Las exigencias de seguridad del ente regulador de nuestro deporte, la Prefectura Naval Argentina, requieren de un arnés de seguridad, al que la autoridad llama “cinturón de seguridad”, sin especificar detalles.

Las exigencias de seguridad del ente regulador de nuestro deporte, la Prefectura Naval Argentina, requieren de un arnés de seguridad, al que la autoridad llama “cinturón de seguridad”, sin especificar detalles.

Son varias las empresas locales que ofrecen el elemento, en muy variadas formas y presentaciones y a veces se elige la opción más económica y este artículo tiene por misión despertar la conciencia de la seguridad y estar bien preparado para hacer la elección adecuada a la hora de proveerse de un arnés. Son requisitos de diseño de un arnés que sea fácil de poner y no quede uno enredado en las tiras que lo componen. Para ello es conveniente que las piezas sean de diferente color y vengan pre-armadas, con posibilidad de ajustar y sin necesidad de retrenzar.

Otro inconveniente que presentar los arneses es que las tiras que lo componen toman vuelta sobre si mismas de modo que una pieza anti-vueltas en la espalda resulta muy apropiada como muestra la figura 1, como verán también evita que las tiras caigan de los hombros.

El arnés es un excelente compañero de un chaleco salvavidas autoinflable y hay fabricantes que los han adoptado como complemento de sus modelos, resultando así más económico que comprar las piezas por separado y afrontar el inconveniente de unirlas para que trabajen juntas.

Aquí las tiras complementarias que pasan por la entrepierna evitan que el conjunto se eleve sin arrastrar hacia arriba al náufrago. Hay algunos trajes de agua que traen incorporado a la casaca un arnés de seguridad cuyas anillas asoman sobre el pecho (Figura 3), pero tienen el inconveniente que si el caído levanta los brazos para asirse de algo o porque está inconciente puede perder la casaca y su unión con la cuerda de rescate.

No es recomendable a menos que sea ajustable. Los arneses incorporados a los pantalones de agua parecen más apropiados y seguros, especialmente para las damas que sufren el conflicto provocado entre el arnés y el busto. El arnés de nada vale si no está asociado a un cabo que lo conecta a la nave. Aquí no hay lugar para nudos y las uniones al arnés y al casco deben hacerse por medio de ganchos que pueden ser automáticos, de apertura rápida o con retén de seguridad. Aquí el barco se hunde y es necesario zafar la retenida del arnés para evitar seguirlo al fondo. La preferencia es tener un grillete automático con coleta disparadora preparada para ser abierta con una sola mano como lo ilustra la imagen.

Otros prefieren los ganchos de apertura rápida, con o sin seguro.

La retenida viene en diferentes modelos. Algunas son simples, con ganchos en los extremos; otros dobles, para hacer firme el segundo gancho antes de liberar el primero, y también existe la posibilidad de que tengan propiedades elásticas de contracción cuando no están asociados a situaciones de tensión, como una forma de evitar los colgantes y enganchar en partes del barco cuando se transita de una a otra posición.

Los dobles pueden ser usados para trincarse a dos puntos en direcciones opuestas cuando se requiere mantener una posición estable.

Algunos “tethers” (ese es su nombre técnico en inglés) cuentan con un pliegue que muestra una señal de tela de color, generalmente roja, cuando el elemento ha sido sometido a una carga cercana a la de rotura e indica que es necesaria su reposición. (Figura 10). Para rescatar a un tripulante caído se lo debe hacer por la banda alta, barlovento, lugar más alejado de las velas, ya que si el rescatista cae lo hará dentro del cockpit, además puede usar molinetes, aparejos u otro elemento de ayuda, si es que no cuenta con otros miembros de la tripulación. Aquellos que navegan en solitario cuentan con un sistema de desconexión directa del autopiloto que se opera halando de una línea que navega por la popa unida a un pequeño flotador.

NE: Para ver las Figuras el lector deberá consultar la revista Barcos Magazine

Edición Octubre 2007
BARCOS MAGAZINE

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio