Disminuyen los secuestros marítimos en Asia

El secuestro de un superpetrolero saudita no produjo alarma en Asia, donde se había pronosticado que tendrán sus propias tormentas de piratería.

El secuestro de un superpetrolero saudita no produjo alarma en Asia, donde se había pronosticado que tendrán sus propias tormentas de piratería.

Hong Kong – “Será muy difícil que se reproduzca la situación de Somalia en Asia”, comentó Noel Choong, jefe del Centro de Reporte de la Piratería de la Oficina Marítima Internacional en Kuala Lumpur, Malasia. “Aquí los gobiernos están más comprometidos y cuentan con mayores recursos. De hecho, aquí los ataques están disminuyendo”.

Una agencia regional de monitoreo de la piratería de Singapur comentó que los ataques marítimos en Asia durante los primeros nueve meses del año cayeron en un 11 por ciento comparado con el 2007 y el 32 por ciento respecto del 2006.

Mientras tanto, el secuestro del petrolero saudita es sólo otro alfiler rojo en el mapa de piratería que posee la oficina marítima, un grupo privado de la capital malasia.

Las cientos de alfileres que dan cuenta de ataques y secuestros están fuertemente agrupadas en tres regiones – el Golfo de Aden y la costa este de Somali; la costa occidental de África, particularmente en las afueras de Nigeria y el archipiélago de Indonesia. Pero la amplia mayoría de los incidentes en las afueras de Indonesia, y a través de Asia del Este, son ataques de bajo nivel perpetrados contra barcos pequeños, son robos chicos de cargamentos o contra los miembros de la tripulación.

Los expertos marítimos de Asia del Este mencionan patrullas navales llevadas a cabo por Indonesia, Malasia y Singapur – conocidos en el negocio anti-piratería como los “Estados litoraleños” – con el objetivo de reducir los ataques y particularmente de menguar los secuestros. También se utiliza monitoreo satelital.

La imposición de patrullas en el mar comenzó hace tres años cuando los piratas comenzaron a aumentar sus ataques en el Estrecho de Malaca – el largo y estrecho embudo entre la malasia peninsular y la isla indonesia de Sumatra. Inclusive los grandes buques cargueros se volvieron vulnerables en tanto los piratas comenzaron a valerse de armas automáticas y granadas misilísticas.

En el año 2005, la aseguradora Lloyds de Londres catalogó al estrecho como el nicho número 1 de la piratería marítima – de hecho la declaró como zona de guerra- y creó una prima de seguro para cualquier barco que hiciera uso del pasaje.

Las pérdidas por los ataques, la nueva vulnerabilidad de los petroleros y los gastos extra de seguro llevó a un clima de gran ansiedad entre los capitanes, propietarios, aseguradores y gobiernos. Se estima que alrededor del 40 por ciento del comercio marítimo internacional pasa por ese estrecho, incluyendo los envíos de petróleo provenientes de Medio Oriente con destino a Asia Oriental.

“Si se hubiera tenido que interrumpir el paso del petróleo por el Estrecho de Malaca, Japón se hubiera visto muy afectado debido a que se trata del petróleo del que subsiste el país”, comentó Choong. El último gran golpe de la piratería en Asia del Este fue en diciembre de 2005 comentó Choong, cuando un gran buque que transportaba químicos fue secuestrado en la ruta que va de Indonesia a Singapur. El buque tenía un rastreador a bordo, el equivalente a los satelitales que utilizan los aviones, por lo que fue rápidamente hallado en el Mar Austral de China.

“Con el rastreador, no se puede huir”, aseveró Choong. “El rescate de buques es muy alto en Asia”

Por supuesto que aún existe piratería en la región. Los incidentes más serios involucran robos en el mar de petróleo o gas de pequeños cargueros. Como es usual, el buque es abordado durante la noche por piratas pobremente armados en botes rápidos. Se envía a la tripulación a los botes salvavidas y la carga se bombea hacia un buque cisterna pirata. Tanto el petróleo como el gas robados se vende en pequeñas cantidades en pueblos y puertos de la región.

Este incidente menor en Kalimantan, Indonesia, fue el único que reportó la oficina marítima la semana pasada. “Cuatro ladrones armados con catapultas, cuchillos y sierras rodearon un buque de carga anclado. Amenazaron a la tripulación con catapultas y robaron los depósitos de las cabinas delanteras. Se activó la alarma por lo que sonó el silbato del barco. Entonces los ladrones saltaron fuera de la borda y huyeron en un veloz bote de madera. El incidente se reportó a las autoridades costeras”.

“La gravedad es mucho mayor en Somalia, donde los piratas están fuertemente armados, comparados con los del Sudeste Asiático, donde los ladrones generalmente sólo se valen de cuchillos”, comentó Lee Yin Mui, director asistente de investigación en el Acuerdo Regional de Cooperación para el combate de la Piratería y el Robo Armado contra Barcos en el Mar. La red de 16 naciones, conocida como ReCAAP (por sus siglas en inglés), tiene base en Singapur.

Durante la primera parte de este año, la oficina marítima registró 83 barcos secuestrados o incendiados alrededor del mundo. El Golfo de Aden fue protagonista de más de la mitad de esos ataques, 47 en total, mientras que sólo 2 incidentes tuvieron lugar en el Estrecho de Malacca.

“Los incidentes de secuestros de esta zona involucran a barcos mucho más pequeños, generalmente remolcadores que son muy lentos por lo que son fáciles de abordar”, comentó Lee. “Los piratas huyen en sus propios botes. Las tripulaciones generalmente son abandonadas en alguna playa remota. Vemos en esto bastante compasión”.

Respecto del secuestro más reciente, Lee relató que 15 piratas abordaron un remolcador de Singapur, el Whale 7, mientras guiaba una barcaza hacia Tailandia.

Tanto la ReCAAP así y la oficina marítima enviaron alertas a los capitanes de barcos y gerentes de puertos de la región, y el barco fue hallado 3 semanas después en Tailandia. El remolque había sido rebautizado, Saga 1, y vuelto a pintar – de un azul profundo a un naranja. La policía tailandesa arrestó a los piratas, quienes declararon que les habían pagado U$35.000.- para abordar el remolcador.

Por MARK McDONALD

Fuente: The New York Times

26/11/08
Traducción de NUESTROMAR

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