Deportes náuticos y spinning, lo que se impone en las playas argentinas

Deportes náuticos y spinning, lo que se impone en las playas argentinas

El boom del verano son las actividades en el agua. Una tendencia que se refleja en la cantidad de lanchas, veleros y cruceros registrados en la Argentina, que llega a 76.757. Sobre la arena los veraneantes, en especial los mayores de 30 años, eligen las bicicletas fijas frente al mar.

El boom del verano son las actividades en el agua. Una tendencia que se refleja en la cantidad de lanchas, veleros y cruceros registrados en la Argentina, que llega a 76.757. Sobre la arena los veraneantes, en especial los mayores de 30 años, eligen las bicicletas fijas frente al mar.

El descanso en la temporada 2008 incluye los deportes. Y la tendencia marca un auge en las disciplinas náuticas, pero también la imposición del spinning como actividad de moda sobre la arena, de frente al mar. Una combinación atractiva que permite a muchas personas “no volver de las vacaciones con unos kilitos de más”.

Aunque los nubarrones del horizonte anuncien una tormenta, nada importa. Los argentinos se embarcan igual. Algunos con bolsos, bolsas de dormir, otros con bidones de agua, alguna botella de vino e infaltables pastillas para el mareo. A 15 días del inicio de la temporada, la tendencia es clara: las actividades en el agua señalan que la pasión náutica crece en el país.

Y no sólo por el verano. Durante el año pasado este boom de la navegación se registró en la cantidad de embarcaciones: en 2001 se inscribieron 1.284 y en 2007 lo hicieron 2.216. El total de lanchas, veleros y cruceros registrados en la Argentina es de 76.757, según las cifras oficiales.

Entre los deportes en el agua se destacan también los tradicionales como el windsurf, que convoca a miles de jóvenes; el surf -un poco más económico que el anterior-, las motos de agua y el jet sky.

Juan Pablo Correa, profesor de windsurf, explicó: “Muchos chicos esperan el verano para practicar algún deporte náutico. Es una opción muy buena ya que no sólo se disfruta de estar dentro del agua sino que se realiza alguna actividad física, buena para el cuerpo”.

A pesar de este notable crecimiento, la actividad sobre la arena se impone. Se debe, según Correa, a que para hacer este tipo de deportes “no se necesita ser millonario, pero sí una buena inversión de dinero: la embarcación más económica ronda los 9 mil dólares”. La moda sobre el suelo el spinning.

Se trata de clases grupales con bicicletas fijas, muy popularizadas en las playas de Mar del Plata desde hace un lustro, pero la novedad es que esta temporada lo practican en su gran mayoría hombres y mujeres mayores de 30 años.

“Vemos con agrado que este año mucha gente mayor de 30 años se acerca a nuestras clases de spinning, porque se creó una moda que tiene que ver con hacer deporte y porque los participantes se quitaron los prejuicios de encima”, explicó el profesor Francisco Mutti, quien cada tarde ofrece dos clases en La Caseta, un balneario del sur de la ciudad balnearia.

Mutti, un reconocido ex triatleta marplatense, sostuvo que la presencia en sus clases de gente de más de tres décadas de edad “tiene que ver tanto con las recomendaciones médicas como con los beneficios que significa hacer una buena actividad física”. Y agregó: “Mar del Plata es una ciudad muy deportiva, ya que sus paisajes naturales invitan a realizar actividades de ese tipo, especialmente en la costa. La gente comienza a sentirse mejor cuando practica algún deporte”.

En el caso del spinning hay mucha aceptación porque no es crítico como el trote de calle, donde el asfalto exige mucho más al cuerpo, sino que permite fases de descanso y nadie sale dolorido. Estas clases grupales de 15 personas con bicicletas fijas con cargas regulables están acompañadas de música, “porque sirve para mantener el ritmo de trabajo”, añadió Mutti.

A diferencia de la bicicleta fija convencional, el instructor simula estar pedaleando con su grupo sobre un terreno con pendientes, graduando la carga a través de un freno especial que tiene la rueda delantera. “Por ejemplo -continuó el profesor- cuando hacemos un trabajo de carga, simulando subir una loma, ponemos un tema lento, pero en un sprint sin carga buscamos música movida”.

Las clases en la playa duran 55 minutos, “y como se trata de personas aficionadas no les exigimos mantener un ritmo determinado, aunque muchos hacen el esfuerzo por seguirnos”, contó Mutti. Según el instructor, hace cuatro o cinco años el spinning tomó seriedad entre los participantes, lo que les permite hacer interesantes entrenamientos que mejoran la fuerza de piernas y el sistema cardiorrespiratorio.

El spinning, que fue desarrollado en 1987 en Estados Unidos y llegó con fuerza a la Argentina en 1994, es un buen deporte para el trabajo aeróbico de una persona pero también se realiza una labor anaeróbica al exigir los músculos con carga en determinado momento.

La clase concluye con un trabajo grupal en donde cada participante hace de guía durante un lapso determinado de tiempo y pasa la posta a quien está a su lado, hasta que todos hayan sido guías y exigido al resto a mantener el ritmo.

Tomar una clase de spinning “permite quemar unas 500 calorías”, informó el instructor, y es un deporte con escasa posibilidad de lesiones, “porque antes del trabajo específico realizamos una fase de calentamiento con ejercicios de brazo, de velocidad y con peso”, añadió.

15/01/08
HOY

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