Detienen al supuesto traficante de la dinamita usada para la pesca (España)

Es un sexagenario que fue sorprendido vendiendo material a un armador.

Es un sexagenario que fue sorprendido vendiendo material a un armador.

La Guardia Civil de Pontevedra desarticuló ayer la red de tráfico de explosivos para su empleo en la pesca en Galicia. Por la mañana, los agentes detuvieron a dos personas, entre ellas el distribuidor de la dinamita, en relación con la investigación realizada el pasado verano para erradicar esta práctica en el sector pesquero. La operación Abuelo, que se saldó en aquel momento con trece arrestos -entre ellos el entonces patrón mayor de Vigo- destapó una extendida red de tráfico de explosivos que se empleaban, sobre todo, para la captura de sardina. La mayoría de los detenidos eran armadores y marineros de las Rías Baixas que supuestamente empleaban la dinamita para faenar.

Los explosivos, fabricados por una empresa española, Maxam, llegaban a los puertos gallegos a través de Portugal. Y ahí se acababa la pista. Es decir, no se sabía quién era la persona que traficaba con la mercancía. Ese supuesto suministrador fue arrestado ayer junto con un armador de O Morrazo.

Aunque no ha trascendido la identidad de ninguno de ellos, sí se sabe que los agentes de la Guardia Civil los sorprendieron in fraganti en un supuesto intercambio de mercancía, por lo que también se les incautó la dinamita, unos ocho kilos, y un centenar de detonadores. El supuesto traficante, que al parecer tenía centralizado el negocio en los puertos de la provincia de Pontevedra, es un sexagenario de la comarca de O Condado-Paradanta, mientras que el armador que recibía la mercancía ilegal es de O Morrazo. Al menos uno de ellos prestó ya ayer declaración en los juzgados.

Primera fase
La primera fase de la operación Abuelo se cerró a finales de julio. Un mes antes, la Guardia Civil detuvo a trece personas en los puertos de Vigo y de Portonovo, y en distintas fases, se incautó de hasta 120 kilos de explosivos hallados en los muelles pesqueros, algunos arrojados en el mar y la mayoría escondidos en una finca de Portonovo propiedad de uno de los armadores detenidos. Cuatro quedaron en libertad y al resto se les acusó o de un delito contra el medio ambiente o de tenencia ilícita de explosivos. Para abandonar la prisión, tuvieron que pagar elevadas fianzas.

Las declaraciones de los arrestados ante el juez Juan Carlos Carballal, titular del Juzgado número 2 de Cambados, fueron decisivas para hacerse una idea de hasta qué punto estaba extendido el uso de la dinamita en algunos puertos gallegos. El entonces patrón mayor de Vigo, José Antonio Tizón, aseguró que uno de cada cuatro barcos utilizaba dinamita para pescar.

Sin embargo, la trascendencia del golpe, el más importante realizado en Galicia contra el empleo de métodos ilegales en la pesca, dio sus frutos. Aparentemente, ya que al menos en Vigo las descargas de sardina cayeron a la mitad, lo que daba a entender que no se estaban realizando ya prácticas delictivas.

Pero la operación no estaba cerrada. A la vez que se resolvían algunos recursos presentados por los acusados, las investigaciones seguían para dar con la persona que introducía la dinamita en Galicia y que, semanas después de las detenciones, ya estaba suministrando de nuevo los explosivos en los puertos. Con el arresto del presunto traficante, la red se corta de raíz.

31/03/11
LA VOZ DE GALICIA

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