Con perfume de mujer, ya atracó en Boulogne sur Mer la Fragata Libertad

Con perfume de mujer, ya atracó en Boulogne sur Mer la Fragata Libertad

Con 13 tripulantes femeninas a bordo, el barco escuela llegó al puerto francés a 157 años de la muerte de José de San Martín, que terminó sus días en esa ciudad. Las protagonistas cuentan su inédita experiencia.

Con 13 tripulantes femeninas a bordo, el barco escuela llegó al puerto francés a 157 años de la muerte de José de San Martín, que terminó sus días en esa ciudad. Las protagonistas cuentan su inédita experiencia.

Entre los oscuros uniformes en la cubierta de la Fragata Libertad, por un lado, y el sol esplendoroso en la rada del puerto francés de Boulogne sur Mer, por el otro, el guardiamarina Braulio Martínez era difícil de identificar. No para María José (29), una maestra argentina de jardín de infantes que estudia y trabaja en París y durante dos años esperó poder volver a ver a su hermano en su viaje de graduación. Apuntaba con su cámara y le tiraba besos al futuro oficial, rígido por el protocolo de la formación. "¡Estás muy flaquita, María José!", fue la primera exclamación de Braulio (24). "Extraordinario después de tanta espera. Qué emoción más grande", repetía, tímido y medido.

El abrazo fue interminable, las lágrimas se confundieron con la alegría de estar juntos y de saber todo el inmenso esfuerzo que representaba. María José crió y educó a Braulio y a sus otros seis hermanos cuando su madre murió y todos eran adolescentes. Estaba viendo los resultados en una nueva visita de la remodelada Fragata Libertad al puerto donde muriera el general José de San Martín en su exilio.

"Le han dado dos días de franco y a mí también. Nos vamos a París para que conozca la ciudad y a mis nuevos amigos", contó María José antes de subir a un ómnibus.

El más conmovedor reencuentro de la escala en Boulogne sur Mer no era la única historia de la Fragata Libertad. Trece chicas guardiamarinas, de distintas promociones, hacían historia en su primer viaje alrededor del mundo junto a los cadetes hombres, con quienes habían compartido cuatro años y medio de estudio, en la Escuela Naval de Río Santiago.

En la remodelación del viejo barco de entrenamiento, que durante 3 años paralizó a la Libertad en el puerto, se rediseñaron las habitaciones para que mujeres y hombres pudieran convivir en un largo viaje de instrucción sin perder su intimidad. Las pautas de convivencia fueron impuestas por el comandante, capitán de navío Pablo Marcelo Vignolles, que se apoyó no sólo en el sentido común sino en su experiencia de ser el papá de Paula (27), María del Rosario (14) y Coco para manejar las ansiedades, los extrañamientos y la disciplina de un grupo de cadetes que podrían ser sus hijos.

"Profesionalmente, el viaje es muy bueno, pero humanamente es extraordinario. Es la primera vez que un buque de la Armada tiene tripulación mixta y después de poner las pautas, ellos se manejan solos. Nunca pensé que habría un solo problema y no lo ha habido. Esto no es es una cuestión de géneros, es sólo respetar al otro. Hay que manejar las cosas con naturalidad. Si uno da instrucciones o pautas en un ‘ancho de banda’, como decimos los militares, todo se resuelve naturalmente", explicó Vignolles, en su comedor, a Clarín.

La guardiamarina Paola Marsala (22) coincide con el comandante. "Somos todos amigos, es como tener 70 amigos o 70 hermanos a veces. No hay ni discriminaciones, ni abusos ni problemas entre nosotros. Todos hemos estado juntos los últimos 4 años", explicó esta joven de una familia militar que vive en Puerto Belgrano. Ella sueña con la rama de Comunicaciones así como Andrea Rodríguez (26) espera poder pilotear helicópteros navales.

"Yo no vengo de una familia militar, pero siempre proyecté ser parte de ella. Somos siete chicas de la promoción 136 y estamos con nuestros compañeros todo el día. Salvo dormir y bañarnos, pasamos el resto del día juntos, sin la menor tensión", cuenta.

Anabella Fariasa (23), contadora naval, admite una diferencia: "A veces debatimos, no coincidimos, pero nunca nos peleamos. Estamos todos bien integrados y extrañamos todos por igual". Damián Heim no disimula que extraña a Tornquist, a sus amigos, a la familia. El esfuerzo vale porque quiere ser aviador naval y está encantado de compartir el viaje con las chicas.

La remodelación de la Fragata Libertad va más allá de su diseño estético. Es un buen ejemplo de una nueva movilidad social dentro de la Armada. Algunas hijas de sus suboficiales han seguido la vocación de sus padres, pero en un paso adelante, serán las primeras oficiales mujeres de la Armada Argentina.

Los tripulantes, oficiales y suboficiales, cocineros y marineros, se sienten embajadores de las costumbres y la cultura argentinas. Llevan una colección itinerante de arte, distribuyen toda la folletería turística, cantan y hasta hace poco hacían escuchar el tango. Pero el comandante Vignolles es un bailarín eximio, que ha decidido bailarlo en cada escala. Pero al ritmo de un viejo tocadiscos Winco, que exhibe como una pieza de museo en su camarote, junto a los discos de vinilo.

"¿Cómo vamos a bailar tango con un CD?", se pregunta, divertido, antes de buscar en los mercados de pulgas más discos de Charles Aznavour. Su otra misión es encontrar a sus ancestros, que son de Boulogne sur Mer.

A bordo también va un veterano de ocho viajes seguidos, y su único civil: Ricardo Bugallo, el cantinero, "psicólogo" y escucha a la hora de la nostalgia. A la llegada del buque de la Armada, al menos siete bebés conocerán a sus papás, que estaban navegando cuando ellos nacieron. María Laura Avignolo BOULOGNE SUR MER. ENVIADA ESPECIAL

18/08/07
CLARIN

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