Crean detector de toxinas en agua con el fin mejorar la acuicultura moluscos (España)

El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), organismo adscrito al Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural (DAR) de España, ha desarrollado un mecanismo que mejora la detección de biotoxinas en la acuicultura de bivalvos, es decir, los moluscos de concha como los choritos, las almejas o las navajas.

El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), organismo adscrito al Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural (DAR) de España, ha desarrollado un mecanismo que mejora la detección de biotoxinas en la acuicultura de bivalvos, es decir, los moluscos de concha como los choritos, las almejas o las navajas.

Según informó el sitio www.abc.es, este sensor ha optimizado tanto la sensibilidad como la rapidez de detección y es clave para poder garantizar, entre otras cosas, una mayor seguridad para el consumidor.

El nombre de este proyecto es "Alarmtox" y tiene como objetivo desarrollar ensayos y biosensores para la detección de biotoxinas en medios acuáticos con el objetivo de poder garantizar la calidad del agua y proporcionar bivalvos seguros para el consumo humano.

Este proyecto se inició este año con una duración inicial de dos años, está financiado por la Unión Europea (fondo Feder) y se enmarca dentro del eje de innovación del Sudoe (Sudoeste Europeo).

La presencia de microalgas productoras de toxinas (ficotoxinas) en las aguas puede deteriorar la calidad del marisco destinado a la alimentación humana, produciendo varias patologías gastrointestinales o dermatológicas en los consumidores.

Además, las microalgas también pueden causar graves alteraciones en la biodiversidad de los ecosistemas fluviales y litorales, con consecuencias medioambientales y agrícolas importantes (desequilibrio del ecosistema e intoxicación del ganado).

Se puede recordar que la detección de esta alga en las zonas productoras de marisco comporta su cierre, con los consiguientes perjuicios económicos para los productores.

El proyecto cuenta con cuatro socios principales: el BIOMEM-UP de la Universidad de Perpiñán (Francia), el CRITT-INSA, Bio-Industries de los Institutos Nacionales de las Ciencias Aplicadas (Francia), el Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IIQAB-CSIC) y el propio IRTA.

Además, cuenta con la participación de siete socios más para la remisión de muestras para ser analizadas.

20/07/09
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