Crisis pesquera: devaluada reunión interministerial

Cada vez menos funcionarios de peso participan de los encuentros, las medidas no se concretan y la situación de crisis comienza a dejar amarrados nuevamente los buques en el muelle. Los empresarios piden acelerar los tiempos.

Cada vez menos funcionarios de peso participan de los encuentros, las medidas no se concretan y la situación de crisis comienza a dejar amarrados nuevamente los buques en el muelle. Los empresarios piden acelerar los tiempos.

Se llevó a cabo en el Ministerio de Trabajo la quinta reunión con el sector pesquero, aunque ya no podría seguir llamándose interministerial dado que ningún funcionario de primera línea se hizo presente, a excepción del titular de la cartera laboral, Carlos Tomada, que participó durante los 5 minutos finales del encuentro. Tampoco concurrió el intendente de Gral. Pueyrredón, Gustavo Pulti. El gobierno no estuvo en condiciones de alcanzar medidas concretas para el sector y ninguno de los anuncios realizados en otras ocasiones se ha materializado hasta el momento. Los encargados de comunicar las malas nuevas fueron el subsecretario de Pesca, Miguel Bustamante; la viceministra de Trabajo, Noemí Rial y una funcionaria de cuarta línea del Ministerio de Economía. Desde el ámbito empresario destacan la buena predisposición pero advierten que los tiempos administrativos del Estado no se condicen con las necesidades del sector, que ya comenzó a dejar amarrados los barcos ante la imposibilidad de afrontar los gastos de combustible. Los gremialistas brindaron su apoyo a los empresarios y dieron crédito a la descripción de la situación por ellos realizada.

Desde el sector empresario habían anunciado que la dilación en la concreción de las medidas de acompañamiento prometidas por el gobierno nacional, solo profundizaba la crisis. La reunión celebrada ayer no cambió el panorama. Si bien se rescata el hecho de que se estén realizando gestiones, la realidad marca que las soluciones no llegan. El decreto de baja a las retenciones se encuentra desde hace 15 días en los despachos de la Dirección Nacional de Aduanas para su aprobación; los créditos del Banco Provincia ofrecidos para recuperación de capital de trabajo no se han podido tomar por el tipo de garantías que se requieren y el precio mayorista de gasoil que ya estaba listo para su aplicación, licuó el beneficio ante los aumentos aplicados al combustible por la petrolera YPF y por el precio fijado para la logística en 0,60 centavos por litro.

“Planteamos claramente que desde el mes de enero estamos hablando con las autoridades, primero con el Ministro de Agricultura y después en estas reuniones interministeriales, que vemos que se está trabajando pero las soluciones no llegan. No hay resultados”, sintetizó Oscar Fortunato, presidente de CEPA, quién se refirió a los tiempos de la administración pública como desvinculados de la realidad del sector: “Concretamente la velocidad de la actividad en relación con los de la administración pública son muy lentos y tenemos la necesidad de encontrar ahora soluciones a nuestros problemas”.

Por su parte Mariano Retrivi, representante del sector costero, se mostró decepcionado ante la falta de celeridad en la concreción de medidas y señaló que en los últimos cuatro meses, desde que comenzaron las reuniones, el sector ya no solo dejó de ser competitivo sino que “ya no pueden salir los barcos”. El dirigente prefirió no precisar el número de embarcaciones que ya han quedado amarradas, por temor a ser inexacto; pero brindó unapreocupante lectura del estado de la flota costera: “El puerto ya está lleno de barcos pero no lo queremos ver, nadie quiere hacer un lock out patronal pero el que no tiene para pagar el combustible no puede seguir trabajando”.

En su página de Twitter el Consenso Nacional Pesquero había señalado: “Preocupa que se profundice tensión empresarios-trabajadores, cuando la ‘llave’ para destrabar el conflicto la tienen las autoridades”. La frase sembró preocupación porque la ruptura de la paz social sería un grave problema que solo sumaría mayor angustia a la comunidad marplatense en general y especialmente a la pesquera. Estas afirmaciones fueron rotundamente desmentidas tanto por Fortunato como por Retrivi, quienes coincidieron en que el sector gremial tiene plena conciencia de la situación y que incluso lo expresó abiertamente ante las autoridades durante el encuentro de ayer.

Al respecto Fortunato fue categórico: “Todo lo contrario”, dijo tras mostrarse sorprendido por la publicación de dicho twitt y describió la postura del secretario general de la CGT Regional, Pedro Fernández, durante el encuentro: “El dirigente dijo que era la primera vez que escuchaba tan claramente cuál era la situación y que entienden los problemas, que esta vez no hay dudas sobre lo que nosotros exponemos y esto lo expresó a viva voz”. El presidente de CEPA también rescató la actitud de Pablo Trueba, dirigente del SiMaPe, quien aseguró, dijo, “estar para apoyarnos porque lo que pretende es un puerto con movimiento y no un puerto parado”.

Por su parte Marian Retrivi sostuvo que “no hay posibilidad” de un enfrentamiento, “porque los gremios conocen a la perfección la situación” pero que si no fuese por este pleno conocimiento, la “irresponsabilidad en los anuncios de medidas que nunca llegan podría haber producido una hecatombe”.

En esta oportunidad los funcionarios no realizaron ningún anuncio. Escucharon los reclamos sobre la demora en la aplicación de las medidas y el relato sobre la acuciante situación de los armadores nucleados especialmente en la cámara de armadores y costeros, que aseguran “ya no pueden afrontar los gastos para sacar los barcos”. No hubo promesas, salvo las relativas a imprimir celeridad. Bustamante se comprometió a buscar una solución respecto del encarecimiento del precio mayorista de combustible por los costos de logística. El ministro Tomada, en su breve paso por el salón, propuso realizar una reunión junto al ministro Yauhar, un representante de Economía y las cámaras para analizar el tipo de cambio efectivo, con el objetivo de realizar modificaciones a través, por ejemplo, de reintegros.

La reunión llegaba a su fin y en la city porteña el dólar blue cerraba en 10,45 marcando una diferencia del 106 por ciento respecto del dólar oficial. Mientras se discutía sobre la falta de celeridad para brindar soluciones a un sector en crisis, uno más de las tantas economías regionales que se ven afectadas por la inflación y el tipo de cambio, sus problemas se agravaban. Hoy la esperanza está puesta en la próxima reunión, aunque cada vez las expectativas son menores.

Por Karina Fernández

09/05/13

REVISTA PUERTO

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