Los conflictos podrían originarse porque mientras que la población canadiense vive cerca de los grandes lagos, sólo una pequeña fracción de estadounidenses reside en sus costas.
Los conflictos podrían originarse porque mientras que la población canadiense vive cerca de los grandes lagos, sólo una pequeña fracción de estadounidenses reside en sus costas.
NUEVA YORK, (Reuters).- El cambio climático podría reducir las reservas de agua de América del Norte y provocar conflictos entre Estados Unidos y Canadá por su suministro, ya afectado por el consumo agrícola e industrial, señalaron ayer expertos de la ONU.
Es posible que América del Norte sufra nuevos incendios fuera de control, olas de calor como las que mataron a más de 100 personas en Estados Unidos en 2006 y tormentas como los huracanes que golpearon al Golfo de México en 2005 a medida que suba la temperatura, según un nuevo informe de la ONU.
El panel de estudio sobre cambio climático del organismo internacional entregó detalles de las posibles consecuencias del calentamiento global en la región en su reporte publicado el 6 de abril último en Bruselas.
El clima severo ya ha costado a América del Norte decenas de miles de millones de dólares al año en bajas en la productividad y daños a la propiedad, y se espera que esos costos aumenten, sostuvo el informe de la ONU.
Problemas que se avecinan en la región. Entre los efectos más amplios del cambio climático en todo el continente se encuentran los problemas con el agua, como sequías más frecuentes, inundaciones urbanas y disputas por el uso de las reservas de los grandes lagos que se encuentran en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.
Las ciudades serían amenazadas por el deshielo de los glaciares, que aumentará el nivel de los océanos. Hacia fines del siglo XXI, las duras inundaciones que ocurren en Nueva York cada 500 años podrían darse cada 50, poniendo en riesgo gran parte de la infraestructura de esa región, según el informe.
Las sequías podrían ocurrir con mayor frecuencia en el medio oeste y suroeste de Estados Unidos, a medida que las temperaturas más cálidas evaporen la humedad del suelo.
Un conflicto en potencia. La escasez de suministros subterráneos podría iniciar disputas por las reservas de los grandes lagos, indica el informe.
Ya ha habido conflictos sobre el desvío de las aguas de los lagos a ciudades y granjas distantes, mientras aumentan las solicitudes para canalizar parte de las reservas al Río Mississippi para abastecer a otras ciudades estadounidenses durante los veranos calurosos.
La tensión podría aumentar por el hecho de que la mayoría de la población canadiense vive cerca de los grandes lagos, mientras que sólo una pequeña fracción de estadounidenses reside en sus costas.
12/04/07
LA NACIÓN
