Cae el Merval, cae el Down Jones, cae el Nasdaq, cae el Bovespa, cae la soja, cae el petróleo. Indices y más índices, todos para abajo. Los números están rojos y el mundo está en crisis. En este contexto de inestabilidad global financiera en el puerto de Mar del Plata surge sobre la superficie un interrogante que, al menos todavía, no tiene una respuesta concreta: ¿cuánto va a afectar a la industria pesquera y naval este escenario de crisis?
Cae el Merval, cae el Down Jones, cae el Nasdaq, cae el Bovespa, cae la soja, cae el petróleo. Indices y más índices, todos para abajo. Los números están rojos y el mundo está en crisis. En este contexto de inestabilidad global financiera en el puerto de Mar del Plata surge sobre la superficie un interrogante que, al menos todavía, no tiene una respuesta concreta: ¿cuánto va a afectar a la industria pesquera y naval este escenario de crisis?
La inestabilidad financiera rompe las fronteras y se derrama como una epidemia por todas las latitudes. En la Argentina ya hubo reuniones formales e informales entre el gobierno y los empresarios para garantizar la estabilidad de los puestos de trabajo. Hay preocupación y el puerto marplatense no parece ser la excepción: "La baja en los niveles de actividad puede repercutir directamente en la demanda laboral", señalan, palabras más, palabras menos, los representantes de las diferentes cámaras empresariales.
El mercado externo ha sido una de las palancas de crecimiento para el sector en los últimos años, especialmente a partir del proceso de devaluación del peso que se inició allá por inicios de 2002. Desde ese entonces los armadores empezaron a tener un horizonte más o menos posible de exportación. Así las cosas, en un marco de incertidumbre global aparece la preocupación de una retracción de la demanda. Mucho se ha hablado por estos días de la baja en lo commodities agropecuarios, la soja en particular, pero también se ha percibido en los últimos meses una merma en los precios internacionales de los recursos pesqueros, una tendencia que en rigor venía ya produciéndose desde antes de la crisis financiera. El calmar y el langostino son los ejemplos más visibles de este fenómeno.
Si el consumo baja en los mercados europeos, brasileño y norteamericano habrá por lo tanto menos volúmenes de exportación de pescado argentino hacia esos destinos. Y de manera paralela la mayoría de los economistas también prevén un cierto enfriamiento en la demanda del mercado interno.
Crisis biológica y crédito más caro y escaso
A la retracción de los mercados hay que sumarle una crisis que viene de antes: la biológica que involucra a la merluza hubbsi. Ya el año pasado en Mar del Plata se disparó un conflicto laboral como consecuencia directa de la falta de materia prima en las plantas procesadoras. Los últimos informes técnicos del INIDEP, antes del parate de los barcos y de las campañas de investigación, mostraban un cuadro de situación como mínimo preocupante.
La debacle financiera supone además un cross directo a una herramienta que el sector pesquero venía reclamando y al que, en rigor de verdad, antes de la crisis accedía casi a cuentagotas: la posibilidad del crédito para incentivar la inversión. Ahora tomar plata prestada resultará notoriamente más caro.
¿Qué hacer ante este panorama? Una de las cámaras empresariales marplatenses, CEPA, dio a conocer un documento en el que se esbozan algunas propuestas que, dicho en el mismo trabajo, solamente suponen "paliativos". Mejoramiento del tipo de cambio (léase un dólar con un valor más alto que el actual), reducción de aranceles para la importación de insumos y equipos y mayores reintegros de las exportaciones, son algunos de los reclamos esbozados en el documento.
Más allá de recetas y reclamos, en el puerto marplatense muchos asumen que el tiempo de los "pescados gordos" ha quedado guardado en los archivos y ahora habrá que ajustarse a la crisis que nació en el corazón de Wall Street y que hoy ya se ha expandido de manera global.
29/10/08
PATAGONIA FISHING
