El buque vigués ´Olagorta´ sigue incendiado a la deriva a la espera de un remolcador

Frente a las costas argentinas. La tripulación a salvo en Montevideo.

Frente a las costas argentinas. La tripulación a salvo en Montevideo.

El barco congelador Olagorta, que tiene su base en el puerto de Vigo, seguía ayer ardiendo y a la deriva, aunque a flote, a unas 200 millas de la costa de Argentina, muy cerca de donde faenaba el domingo cuando se inició el fuego. El capitán del barco, Miguel Ángel Méndez (natural de Baiona) y el oficial de máquinas, Wenceslao Fortes, (de Vigo), continúan a bordo del buque Playa de Galicia, -que rescató a toda la tripulación el mismo domingo- navegando a 200 metros del Olagorta.

A las 21.30 horas de ayer el capitán del Olagorta confirmaba que sólo había fuego en la bodega alta de proa, donde se almacena cartón, y que había más esperanzas que el día anterior de que el barco no se hundiera.

Hasta el lugar también se acercó ayer por la tarde una fragata argentina que les acompañó durante varias horas y la casa armadora Copemar ya envió un remolcador, que partió desde Punta Arenas y que en dos días y medio llegará hasta el barco.

Mientras tanto, pasadas las once de la noche -siete de la tarde para ellos- llegaba a Montevideo el Costa do Cabo, capitaneado por el marinense Ángel González, con los 25 marineros del Olagorta, que recogió del Playa de Galicia, entre los que se encuentran cuatro de la península de O Morrazo, uno de Ribeira y los restantes peruanos.

El capitán del barco aseguraba en plena travesía hacia tierra que la tripulación sería recogida por una lancha en el antepuerto de Montevideo.

Los marineros de O Morrazo que forman parte de la tripulación del Olagorta son Alejandro Vidal y Camilo Sotelo (de Bueu), José Manuel Santaclara (de Moaña) y José Manuel Portela (de Marín). El primero de ellos aseguraba en conversación telefónica antes de llegar a puerto que no quería hacer más declaración que dar las gracias a los barcos que les rescataron.

Por la mañana, el capitán del Olagorta era pesimista sobre la situación del congelador: "El fuego no perdona y va ganando la batalla". Eran las doce de la mañana, hora española, cuando el capitán decía que el barco, aunque seguía ardiendo, estaba a flote y derecho. Lo seguían por radar, pues había mucha niebla aunque el mar estaba en clama. La sala de máquinas estaba intacta pero el resto del barco, salvo estas dependencias y un pañol de proa habían ardido por completo: puente de gobierno, habilitación, la bodega de carga superior, la factoría de carga de pescado y un tanque de combustible que no llegó a explotar al estar lleno y sin gases.

03/10/07
FARO DE VIGO

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