El Belgrano y las lógicas de la guerra

Hace 25 años, la Argentina se aprestaba a entrar en combate contra Gran Bretaña. El 1º de mayo de 1982 se produjo el bombardeo a Puerto Argentino que causó bajas argentinas y la Fuerza Aérea Argentina tuvo su bautismo de fuego. Al día siguiente, el General Belgrano fue torpedeado por el submarino Conqueror con la terrible pérdida de 330 tripulantes.

Hace 25 años, la Argentina se aprestaba a entrar en combate contra Gran Bretaña. El 1º de mayo de 1982 se produjo el bombardeo a Puerto Argentino que causó bajas argentinas y la Fuerza Aérea Argentina tuvo su bautismo de fuego. Al día siguiente, el General Belgrano fue torpedeado por el submarino Conqueror con la terrible pérdida de 330 tripulantes.

Sin embargo, ya el 29 de abril el comandante de la flota argentina contraalmirante Gualter Allara, había autorizado "el empleo de las armas sin restricciones, en cualquier área y contra cualquier tipo de unidad, previo reconocimiento de su condición de enemigo".

Con el fin de coordinar un ataque de la flota argentina contra la Task Force británica, a las 20 horas del día siguiente, Allara ordenó al grupo del Belgrano intentar entrar en contacto con unidades enemigas que operaran al Sur de Malvinas para atacarlas. Pero a las 2:50 horas del 2 de mayo se anuló el proyectado ataque debido a las condiciones meteorológicas adversas. Por lo tanto, el Belgrano y sus escoltas recibieron la orden de "replegarse con rumbo Sudoeste y tomar posición de espera". Al seguir ese rumbo, el buque fue torpedeado a las 16 horas "con su proa apuntando hacia el continente".

La Armada Argentina tenía previsto el uso ofensivo del crucero. Los británicos afirman que la Royal Navy presionó para obtener la autorización para atacar al grupo del Belgrano en razón de la amenaza que éste representaba merodeando cerca de sus buques.

A fines de abril, el submarino ARA San Luis había tomado posiciones al Noroeste de la isla Soledad y en la mañana del 1ø de mayo, antes del ataque del Conqueror, lanzó un torpedo contra un blanco clasificado como un destructor. El torpedo no encontró ningún blanco y a continuación debió soportar los ataques antisubmarinos británicos.

Por lo tanto, la situación había cambiado y sería ingenuo considerar que con el arribo de la Task Force, el área externa inmediata a la Zona de Exclusión de Malvinas sería un santuario para las unidades de guerra argentinas.

El gobierno argentino, al recuperar las islas, había desencadenado una potencial situación de guerra. Y fundamentalmente debe quedar bien claro que esos marinos no fueron víctimas de un crimen sino que son verdaderos héroes caídos en una acción de guerra.

Por Alejandro Corbacho
DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS POLITICAS, UNIVERSIDAD DEL CEMA

28/04/07
CLARÍN

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