El Bicentenario por NUESTROMAR: Los puertos argentinos y del comercio marítimo en 1810

(FNM) Resulta de interés conocer cómo se desarrollaba el comercio marítimo en los tiempos de la Revolución de Mayo y cómo era el sistema portuario de la época en nuestra zona.

(FNM) Resulta de interés conocer cómo se desarrollaba el comercio marítimo en los tiempos de la Revolución de Mayo y cómo era el sistema portuario de la época en nuestra zona.

Sobre la situación militar marítima ya se han ocupado otros autores en este espacio virtual  y respecto de la pesca no hacemos mención alguna, ya que la pesca comercial de la época se realizaba únicamente en los ríos y carecía de una industria que salara sus productos como se realizaba en otros lugares del mundo.

Si bien en el Mar Patagónico se desarrollaba la caza de mamíferos y cetáceos, era por parte de una flota mayoritariamente perteneciente a países nórdicos. Recién años después de la Independencia se inició cierta explotación industrial por parte de argentinos y extranjeros basados en nuestros puertos y costas.

Con la Revolución de Mayo en 1810, que fue precedida por las de Chuquisaca y La Paz de 1809, desaparece el Virreinato del Rio de la Plata y se pone fin a la unidad de la administración de este vasto territorio.

Mirando retrospectivamente, por el año 1770, Inglaterra y Portugal se encontraban interesadas en colonizar la zona del Río de La Plata, y avanzaban en la zona del actual Uruguay, intentando varias veces apoderarse de la ciudad fortificada de Colonia. Durante todo ese tiempo el gobierno de lo que después sería el Virreinato del Río de la Plata estaba dirigido políticamente desde la ciudad de Lima, lo que impedía un control rápido de lo que sucedía en lugares tan lejanos como Buenos Aires. Para terminar con todos estos problemas en el año 1776 el rey de España creó el Virreinato del Río de La Plata.

La real cédula de 1776 que confirmó la creación del Virreinato incorporó  a la Patagonia y  las islas Malvinas en el territorio de la gobernación de Buenos Aires. Por esa causa después de 1810, las islas siguieron bajo esa jurisdicción.

El Real Decreto del 2 de febrero de 1778, extendió mayor liberalidad a los demás puertos de la América meridional, y fue más lejos, abriéndolos al comercio directo con los peninsulares. A su vez, el Reglamento y Aranceles Reales para el comercio libre de España e Indias, del 12 de octubre de 1778, amplió la libertad de comercio a trece puertos en la península, Baleares y Canarias, y a veinticinco puertos en América, a la vez que protegía la industria textil española, liberándola de derechos durante diez años.

Los beneficios que recibió el Río de la Plata con estas disposiciones que liberaban el comercio de sus viejas trabas monopólicas y mercantilistas fueron incalculables, al punto que en el quinquenio 1792-1796, años de paz con Gran Bretaña, la balanza de pagos tuvo un saldo absolutamente favorable para el Virreinato tanto por el comercio oficial como por el contrabando.

Obviamente, la guerra de España con Gran Bretaña (desde 1796) detuvo la prosperidad del virreinato, al paralizar el tráfico marítimo con la metrópoli. Los cueros de las reses que faenaba la región de Buenos Aires, (se calcula un stock de 600000 de las que solo se consumían 150.000) no tenían salida, y los hacendados se arruinaban.

Las exportaciones oficialmente registradas en 1796, bajaron a menos del 10% en 1797, prácticamente se detuvo el comercio de exportación.
 
Tampoco podían importarse las mercaderías necesarias. La minería no ocupaba el  lugar preferencial que poseía en el resto de los virreinatos. La actividad minera en el Virreinato del Río de la Plata se limitaba a una serie de yacimientos explotados en la actual Bolivia, sin embargo, desde el puerto de Buenos Aires, se exportaban enormes cantidades de oro y plata llegadas, principalmente, del Alto Perú.

El general el comercio que como vimos estaba centrado en la exportación de ganado y derivados, cereales, oro y plata, estaba fuertemente regulado por la metrópolis, lo cual favoreció a la proliferación de actividades contrabandistas.

En 1810 el comercio exterior de Buenos Aires estaba operando en condiciones que se habían conseguido con la Corona a través de varias negociaciones durante años por los españoles y criollos que habitaban nuestro suelo.
 
Administrativamente se manejaba bajo la imagen del consulado de Buenos Aires.

Con los Borbones surge una nueva tendencia en la creación de consulados en España y América. Estos consulados modernos surgen en poco tiempo en todos los puertos y ciudades importantes para el comercio, con el agregado político de servir a la reformulación y consolidación del sistema colonial hispanoamericano. Estos Consulados tenían una función de tribunal especial, que garantizaba a los grandes comerciantes la pronta salida de las causas comerciales, función básica de los consulados viejos, y se les agregaba otra: el fomento de las actividades relacionadas a la nueva burguesía, como la agricultura, la navegación, los caminos, las manufacturas, la enseñanza técnica y del comercio.

