En el acto bregaron por una solución pacífica del conflicto pesquero. La historia de tesón que traen consigo los inmigrantes italianos se vio reflejada ayer durante la botadura del "Baffetta". La embarcación realizará pesca costera en Comodoro Rivadavia.
En el acto bregaron por una solución pacífica del conflicto pesquero. La historia de tesón que traen consigo los inmigrantes italianos se vio reflejada ayer durante la botadura del "Baffetta". La embarcación realizará pesca costera en Comodoro Rivadavia.
A pesar de las vicisitudes de la pesca local, la industria naval marplatense vivió ayer un momento de pujanza. El Astillero Naval Federico Contessi botó durante la mañana un nuevo barco. Se trata del "Baffetta", el número ciento cinco que construye la empresa desde su nacimiento.
La flamante embarcación es un clásico arrastrero destinado a realizar pesca costera. Posee casi 20 metros de eslora y surcará el mar patagónico, ya que tendrá asiento en la ciudad de Comodoro Rivadavia, tal como señaló Federico Contessi.
"Para la empresa es una nueva obra. A pesar de que el barco no es muy voluminoso, significa la continuidad del trabajo. Tenemos varios barcos en espera -evaluó el titular del astillero-. Hace muchos años que no vivíamos un momento como éste: tenemos pedidos (para construir embarcaciones) del exterior y también de Buenos Aires, para reemplazar varios remolcadores. Para mí es un hecho muy importante".
Cabe señalar que la empresa constructora destacó la relación que se entabla con los armadores.
"Al no existir financiamiento bancario para este tipo de emprendimientos, cada nueva construcción significa un esfuerzo y un riesgo que el astillero se ve obligado a compartir con el propietario. Por eso cada nueva botadura se convierte también en un acto de confianza recíproca, en una suerte de comunión donde el astillero aporta parte del capital necesario para construir el buque".
"Que prevalezca el diálogo"
Aunque primó la algarabía y la emotividad, los presentes no soslayaron los enfrentamientos que se produjeron semanas atrás entre distintos sectores de los obreros de la pesca. En tal sentido, desde el astillero bregaron por una solución pacífica del conflicto, en el que un grupo de fileteros reclama su registración laboral a un puñado de importantes empresas procesadoras del pescado.
"Nos duelen profundamente los días turbulentos que está viviendo la pesca en Mar del Plata. Es un tema complejo y no pretendemos acercar una solución desde este ámbito, pero de algo estamos seguros: la violencia, venga de donde venga, no es el camino adecuado para dirimir éste ni cualquier otro conflicto. Por eso anhelamos que prevalezca el diálogo fructífero y en paz, para evitar nuevas heridas que sólo sirven para alejar la solución definitiva que todos necesitan", fueron las palabras que contextualizaron la inauguración del barco.
Decenas de personas ubicadas en la explanada del astillero, muy cerca del mar, siguieron con atención el desarrollo del acto, cuyo clímax fue el momento en que la madrina del barco, Jorgelina Di Iorio de Di´Scala, el armador y el constructor estrellaron una botella de champán en el casco. Tras ello, sonaron las sirenas y arrancaron los fuegos artificiales, mientras la Banda de Música del Area Naval Atlántica acompañó con sus acordes.
Los propietarios del barco, la familia Di ´Scala, aprovecharon la oportunidad para recordar a Giorgio Di´Scala, un napolitano que a principio del siglo XX llegó a Mar del Plata y "comenzó a escribir el camino de esta familia" tradicional del puerto, según señaló un familiar durante el discurso, en el que también explicó el nombre de la embarcación. Debido a su prominente bigote, "Bafetta", palabra que deriva del dialecto napolitano, era el seudónimo con el que llamaban a Giorgio.
A través de la figura de "Baffetta" se coló ayer la cultura del inmigrante italiano, que hace más de cien años mezcló tesón y sacrificio en un país que sentía nuevo. Aunque esta arista también estuvo representada por el mismo Contessi, quien "a sus 76 años trabaja a la par de sus operarios, como hace seis décadas", tal como lo describió su propio hijo, quien se encargó de la locución del acto.
Con la presencia de autoridades militares y municipales -el delegado del Puerto Norberto Pérez estuvo en representación del intendente Daniel Katz-, a la ceremonia asistió el sacerdote Miguel Cascciuto, más conocido como "el padre Miguelito", de dilatada presencia en el puerto, quien bendijo a la embarcación. Y la voz del tenor Carlos Ferrari durante el momento de la entonación del Himno Nacional fue otro detalle que se sumó a la calurosa mañana.
07/10/07
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA

