Del Oceanogràfic a la Antártida

Del Oceanogràfic a la Antártida

Los pingüinos del Oceanogràfic de la Ciudad de las Ciencias de Valencia fueron testigos ayer de la presentación de la Campaña Antártica del Ejército de Tierra 2007-2008, cuatro meses de investigación que se desarrollará también entre pingüinos, pero a 13.000 kilómetros de distancia, en la Antártida, concretamente en la Isla Decepción.

Los pingüinos del Oceanogràfic de la Ciudad de las Ciencias de Valencia fueron testigos ayer de la presentación de la Campaña Antártica del Ejército de Tierra 2007-2008, cuatro meses de investigación que se desarrollará también entre pingüinos, pero a 13.000 kilómetros de distancia, en la Antártida, concretamente en la Isla Decepción.

En este tiempo, los militares españoles, cuya misión esencial es dar cobertura a los científicos que trabajan en la base española Gabriel de Castilla, probarán nuevos materiales térmicos, sistemas de conservación de alimentos, nuevos medios de comunicaciones o sistemas de localización de personas en el agua por GPS. Los civiles que participan en la campaña, por su parte, centrarán los trabajos en la vulcanología, la contaminación de las aguas o la influencia del cambio climático en el denominado continente helado.

Según explicó el jefe de la campaña, el comandante Jorge Santamaría, las principales dificultades para los trece miembros del Ejército de Tierra (sólo hay una mujer) son el frió, que ronda los 10 grados bajo cero con una sensación térmica de -30º, y la distancia con el núcleo de población más cercano, que es de mil kilómetros.

Pero precisamente estas condiciones extremas les permiten desarrollar sus programas científicos, que son la otra cara de su misión. Además de facilitar a la base infraestructuras, telecomunicaciones, seguridad o guías, este año tiene previsto probar nuevos equipos térmicos, mobiliario para climas extremos, raciones de campaña, sistemas de conservación de alimentos, un sistema de localización de «hombre al agua» por GPS o nuevos medios de comunicación.

Para todo ello, el Ejército contará con la ayuda de los dos barcos de la Armada ya clásicos en estas tareas: Las Palmas y Hespérides, el primero fundamentalmente en labores de logística y el segundo para la investigación oceanográfica propiamente dicha.

Por su parte, Margarita Yela, representante del Subprograma Nacional de Investigación Polar dio cuenta de los proyectos civiles que se desarrollarán en esta campaña, entre ellos el estudio de la actividad volcánica de la isla, naturaleza de los márgenes continentales, contaminación química de las aguas o los efectos del cambio climático en tres especies de pingüinos.

En este sentido, Yela explicó que el cambio climático se está notando más en el Ártico, que es un océano helado, que en la Antártida, que es un continente. Aseguró, de todas formas, que «han aumentado las temperaturas y se ha producido una rotura del hielo continental que antes no se daba».

26/10/07
LEVANTE

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