Buenos Aires era un puerto comercial que crecía gracias a los buques de registro y al contrabando (existente desde antes del comercio libre y de la creación del virreinato), en detrimento del comercio por Lima. Desde mediados del siglo XVIII los cargadores solían reunirse en juntas y nombrar apoderados para defender sus intereses colectivos, principalmente estrechando vínculos con Cádiz. Los funcionarios electivos del Consulado – un prior, dos cónsules, nueve consiliarios y un síndico, todos bienales eran escogidos de la matrícula de exportadores e importadores con vínculos ultramarinos y en el tráfico de internación hasta el Perú.

Con algunas interrupciones, Manuel Belgrano desempeñó desde esa fecha la secretaría hasta poco antes de la Revolución de Mayo de 1810. Las licencias se debieron, en 1796 y en 1800, por razones de salud y lo reemplazó interinamente su primo Juan José Castelli, y en 1806 a la ocupación inglesa y la consiguiente jura de fidelidad de los comerciantes al monarca británico.

La actividad comercial estaba en manos de unos pocos españoles, los cuales a su vez, detentaban gran parte del poder político.

Los Puertos
Buenos Aires contaba sólo con un fondeadero o embarcadero de poca profundidad frente al llamado bajo, un terreno anegadizo y de difícil tránsito ubicado entre la barranca sobre la cual se levantaba la ciudad y la costa, a partir aproximadamente de la línea demarcada hoy por las avenidas Leandro N. Alem y Paseo Colón. Los barcos mercantes fondeaban a varias millas de distancia de la costa, desde donde carga y pasajeros transbordaban a embarcaciones de poco calado que los aproximasen a la orilla.

En la costa meridional se escalonaban media docena de desembarcaderos que, en 1794, no eran peores que el de Buenos Aires, y, cuando la ciudad capital estuvo sometida a bloqueos navales, estos otros puertos fueron el centro de un considerable tráfico comercial.  La "ensenada de Barragán" es una caleta en el sector sudoeste de la costa, que va desde Punta Lara hasta Punta Santiago. Fundado en 1806 fue muy buen lugar de carga y descarga de la margen occidental del río de la Plata. Se encuentra aproximadamente a 60 km de Buenos Aires. Nunca se construyó en ese lugar de la costa muelle alguno Mucho antes de 1850 Ensenada había perdido ya su posición en el comercio de exportación.

El pequeño puerto de Las Conchas, al norte de Buenos Aires, fue, durante los últimos tiempos de la Colonia, otro de los embarcaderos preferidos por los botes de río. Más tarde se convirtió en el principal puerto del estuario para las embarcaciones fluviales, cada vez que el de Buenos Aires estuvo sometido a bloqueo. Pero el depósito de sedimentos acumulados en la desembocadura del arroyo fue tan abundante que, hacia 1820, las más grandes embarcaciones de río no podían ya fondear en ese sitio
¿Que sucedía en la Patagonia? La amenaza extranjera contra la Patagonia eran ingleses y franceses que merodeaban por las costas patagónicas, muy aptas para las actividades pesqueras y caza de mamíferos marinos. Además, navíos de esas naciones habían intentado ocupar las islas Malvinas.
 
En la época del Virreinato la vigilancia de esas desoladas regiones no podía hacerse desde Buenos Aires .La fundación de Carmen de Patagones formó parte de un conjunto de reformas políticas, económicas, sociales y administrativas ideadas e implementadas por los Reyes Borbones.
 
La revalorización de la ruta del cabo de Hornos y la política expansionista de los portugueses e ingleses, instó a los pensadores españoles a idear un ambicioso proyecto que garantizase su soberanía en estas regiones amenazadas. Fue así como se planificó y materializó el surgimiento de una serie de poblaciones entre ella Carmen de Patagones.

Francisco de Viedma la funda el 22 de abril de 1779 Desde sus inicios la población contó con una frágil guarnición militar para la defensa y con un pequeño puerto. La primera veintena de años (1779-1810) estuvo marcada por el aislamiento con la esporádica visita de barcos.

Los acontecimientos de mayo de 1810 significaron la pérdida del sentido geopolítico que sustentaba la existencia del Carmen de Patagones. Por lo tanto a este puerto le tocó sobrepasar la década más difícil de su historia a punto de casi desaparecer en varias oportunidades.

Tras la Revolución de Mayo la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires tomó el control de Patagones, y ahí fue a parar preso Martin de Álzaga (Quien en 1812 muere colgado en Buenos Aires) héroe de la resistencia contra los ingleses pero contrario a los revolucionarios de mayo. Junto con él fueron Domingo de Torres, Faustino Ansay y Joaquín Gomez todos enemigos de la revolución. En abril de 1812 una sublevación dirigida por estos tres detenidos logró el control de la plaza que pasó así a la órbita de Montevideo (Cabe destacar que los tres monárquicos se apoderaron del queche Hiena con el cual escapan a Montevideo) La presencia española se ejerce hasta el 13 de diciembre de 1814, fecha en que pasó a depender definitivamente del gobierno de Buenos Aires.

Como podemos ver los inicios de nuestro tráfico comercial marítimo fueron por demás complicados y recién con la Paz en América se logro el crecimiento y el desarrollo de los puertos que serian la base del progreso.

21/05/10
NUESTROMAR

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