El estuario recibirá efluentes cloacales durante más de un mes. Problemas ambientales por la obstrucción de un caño. Por el ataque a un importante conducto, ABSA deriva líquidos servidos al canal Maldonado, el cual desemboca en la ría.
El estuario recibirá efluentes cloacales durante más de un mes. Problemas ambientales por la obstrucción de un caño. Por el ataque a un importante conducto, ABSA deriva líquidos servidos al canal Maldonado, el cual desemboca en la ría.
Al menos dos semanas más tendrán que esperar los vecinos del sector oeste de la ciudad para que la empresa ABSA cierre una vertiente de líquidos cloacales al canal Maldonado, abierta sobre avenida La Plata al 2100.
A principios de mes la empresa hizo una derivación provisoria de la red cloacal al canal, entre los barrios Pampa Central y Villa Nocito, para paliar los inconvenientes generados por un tubo obstruido.
Los repuestos necesarios para restablecer la cañería tapada recién llegarían este fin de semana y se estima que las tareas podrían llevar 15 días más.
“Ni bien estén concluidos los trabajos ese by-pass se va a sacar y se va a normalizar el flujo”, indicó el gerente de ABSA, Antonio Ferrara.
La obstrucción en la vía cloacal en cuestión se detectó entre el viernes 4 y el sábado 5, según ABSA, cuando la red se desbordó.
“Se robaron una tapa de boca de registro y tiraron al sistema elementos como piedras, trozos de palmeras de enormes dimensiones y hasta una lata de pintura, provocando una gran obstrucción en la cañería”, explicó Ferrara.
La empresa decidió hacer una suerte de by-pass, arrojando una parte de los líquidos al canal Maldonado por un caño de desagüe pluvial, a unas 15 cuadras de la desembocadura en el estuario.
“Hace casi tres semanas que sentimos un olor insoportable, sobre todo cuando hay viento norte. Tenemos que cerrar todo, no se puede ni salir”, comentaron, por su parte, José Samuel y su hijo Diego, quienes viven exactamente frente al nuevo vertedero.
“Nosotros sentimos el mal olor pero no somos los únicos perjudicados. Esto va a la ría”, señaló Pablo San Martín, otro vecino de la zona.
“Ahora está saliendo menos agua, antes era mucha más y con más fuerza. Cuando hay lluvia ni te cuento”, agregó San Martín. Y aseguró: En ningún momento desde la empresa se acercaron a hablar o decirnos hasta cuándo esto va a seguir así”.
Esperando el material
Acerca de la demora en el arreglo, Ferrara aseguró que desde el primer día la empresa estuvo trabajando e intentando sin éxito liberar la cañería.
Luego de probar con los equipos habituales para desobstruir, cavaron y descubrieron que el problema era más grande de lo previsto: debían cambiar casi 50 metros de tubos, de los que la empresa no dispone en stock.
La obstrucción cruzaba además la ruta 3. “Tuvimos que dar participación a Vialidad Nacional para no correr ningún riesgo de derrumbe ni afectar el tránsito sobre la ruta”, comentó el funcionario de ABSA.
Agregó que las obstrucciones de esta magnitud no son comunes en la ciudad. Según su experiencia en la empresa, hace 25 años que no es necesaria una obra de este tipo.
Inexplicable situación
Que ABSA termine demorando más de un mes en la reparación del colector cloacal Tercera Cuenca resulta, a todas luces, un hecho tan vergonzoso como preocupante.
Vergonzoso por la no existencia de caños de repuesto en la regional Bahía Blanca o distritos vecinos de la empresa concesionaria para hacer frente a una emergencia de este tipo, y preocupante porque el vertido de miles de litros de aguas servidas al canal Maldonado y al mar se viene realizando sin mayores cuestionamientos, pese a su alta carga contaminante.
¿Qué pasaría si una situación excepcional como esta se produjera en el acueducto que alimenta de agua a la ciudad desde Paso de las Piedras? Afortunadamente, y para tranquilidad de la población, existen numerosos caños de repuesto depositados en el predio de la planta potabilizadora Patagonia, lo que también pone de manifiesto que, pese a su gravedad ambiental, la falta de cañerías en stock demuestra que para la prestataria estamos frente a un tema menor.
Habrá que esperar hasta la segunda semana de noviembre para que el colector cloacal vuelva a funcionar y derive los líquidos a la planta depuradora ubicada a orillas de la ría. Eso sí, hay algo que ya está muy claro: con ese sector costero nuevamente contaminado, resulta una obviedad vaticinar que el Balneario Maldonado, por cuarta temporada consecutiva, no podrá funcionar con agua de mar.
Por Adrián Luciani
24/10/13
LA NUEVA PROVINCIA
