(FNM) Los preparativos para el ingreso y recepción de la Fragata ARA “LIBERTAD” en nuestro país, tras su accidentado periplo, siguen dando pábulo a un sinnúmero de especulaciones, declaraciones y propuestas que en algunos casos asombran por lo descabellado de su contenido. La falta de información oficial alimenta la incertidumbre.
(FNM) Los preparativos para el ingreso y recepción de la Fragata ARA “LIBERTAD” en nuestro país, tras su accidentado periplo, siguen dando pábulo a un sinnúmero de especulaciones, declaraciones y propuestas que en algunos casos asombran por lo descabellado de su contenido. La falta de información oficial alimenta la incertidumbre.
El estado del canal
Días atrás llamamos la atención desde esta página sobre las dificultades que plantea el acceso al puerto de Mar del Plata y la necesidad de estar bien dispuestos a aceptar que los tiempos náuticos pudieran no coincidir con los de la agenda política. Si ello llegara a ocurrir, sosteníamos y reiteramos, deberá priorizarse siempre la seguridad de la embarcación y su tripulación, por sobre los cronogramas de los festejos.
Días después, se escuchó decir al secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, que “el canal tiene en estos momentos unos 80 metros de ancho y entre 9 y 10 metros de profundidad y creo que la Fragata con todo, completa, no llega a los 6 metros. Hay un margen considerable para su ingreso”.
Aun cuando desde hace mucho tiempo resulta virtualmente imposible conocer oficialmente el real estado de los accesos a Mar del Plata, y a pesar de la existencia de otras afirmaciones –también extraoficiales – que son bastante menos generosas con el cálculo de los márgenes, las declaraciones de Schmid aportan un dato positivo.
En rigor, el déficit del dragado en Mar del Plata es de tal gravedad y tan larga data, que la información sobre su efectiva condición ha sido motivo de largas e interminables discusiones nunca debidamente aclaradas en forma oficial, pues –como lamentablemente sucede en nuestro medio-, la negación suele reemplazar a la aceptación de los problemas. Al fin, la decisión de llevar la Fragata a Mar del Plata, dejará el positivo detalle de haber convocado la atención pública sobre un tema de suma seriedad que afecta al principal puerto pesquero argentino -y a la defensa nacional- y que de otra forma, seguiría probablemente pasando desapercibido para el gran público.
La fiesta y los hipotéticos anuncios
La falta de información oficial de detalle sobre la ceremonia formal de recepción y la posterior fiesta pública, ha sido reemplazada por versiones y convocatorias variopintas, algunas de las cuales deforman hasta lo grotesco el verdadero carácter que se espera de este gran momento, y que debería distar claramente del de una “fiesta partidaria”.
Por otra parte, se ha echado a rodar una incierta lista de posibles anuncios o medidas presidenciales, que aunque preocupantes, no pasan de versiones sin demasiados fundamentos, excepto en un caso que ha dado lugar a múltiples muestras de inquietud. Nos referimos a la supuesta intención de cambiar el nombre de la unidad.
La idea ha circulado como una propuesta que aunque nacida de sectores políticos de escasa representatividad, cobró relevancia y fue incluso motivo de una encuesta de opinión llevada adelante por una emisora oficial.
La propuesta, hay que decirlo, es lisa y llanamente un disparate.
No existe un solo argumento de valor para quitar al buque su nombre actual. Tampoco un concepto, ni mucho menos un nombre propio, cuyo significado o valores ameriten el cambio del magnífico y acertado nombre con que es conocido en todo el mundo el buque escuela de la Armada de todos los argentinos: LIBERTAD.
Esperamos confiados, que las autoridades nacionales sabrán ignorar tan desafortunada e innecesaria propuesta.
07/01/13
FUNDACIÓN NUESTROMAR

