El siniestro de las plantas pesqueras perpetrado hace 16 días y el prolongado piquete de los trabajadores marítimos que reclaman una mejora en el convenio colectivo de trabajo firmado entre el SOMU central y la cámara CAPECA ha dejando una honda depresión en el comercio local.
El siniestro de las plantas pesqueras perpetrado hace 16 días y el prolongado piquete de los trabajadores marítimos que reclaman una mejora en el convenio colectivo de trabajo firmado entre el SOMU central y la cámara CAPECA ha dejando una honda depresión en el comercio local.
Puerto Deseado, (C).- Desde la Cámara de Comercio se solicitó a las autoridades que tomen cartas en el asunto para el levantamiento del piquete, lo que finalmente se logró tras la intervención de Nación desde donde se dispuso la conciliación obligatoria en el conflicto. Los pequeños comerciantes aseguran que "si no se toma alguna medida, en 10 días más nos fundimos".
"Nadie pone en duda que el reclamo de los marineros sea justo, pero hoy Deseado es un pueblo fantasma; aquí no hay ninguna otra industria que la pesca, el pueblo vive de eso, y es hora que se sepa que todos nos sentimos perjudicados por lo que pasó", indicó un comerciante dedicado al rubro comestibles.
En este escenario, muchos sostienen que lo que "se está librando es una batalla de vecinos contra vecinos y no queremos confrontar con nadie, solo pedimos que nos den una solución porque nuestras ventas se ven resentidas por la situación".
En ese sentido, el dueño de una juguetería dijo que por la cercanía del día del niño, "la gente para esta fecha compraba juguetes pero ahora muchos se cuidan de gastar, prefieren apuntar hacia los artículos de primera necesidad".
Por su parte Ana, quien atiende la tienda de su hermana, señala que "desde que estalló el conflicto la cosa se puso fea, y ahora con la quema de las plantas, peor; hay días que en el negocio no entra un peso, y antes la tarde se pasaba en un segundo. Esto -por el local- estaba lleno de gente, ahora no vienen ni siquiera a preguntar", dijo la joven mientras señalaba el salón vacío.
Otra postal que pinta la desolación es la tienda Ayelen; allí las empleadas comentaron que la venta asciende a unos "pocos pesos y la gente prefiere pagar con tarjeta".
En tanto Mariza Torres, una joven farmacéutica propietaria de la Farmacia Central que por estar ubicada en pleno centro es una de las que más concurridas, comentó que "se nota la baja en las ventas, a pesar de que los remedios siempre se venden pero por ejemplo, otros artículos como perfumes, cosméticos, ahora no salen tanto como hace un mes atrás".
Por su parte, desde la ferretería tampoco la situación parecía ser distinta. "Hay gente que entra al negocio a comprar pero los montos que se manejan no son iguales, compran cosas que se necesitan urgente, pero otros elementos no están saliendo, y por lo que se ve en el ambiente, la cosa se va a poner peor", dijo un vendedor.
"Nadie puede ser prisionero de nadie y este pueblo tiene que seguir trabajando"
En tanto el lunes por la noche, en una reunión de la Cámara de Comercio, varios comerciantes indicaron sentirse prisioneros del reclamo de los trabajadores marítimos en lucha y analizaban enviar una carta al presidente Kirchner. "No nos queremos pelear pero queremos que las autoridades y sobre todo el Presidente nos escuche para hacerle saber que nos sentimos prisioneros y nadie puede ser prisionero de nadie y este pueblo tiene que seguir trabajando" dijo uno de los directivos mercantiles.
"El pueblo está sitiado"
Por su parte, uno de los comerciantes que formó parte de la comitiva que viajó a Río gallegos para entrevistarse con el gobernador Daniel Peralta, indicó que "a Peralta le dijimos que el pueblo está sitiado, que hay cuatro gendarmes en La Anónima, policías por todos lados, que todos los gerentes se fueron, que la gente se está cuidando qué habla y qué no habla porque tiene miedo de que pase algo o que alguien provoque porque hay muchas susceptibilidades".
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"Con el siniestro de las fábricas se ha cortado una cadena"
Hercilia Zampini -foto-, secretaria de la Cámara de Comercio, tras indicar que uno de los principales pedidos que se le hizo al gobernador fue la ley de emergencia económica, dijo a Crónica que la caída en las ventas fue progresivo, pero "que una vez que las empresas estallaron se cortó una cadena; la cadena de seguir haciendo prestaciones y la cadena de pagos y es ahí donde el pequeño comerciante comenzó a sentirse afectado; y también porque todos tienen deudas adquiridas porque generalmente nadie paga al contado, y una cosa real es que no se puede hacer frente al pago de los proveedores", señaló.
Más adelante, Zampini dijo que "los negocios afectados por el parate pesquero son muchos. "Hay comerciantes que nos han manifestado que a los proveedores le piden que les dejen solo la mitad de los pedidos que les hacían antes porque la cadena de consumo se ha cortado; la gente a la hora de comprar comida o víveres también reflexiona y opta por restringirse", dijo por último.
05/08/07
CRÓNICA
