Critican embarque de carga radiactiva por el puerto de Valparaíso

Critican embarque de carga radiactiva por el puerto de Valparaíso

Autoridades regionales no fueron informadas del procedimiento que se realizó en el sitio 6 de EPV.

Autoridades regionales no fueron informadas del procedimiento que se realizó en el sitio 6 de EPV.

Preocupación provocó la cuidada y sigilosa operación coordinada por la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) que permitió que el 4 de marzo, un cargamento de uranio altamente enriquecido y radiactivo, usado como combustible en los reactores nucleares de La Reina y Lo Aguirre, fuera enviado por vía marítima a Estados Unidos.

Para estos efectos, se utilizó el sitio 6 de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV), donde fue cargado el material.

El procedimiento fue realizado en el marco de un acuerdo de cooperación entre la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (National Nuclear Security Administration, NNSA) de Estados Unidos de Norteamérica y la CCHEN, que permitió el traslado de la carga peligrosa, además de 133 fuentes radiactivas en desuso, al estado de Carolina del Sur. En ese lugar, fue derivada a plantas de acopio de materiales peligrosos y recintos donde será reconvertido en combustible más seguro.

De toda esta coordinación y el paso de la carga por la Región, no se enteró el director regional de la Oficina Regional de Emergencia (Oremi), Guillermo de la Maza, aún cuando se desarrolló con apoyo de Aduanas, Carabineros, Ejército, Armada, Conama y Aduanas, como confirmó la CCHEN.

Además, se llevó a cabo los días posteriores al terremoto, en que la zona percibía réplicas continuamente. De hecho, el 11 de marzo, se produjo una alerta de tsunami que obligó a la población a la evacuación de los sectores aledaños a la costa.

“Pudo ser grave"
Consultado al respecto, Guillermo de la Maza comentó que no estaba enterado del paso de la carga radioactiva por el plan de Valparaíso, por lo que se mostró sorprendido y preocupado ante lo que calificó como “una situación que pudo ser grave”.

Por ello, advirtió que el hecho que no existiera un reporte al respecto ni tampoco una solicitud de autorización “no me parece que sea correcto que ocurra”. En todo caso, comentó que “hay que reconocer que todo lo que tiene que ver con material radioactivo está asumido por la Comisión Nacional de Energía Nuclear y que los estándares de seguridad son elevadísimos”.

No obstante eso, para De la Maza “tanto la autoridad regional como la Oremi debieran haber estado en conocimiento de ello, para haber tenido preparados los respaldos en caso de cualquiera remota posibilidad de que hubiera pasado algo”.

Insistió que en casos como éstos no es opción dejar las cosas al azar, sino que “por el contrario es muestra de responsabilidad con la comunidad adoptar todas las medidas que minimicen la posible ocurrencia de una tragedia”.

Protocolo
Recordó que existe un protocolo para el traslado de sustancias peligrosas que en este caso no se habría cumplido y que rige en los casos en que las cargas pasen por un asentamiento urbano, “en que ya sea por carreteras o no, hay un paso por la ciudad. Si hablamos de que esta carga llegó al puerto, bueno, los puertos no son entes de otro planeta, sino que están insertos en la ciudad y por lo tanto el traslado se hace por las ciudades. Esto debió avisarse para saber qué estaba pasando hacia el Puerto y así estar preparados”.

Argumentó que “puede que el traslado y las medidas de seguridad hayan estado tomadas, pero puede haber gente externa que puede influir en el proceso mientras se produce el traslado. Por ejemplo, un conductor descuidado puede chocar el camión y se puede producir un problema de proporciones”.

Solicitan antecedentes
Debido a esa posibilidad de riesgo que experimentó la zona la noche del traslado, el director regional de Onemi adelantó que “vamos a pedir los antecedentes de lo que pasó en este caso, pero insisto en que no nos parece normal que ello ocurra. Entendemos que las medidas que se toman son extremas y son adecuadas por parte de la Comisión Nacional de Energía Nuclear, pero la coordinación con los entes regionales debe ser más fina”.

Clave en este proceso es, enfatizó, informar a las autoridades locales y regionales. Precisó que “según el procedimiento, corresponde que primero estén avisados los dueños de casa, en este caso el intendente, el gobernador y el propio alcalde, para que estén claros de qué es lo que se va a hacer, así como de los procedimientos que se están adoptando”. Recalcó que el objetivo no sólo apunta a tener conocimiento de los que ocurre en la zona, sino también “saber cuáles son los mecanismos de protección que existen para dar garantías a la gente, porque de esa forma es la propia autoridad la que garantiza”.

