El conflicto por la pastera Botnia volvió a instalarse entre la Argentina y Uruguay. Mientras que el Gobierno amenazó ayer con pedir a la Corte Internacional de La Haya que evite que la papelera situada en la costa uruguaya aumente los cupos de producción, en Montevideo evaluaron la decisión de Buenos Aires como “una jugada electoral” destinada a aumentar el caudal de votos en la provincia de Entre Ríos.
El conflicto por la pastera Botnia volvió a instalarse entre la Argentina y Uruguay. Mientras que el Gobierno amenazó ayer con pedir a la Corte Internacional de La Haya que evite que la papelera situada en la costa uruguaya aumente los cupos de producción, en Montevideo evaluaron la decisión de Buenos Aires como “una jugada electoral” destinada a aumentar el caudal de votos en la provincia de Entre Ríos.
La nueva embestida de la Casa Rosada llegó de la mano del gobernador entrerriano, el kirchnerista Sergio Urribarri, y del canciller Héctor Timerman. Luego de una reunión que ambos mantuvieron, el mandatario provincial advirtió que la Argentina podría ir a la Corte Internacional de La Haya para evitar que la pastera aumente los cupos de producción. Y reveló que para la Cancillería la posición argentina contra la compañía radicada en Uruguay es “inflexible”.
Hasta ahora no hay una solicitud formal de la empresa UPM, ex Botnia, por aumentar su producción. Pero para Urribarri “preocupa enormemente la constante presión que hay por parte de la empresa al gobierno democrático de Uruguay”. El gobernador de Entre Ríos dijo además que “Argentina no autorizará ningún incremento de producción de pasta de celulosa a UPM”.
Para que no quedaran dudas de esta postura “inflexible”, Urribarri destacó ayer que “si eventualmente se tomara una decisión unilateral, deberíamos analizar seriamente acudir nuevamente a la Corte Internacional de Justicia de La Haya”. En la reunión de Urribarri con Timerman participaron también el intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo, y el senador nacional y candidato a ser reelecto, Pedro Guastavino.
Hace un año y tres meses que la autoridad ambiental de Uruguay emitió un pronunciamiento favorable a la solicitud de UPM para aumentar la fabricación de pasta de 1,1 millones de toneladas hasta las 1,3 millones de toneladas, pero el gobierno de José Mujica no firmó aún ese aval.
La empresa esperaba que llegara la autorización previa a la detención anual de actividad para el mantenimiento de la planta, a efectos de acotar ese tiempo y seguir produciendo. Pero como no puede pasarse del límite que tiene autorizado, al terminar agosto informó que la paralización será mucho más extensa. En lugar de 11 días de suspensión de producción, deberá hacerlo por dos meses, estimaron.
En este contexto, la Casa Rosada salió a sugerir la existencia de un supuesto acuerdo unilateral del gobierno de José Mujica con la pastera. Pero antes de que el conflicto bilateral crezca, ayer hubo una intervención de la diplomacia uruguaya. El canciller Timerman recibió de su par Luis Almagro y del embajador uruguayo en Buenos Aires, Guillermo Pomi, señales de alerta.
“Están inventando un conflicto donde no lo hay. Si quieren usar a Botnia para hacer campaña avisen porque nosotros diremos que la Argentina debe entregar los informes medioambientales que muestran que la papelera no contamina”, expresó a LA NACION una fuente del gobierno uruguayo.
Se refería, así, a los estudios de impacto ambiental que la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) realizó pero que aún no se hicieron públicos porque la Argentina no lo permitió. Supuestamente allí se destierran de plano las denuncias de los ambientalistas argentinos sobre una supuesta contaminación de la pastera situada en la costa uruguaya.
En plan de desnudar abiertamente el conflicto, el presidente uruguayo relativizó ayer las amenazas del gobernador Urribarri de ir a la Corte de La Haya e indicó que esa actitud responde a que “está en campaña electoral”. En diálogo con la prensa, Mujica dijo que Urribarri “es un amigo, pero hay que aclarar que está en campaña”.
De esta manera, Mujica deslizó que el mandatario entrerriano quiere mantener en pie el 43% de los votos que el Frente para la Victoria obtuvo en las elecciones primarias de agosto pasado.
El próximo 26 se cumplirá el plazo para tomar una definición en el pedido de solicitud de UPM sobre la ampliación de sus producción de pasta celulosa. Pero en Montevideo aclararon que Mujica no avalará esto sin antes consultar a Cristina Kirchner. “No vamos a tomar una medida unilateral porque lo impide el Tratado del Río Uruguay”, dijo una fuente del gobierno de Mujica. Aunque ello no es garantía de que se frene el conflicto bilateral.
Por Martín Dinatale | LA NACION
11/09/13
LA NACION
