, fue posible comenzar a revertir la imagen que tenían los proveedores internacionales de los compradores argentinos hasta ese momento.
De esta manera, presentándose como una nueva alternativa a la anterior Argentina, los importadores salieron una vez más a visitar a sus proveedores solicitando no ser excluidos.
El actual modelo de gestión en comercio exterior, que comenzó acertadamente con la defensa de la industria, le ha conferido al sector una dinámica de lo menos dinámica. Este alto costo, que para aquellos quienes lo defienden tiene como resultado limitaciones aceptables, debería ser tratado con algo más de cuidado.
La dinámica fundamental para el comercio exterior (comprar y vender al mundo), y que obliga a la cadena logística a volverse una herramienta híper eficiente, se ha trabado con absoluta intención dirigida. Así, se corre el riesgo de que ese sentimiento de “Podemos hacerlo”, se transforme en otro aún más peligroso y menos defendido por ahora: el de “Podemos hacerlo, solos”.
Sectores protegidos
El modelo ha demostrado resultados inobjetables en materia económica y reactivado el aparato productivo. Sin embargo, países vecinos, como Brasil, también han crecido en exportaciones, aplicando restricciones temporales a las importaciones y protegiendo sectores estratégicos de la economía, con la mirada puesta en la competitividad internacional.
En la Argentina, diversos sectores son protegidos y existen medidas para apoyar su desarrollo. Se han sustituido importaciones con éxito, y ahora resta que dichos sectores se preparen para competir globalmente. Los productos automotrices de producción nacional llegan a toda la región compitiendo de igual a igual.
Sin embargo, en otros sectores como el textil, calzados o juguetes, que no figuran entre los más exportados ni entre los que más crecen, la alta protección y los límites a la importación se ven reflejados en el precio de los productos.
Ser globales, no es una alternativa más. Esta no es una mirada romántica, sino, de alguna forma, una obligación que tienen algunos actores para con sus colegas en otros rubros. Quienes son beneficiados deben establecer un programa estratégico respaldado por las autoridades y el Estado para salir y competir globalmente. Deben exportar, generar trabajo y más ingreso de divisas para crear condiciones favorables a nuevos emprendimientos escalables.
En este contexto, días atrás, se acercó a Exportrade -entidad que dirijo- representantes de una firma que debía asistir a una audiencia en la Secretaría de Industria, a raíz de una controversia que llevaba un año. En oportunidad de la vendimia 2011, solicitaron autorización en la Cámara que agrupa al sector, para importar ciertos bienes de capital de forma temporal. Existe una empresa nacional que fabrica la misma máquina con diferente performance respecto a las importadas.
La autorización fue aprobada por la Cámara, aunque se encargaron de aclarar que, poco antes de empezar la vendimia no autorizar dicha importación temporal hubiera significado un perjuicio a la industria del vino, lo que los obligó a mediar entre dos perjuicios.
No obstante, para la vendimia 2012, los funcionarios retomaron el problema e informaron a las partes que cumplirían con el mandato de presidencia, en relación a defender la industria nacional “léase el fabricante local”.
Si éste último se opusiese, no autorizarían dicha temporal, aunque aclararon, que la firma sí podría importarlas definitivamente con las responsabilidades y obligaciones que ello implica.
Por Mariano Indihar
06/07/11
EL CRONISTA (Transport & Cargo)