El aviso también debió llegar a la Oremi, puntualizó, ya que es esa entidad la encargada de coordinarse con los organismos de protección civil para tomar las precauciones del caso, considerando que “si algo ocurre durante el traslado de cargas peligrosas en las ciudades o las carreteras, los primeros en reaccionar van a ser las unidades de emergencia y son ellos los primeros que se van a enfrentar a los riesgos”.

Recordó que uno de los simulacros realizados hace dos años en Concón se basó justamente en una emergencia radioactiva, por lo que en esa oportunidad –de manera simulada- unas 100 personas que estaban en el radio más cercano a la fuente de peligro, especialmente personal de emergencia como bomberos y carabineros.

CCHEN: es el tercer envío
Sobre lo ocurrido, la CCHEN informó que el procedimiento de envío del material por Valparaíso se enmarcó en la Iniciativa para la Reducción de la Amenaza Global (GTRI) que impulsa Estados Unidos “y es concordante con el llamado realizado por el Presidente (Barack) Obama, en el sentido de realizar un esfuerzo internacional para asegurar el material nuclear vulnerable y evitar su uso malicioso”.

Indicaron que se trata del tercer envío de material de este tipo desde Chile a Estados Unidos, y que los anteriores se realizaron en 1996 y 2000. “En esta oportunidad, fueron removidos 13,9 kilos de uranio de alto enriquecimiento del RECH-1 y 4,3 kilos del RECH-2”.

Acerca del modo en que se movilizó el material, éste fue empacado en “contenedores licenciados internacionalmente para este tipo de carga”. El traslado desde los centros nucleares se realizó por vía terrestre y luego enviados vía marítima a Estados Unidos.

Informaron desde la CCHEN que “en todo momento, durante la operación, preparación y transporte del material, se aplicaron estrictas medidas de seguridad y de protección física, de acuerdo a las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el cual estuvo permanentemente informado sobre este traslado”.

El proyecto “comenzó a ejecutarse en abril del 2009 y finalizó a comienzos de marzo del 2010, se llevó a cabo con pleno éxito, sin registrarse dificultad alguna, de acuerdo a los planes elaborados para estos efectos”.

Carga en el puerto
Pero, ¿cómo se llevó a cabo el operativo en el puerto, operación que hasta el miércoles se mantuvo bajo estricto sigilo?

De acuerdo a lo informado por el capitán de puerto de Valparaíso, Rodrigo Vattuone, el procedimiento se llevó a cabo el 4 de marzo, a las 4.27 de la madrugada.

En ese momento, la Autoridad Marítima recibió la escolta de residuos radiactivos, por parte de Carabineros y en la que participaba personal de la CCHEN, en la puerta Barón. “Allí iniciamos nuestra participación para mantener el resguardo de la carga clase 7, que es sustancia radiactiva”, dijo Vattuone, quien señaló que en el sitio 6 ya había un dispositivo especial para el embarque, tanto en tierra como en el mar.

Vattuone dijo que la carga se fue a Estados Unidos en dos buques.

Primero, en la motonave “Ocean Bird”, de bandera danesa, con 9 tripulantes, y que zarpó a las 10.39 horas con destino a Charleston con 7 contenedores. Cuando ésta desatracó, fue escoltada por una lancha patrullera de la Armada hasta 24 millas de la costa (donde se inician las aguas internacionales)

Luego, se realizó un procedimiento similar, esta vez con la motonave “Lynx”, también de bandera danesa, que llevaba 7 tripulantes. Ese buque zarpó a las 20.05 horas y embarcó un contenedor. A diferencia del anterior, debió realizar aprovisionamiento de combustible y también fue escoltado hasta las 24 millas.

Vattuone explicó que este tipo de procedimientos lo realizan con las cargas clase 1, explosivos; clase 3, líquidos inflamables; clase 5 peróxidos de hidrógeno y orgánicos; clase 6, venenos (como tetrapilo de plomo o sustancias infecciosas); y clase 7, elementos radioactivos.

A su juicio, “todo se efectuó con absoluta normalidad y de acuerdo a los procedimientos que tiene la Autoridad Marítima”.

Este diario intentó conocer la opinión de la Empresa Portuaria de Valparaíso y de la Embajada de Estados Unidos, sin embargo, al cierre de esta edición, no habían entregado antecedentes.
Fuente: El Mercurio de Valparaíso

12/04/10
MUNDO MARÍTIMO

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