Las cuencas de merluza y calamar del Atlántico Sur están sometidas a una severa depredación desde hace muchos años sin que los sucesivos gobiernos tomen las medidas adecuadas para revertir el fenómeno.
Las cuencas de merluza y calamar del Atlántico Sur están sometidas a una severa depredación desde hace muchos años sin que los sucesivos gobiernos tomen las medidas adecuadas para revertir el fenómeno.
Las cuencas son explotadas tanto por buques con licencia, como por piratas que aprovechan la dificultad para vigilar la zona y también debilidad de los controles que se llevan a cabo.
A esto se agrega los permisos de pesca de largo plazo dados por los kelpers, los cuales contribuyen a la depredación.
De continuar esta tendencia se perderá un recurso económico para el país y se producirá, también, un daño importante para el ecosistema, con consecuencias internacionales. Una de ellas es que, en la medida que los cardúmenes australes se reduzcan, otras cuencas serán sometidas a la sobreexplotación.
A los reiterados y abundantes estudios y denuncias sobre el tema se agregó, recientemente, una evaluación de la Auditoría General de la Nación (AGN), según la cual existen falencias en el control y fiscalización de la pesca de merluza y calamar, así como falta de transparencia de la Secretaría de Pesca de la Nación, sobre el alcance de la explotación en curso. La Secretaría fija límites para las capturas, pero según el informe, existen diferencias entre las realizadas y las declaradas y, de no revertirse la situación, peligra la sustentabilidad de la pesca.
Según fuentes de dicha Secretaría, el informe es parcial porque no refleja medidas tomadas efectivamente.
Es necesario contrastar, entonces, la información producida por la AGN con la oficial para determinar la realidad de la situación y, si se confirma la versión de la Auditoría, tomar las medidas indispensables para preservar los recursos incrementando el control sobre la pesca legal y la ilegal.
Un informe de la Auditoría General de la Nación sostiene que existen fallas en los controles sobre la pesca de merluza y calamar y que peligra la sustentabilidad de la actividad. Si esto se confirma es necesario tomar medidas para revertir la situación.
16/05/08
CLARIN
