(FNM) La construcción de un megapuerto en Uruguay puede llevar hacia la Banda Oriental parte de la producción embarcada hoy en el sur y sudeste del Brasil y acarrear perjuicios al puerto de Rio Grande. La terminal en Rocha, ubicada a 84 km de la frontera con el Estado, puede ser financiada con dinero de los brasileros.
(FNM) La construcción de un megapuerto en Uruguay puede llevar hacia la Banda Oriental parte de la producción embarcada hoy en el sur y sudeste del Brasil y acarrear perjuicios al puerto de Rio Grande. La terminal en Rocha, ubicada a 84 km de la frontera con el Estado, puede ser financiada con dinero de los brasileros.
Crecen los rumores de apoyo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) a la instalación de un puerto en la mencionada localidad. La participación en obras de infraestructura en el exterior fue negada por el presidente de la institución, Luciano Coutinho, a fines de marzo, en una audiencia en la Comisión de Asuntos Económicos (CAE) del Senado, pero fuentes ligadas a la negociación proyectan que el apoyo podría llegar a los USD 1.000 millones, según lo publicado por O Globo.
En una entrevista al diario uruguayo República, en enero, el presidente uruguayo, José Mujica, afirmó que Brasil financiaría el 80% del puerto, que debe comenzar a construirse en 2015. Dicho porcentaje equivale al supuesto aporte millonario del banco. “Brasil nos dio y nos dará una gran mano con ese trabajo. Uruguay no tiene la capacidad para financiar eso por sí sola y depende, por tanto, de ayuda externa”, dijo Mujica entonces.
La idea no fue bien recibida por el sector de logística. Wilen Mantelli, presidente de la Asociación Brasilera de Terminales Portuarias (ABTP), teme que los puertos del sur y sudeste pierdan relevancia y cuestiona los criterios de auxilio.
— Rio Grande tiene las condiciones para convertirse en ese megapuerto. En vez de invertir en Uruguay, el gobierno debería orientar los recursos para mejorar la infraestructura dentro de Brasil — afirma Mantelli, que dice haber recibido la negativa del Ejecutivo en relación con la operación.
Para Ricardo Portella, consejero del área de infraestructura de la Federación de Industrias del Estado (Fiergs), el hecho de que el gobierno apueste en empresas brasileras que ejecutan obras en otros países no es un problema:
— Desde el punto de vista financiero, es comprensible. Lo que no tiene sentido es que el gobierno ayude, aunque sea indirectamente, a la creación de un puerto competidor tan próximo de nosotros -.
Por su parte, el Secretario estatal de Infraestructura y Logística, João Victor Domingues cree que Rio Grande do Sul no será perjudicado económicamente con la construcción del puerto uruguayo y que el apoyo del BNDES se justifica porque ayuda a Brasil “a consolidar la posición de liderazgo en América Latina”.
Apoyo a Cuba
En caso de confirmarse, el aporte del BNDES para la construcción de un puerto en Uruguay, no sería una iniciativa inédita del Palacio del Planalto en el financiamiento de proyectos de infraestructura en el exterior.
Inaugurado a fines de enero con la presencia de la presidente Dilma Rousseff, el puerto de Mariel, en Cuba, un proyecto alentado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue reformado con financiamiento brasilero.
Considerado tan sofisticado como las mayores terminales del Caribe, como Jamaica y Bahamas, el puerto cubano costó USD 957 millones, de los cuales USD 682 millones fueron financiados por el BNDES a condición de que el dinero prestado solo podría ser gastado en la compra de bienes y servicios brasileros.
En medio de las críticas de la oposición de que la inversión no respetaba criterios técnicos y reflejaba solo una alianza ideológica entre el partido gobernante y el gobierno de Castro, el Planalto defendió la importancia estratégica de una terminal de gran porte próxima al canal de Panamá para enviar la producción brasilera al Asia. (Zero Hora, Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR).
23/04/14

