La Argentina y Brasil quieren un régimen similar al de la industria automotriz.
La Argentina y Brasil quieren un régimen similar al de la industria automotriz.
Los ecos de Navalshore todavía se sienten y la gestión más relevante puede venir por el lado privado, a partir del encuentro mantenido por el vicepresidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), Miguel Álvarez y secretario ejecutivo de la Cámara Santafesina de la Industria Naval (Casin), con el presidente del Sinaval (Sindicato Nacional de la Industria de la Construcción y Reparación Naval y Offshore) de Brasil, Ariovaldo Rocha, hombre de confianza de Lula, que está al frente de más de 600.000 afiliados.
Ambas instituciones sellaron un acuerdo en 2008. En esta oportunidad, Rocha pidió avanzar en negocios concretos, ponderando la cercanía estratégica y el acompañamiento público, plasmado en la decisión de Petrobras de construir en territorio argentino.
El vicepresidente de Sinaval, Carlos Macedo, subrayó que la Argentina “debería ser parte de la solución de la creciente demanda de embarcaciones brasileña”.
En tanto, Álvarez destacó que para que la integración sostenible se deben atender las asimetrías internas del Mercosur y avanzar definitivamente en un régimen bilateral similar al automotriz. Rocha y Macedo suscribieron la afirmación de la delegación argentina y acordaron evitar que las asimetrías existentes impidan potenciar el acuerdo.
Oferta argentina
“No sabíamos que ustedes eran tan competitivos. No teníamos esa información”, se sorprendió Rocha al conocer datos de la industria naval de Santa Fe, que cuenta con tecnología y capacidad competitiva para reparar y construir, por ejemplo, dos barcazas por semana, lo que motivó una invitación formal a Sinaval, a conocer las instalaciones de los astilleros y talleres navales provinciales.
Astillero Río Santiago (ARS) también participó de la cumbre. Conocido por los trabajadores brasileños y ante la capacidad agotada de los astilleros del país vecino, tomó forma la propuesta del ARS de construir bloques de buques para que después se ensamblen en Brasil y así recrear una cadena de valor productiva bilateral.
27/08/13
LA NACION
