Siempre existió el servicio para el transporte de pasajeros entre ambas orillas del Plata, cruce que demandaba unas 11 horas si no había viento en contra, pero también hasta 12 y 13 horas con los barcos a paleta.
Siempre existió el servicio para el transporte de pasajeros entre ambas orillas del Plata, cruce que demandaba unas 11 horas si no había viento en contra, pero también hasta 12 y 13 horas con los barcos a paleta.
Con mar gruesa y fuertes vientos sus máquinas no tenían la fuerza suficiente para controlarlo y solían quedar sin control al garete. El gran cambio vino cuando Mihanovich hizo construir en Inglaterra el “Ciudad de Buenos Aires” y el “Ciudad de Montevideo” a hélices.
Eso fue en 1915. Eran realmente naves revolucionarias por su propulsión a turbinas y confort, varias cabinas de primera clase “Reales” en las que viajaron presidentes, príncipes, magnates y hasta Evita Perón y Mirtha Legrand a quien entrevistamos a bordo por los años 50. Por supuesto estaban dotadas de lujosos y amplios restaurantes, salón de actos.
Sin duda este servicio revolucionó el Río de la Plata. Salían de ambas orillas a las 22 horas y a las 7 estaban en puerto. Apenas si se podía dormir por el ruido de las máquinas. El gran cambio lo trajo López Mena 70 años más tarde con las naves rápidas, pero el gran cambio llegó ahora con el catamarán “Francisco”, casi un siglo más tarde para una travesía de 2 horas, 12 minutos y dormir en nuestros hogares.
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26/08/13
EL PAÍS (Uruguay)

