Dieron inicio al plan de extracción de undaria en el Golfo San José

A una década de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad, en la Península de Valdés se comenzó a enfrentar el desafío que representa la invasión del alga undaria, mediante el “Programa de extracción y control en el Golfo San José”, que se encuentra en etapa piloto, desarrollado en conjunto por el Ministerio de Ambiente y Control de  Desarrollo Sustentable, Ministerio  de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones y la Secretaría de Pesca de la provincia del Chubut.

A una década de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad, en la Península de Valdés se comenzó a enfrentar el desafío que representa la invasión del alga undaria, mediante el “Programa de extracción y control en el Golfo San José”, que se encuentra en etapa piloto, desarrollado en conjunto por el Ministerio de Ambiente y Control de  Desarrollo Sustentable, Ministerio  de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones y la Secretaría de Pesca de la provincia del Chubut.

Estos organismos encabezan la campaña que, en el marco del “Programa de monitoreo de calidad de agua, protección de la biodiversidad y control de actividades productivas en ambientes”, se desarrolla en tres etapas sucesivas, de las cuales la inicial arrancó el lunes pasado y la final está proyectada para el mes de marzo.
 
Qué pesadas
En el día de ayer, por iniciativa del Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, los medios de comunicación de la provincia tuvimos la posibilidad de contactarnos directamente con los encargados de llevar adelante las tareas del programa de extracción y control en la costa del Golfo San José.

En una jornada soleada, que representó la cuarta desde que se inició la tarea, se llegó a la cifra de 22 toneladas y media de undarias extraídas en total. Este trabajo implica una tarea artesanal, ya que consiste en la extracción manual del alga por parte de buzos especializados. Para eso, se dispusieron un total de 11 equipos, distribuidos 8 en el Golfo San José, 2 en Puerto Madryn y 2 en Puerto Pirámides.

“60 toneladas o más”, calcula José Saravia –encargado del control de la recolección, proveniente de la Secretaría de Pesca- que se sacarán en total tras las etapas previstas que son tres: la actual, una que se estima para después de las fiestas y la tercera campaña cuyo plazo calculado es marzo-abril.

Las algas extraídas, informaron los encargados, pesan en promedio alrededor de 500 gramos cada una y las más grandes tienen 1,30 metros de altura.
 
¡Qué invasivas!
Es probable que, usted lector, haya pisado algas por la costa madrynense y le haya manifestado a su pareja el asco y la molestia que le generó ese contacto, las mosquitas contemplativas y la fragancia nauseabunda que completaban la escena. Una gran proporción de estas algas son las macroalgas denominadas científicamente “undaria pinnatifida”, la cual llegó a estas aguas en 1992 y hoy, a 16 años, se señorea en estas costas provocando diferentes daños tanto ecológicos como económicos.

“La cuestión es ir peleando, no se puede ganar”, expresó el Director de Innovación Tecnológica de la Secretaría de Pesca Eduardo Mota: “sólo se puede controlar”, remató.

Al reflexionar sobre la compleja invasión, tanto Mota como Norma Santinelli (Directora General de Gestión Ambiental) y Sandra Rivera (Directora de Conservación de Áreas Protegidas) coinciden en que  “nunca se le dio esta importancia”.

Las versiones cuentan que las esporas (semillas) de esta alga arribaron de modo accidental en barcos provenientes del continente asiático que pescaban ilegalmente e ingresaron por el Muelle Almirante Storni. A más de una década y media, el alga se expandió y en la actualidad, de acuerdo a estudios del Centro Nacional Patagónico, están en riesgo tanto los salmones y la práctica del buceo, como el desarrollo de las algas propias de la región.

En ese sentido, si bien la invasión de esta especie exótica no afectó todavía el banco de mariscos, el riesgo es inminente y urge la implementación del programa tras la prueba piloto, para que no se afecte la actividad.
 
¡Qué caras!
Este “Programa de extracción y control en el Golfo San José”, desarrollado en conjunto por el Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, Ministerio de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones y la Secretaría de Pesca de la provincia del Chubut, se creó por el Decreto 1071 (de este año) que dispuso un comité de emergencia para este fin y dispuso que los organismo mencionados pusieran en marcha y administraran el crédito especial que se otorgó cuyo monto se calcula en un millón de pesos. Esta cifra no tiene en cuenta la realización previa de monitoreos y la difusión de campañas preventivas.

En paralelo con la implementación de la prueba piloto, el comité de emergencia se encuentra gestionando fondos para financiar la realización del programa de control periódico permanente, ya que esta macroalga se puede controlar pero no exterminar totalmente, es decir, continuará reproduciéndose.
 
¡Qué gestos!
“La prioridad es que se trata de un área protegida”, remarca la Doctora en Oceanografía Norma Santinelli en referencia a que las macroalgas recolectadas son consideradas como residuos porque la prioridad es resguardar el Área Protegida Península de Valdés. La aclaración vale en esta ocasión, ya que la empresa pesquera Harengus ha solicitado los residuos para procesarlos y elaborar, a partir de ellos, la harina de undaria.

Por todo, se pone el acento en la necesidad de erradicar la undaria como prioridad porque “sin dudas que su avance es un elemento no menor para el ecosistema”, de acuerdo a lo manifestado por Eduardo Mota.
 
¡Qué exótica!
La undaria suele habitar la zona intermareal y puede colonizar hasta los quince metros de profundidad. Se caracteriza por su alta tasa reproductiva y su velocidad para alcanzarla, es decir, se expande a gran velocidad ya que sus esporas pueden ser arrastradas en las cubiertas de las embarcaciones. Es a partir de esta característica que el alga se ha transformado en una de las más dañinas entre las invasoras. La especie exótica produce un impacto ambiental porque entra en competencia con la flora y fauna de la región, eso provoca interferencias en diferentes actividades y la caracterización general de un peligro para el ecosistema. Es por eso que, luego de postergaciones, se implementó un plan para prevenir su mayor dispersión. Ahora quedará ver si es posible y si se aportan los recursos económicos para que sea algo más que una acción puntual y se transforme en una efectiva política de estado.

26/11/08
DIARIO DE MADRYN

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