Los pasajeros comen por fin caliente tras una pesadilla de cinco días. Muchos han besado el suelo al desembarcar.
Los pasajeros comen por fin caliente tras una pesadilla de cinco días. Muchos han besado el suelo al desembarcar.
Con comida caliente, lavabos en condiciones y una cama limpia, los más de 4.200 pasajeros y tripulantes del Carnival Triumph han puesto este viernes fin a cinco días de calvario en el maloliente crucero, que el pasado domingo quedó sin energía y a la deriva en el golfo de México tras sufrir un incendio en la sala de máquinas.
En el puerto de Mobile, en Alabama, Kim McKerreghan ha podido por fin abrazar a su hija de 10 años, que aquel día la telefoneó aterrada cuando apenas comenzaba la pesadilla: “Mamá, por favor, ven por mí. Hace mucho calor. Ven por mí, por favor”.
En medio de una compleja arribada a puerto y un desembarco de más de cinco horas, muchos pasajeros pudieron cargar de nuevo sus móviles y tomar fotos de los camarotes inundados de aguas negras, las cajas que utilizaron de retrete, o los colchones en cubierta. Muchos elaboraron pancartas de socorro o formaron con sus cuerpos las palabras SOS y Help, ayuda, a modo de irónica despedida.
Con solo ropa tropical para un rápido crucero al Caribe mexicano, los pasajeros han bajado a tierra en la fresca noche (ya en horas de la mañana en España) cubiertos con las toallas y albornoces de lo que no fue un viaje de placer. Aunque zarparon de Tejas el pasado día 7, descendieron los 14 pisos del crucero cantando al dulce hogar “Sweet Home Alabama”.
Un centenar de autobuses esperaba a quienes han querido seguir enseguida el viaje final de siete horas hasta la ciudad tejana de Galveston, a donde tenían que haber vuelto el lunes pasado. Otros han optado por ir hasta la más cercana Nueva Orleans o quedarse en hoteles de Mobile para volar más tarde hasta sus lugares de origen. Carnival, que ha tenido que suspender otros 14 viajes a la caribela isla de Cozumel, les devolverá el importe del pasaje y unos 380 euros. Pero muchos pasajeros señalaron que lo sufrido a bordo no tiene precio.



TONI CANO / México
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15/02/13
EL PERIODICO.COM

