Existe la creencia generalizada de que un velero, un crucerito o una lancha sólo son lujos que se pueden permitir los potentados o multimillonarios. Más allá de los superbarcos de un millón de dólares o los cruceros que inundan la marina de Puerto Banus, hay una actividad náutica que está al alcance de bolsillos no tan holgados.
Existe la creencia generalizada de que un velero, un crucerito o una lancha sólo son lujos que se pueden permitir los potentados o multimillonarios. Más allá de los superbarcos de un millón de dólares o los cruceros que inundan la marina de Puerto Banus, hay una actividad náutica que está al alcance de bolsillos no tan holgados.
Una lancha para disfrutar en familia, de medianas dimensiones con un motor apto para navegar en el Delta, arranca en los 9000 dólares. A eso hay que sumar los costos de la guardería que, en promedio, rondan los 200 pesos por mes.
Un crucero, de mayores dimensiones y con motores más poderosos, tiene otros costos y, obviamente, se gasta más en hacerlo funcionar, teniendo en cuenta que se consume bastante combustible a la hora de navegar a toda marcha. No obstante, el valor de un crucero puede arrancar en 15.000 dólares.
A esto se le debe sumar el costo de la amarra que, según el tamaño, puede oscilar entre 300 y 1000 pesos por mes.
Para adquirir un velero, en cambio, hay que pensar en un mínimo de 8000 dólares los más pequeños, pero con camarote, cocina y todo el equipamiento para navegar, radio y elementos de seguridad. Son barcos de unos seis metros de largo, pero que ofrecen las comodidades suficientes como para cruzar el Atlántico.
Estos precios son válidos para el mundo de los barcos usados. Los nuevos arrancan en los 45.000 dólares y, de ahí, hasta donde llegue el bolsillo.
Las amarras de un velero también oscilan entre los 300 a los 800 pesos, según el tamaño. El costo del seguro es un poco más barato que el de un automóvil mediano. La explosión de la actividad hizo que en muchos clubes no alcanzara la cantidad de amarras, por lo que no es raro por estos días ver cómo se buscan ampliar los peines [las plataformas] para sumar espacio.
07/01/08
LA NACIÓN
