(FNM) Con olor a nuevo y casi dos años de atraso, el petrolero “JOÃO CÂNDIDO” será entregado hoy por el Astillero Atlântico Sul (EAS), de Pernambuco, en una ceremonia que contará con la presidente de Petrobras, Maria das Graças Foster.
(FNM) Con olor a nuevo y casi dos años de atraso, el petrolero “JOÃO CÂNDIDO” será entregado hoy por el Astillero Atlântico Sul (EAS), de Pernambuco, en una ceremonia que contará con la presidente de Petrobras, Maria das Graças Foster.
A pesar del tenor festivo preparado para la ocasión, la entrega se produce en un clima de desconfianza por parte de Transpetro, que tiene otras 21 embarcaciones encargadas, y teme por la eficiencia del astillero.
El presidente de la naviera estatal, Sérgio Machado, ya reclamó públicamente la incorporación de un nuevo socio estratégico para EAS, después de que la coreana Samsung se retirara en marzo del cuerpo societario del astillero.
El principal temor de Transpetro es que los próximos barcos continúen saliendo con cuentagotas. “Demoraron cuatro años para hacer uno, pero no pueden tomarse un siglo para entregar los 22”, afirmó una persona allegada a la situación.
Informaciones entre bambalinas dan cuenta de que los socios de EAS – Camargo Corrêa y Queiroz Galvão – estarían negociando con astilleros asiáticos, aunque todavía sin grandes avances.
Al preguntarse sobre los cargos efectuados por Transpetro a causa de la demora, el astillero Atlântico Sul, a través de su oficina de prensa, declinó manifestarse.
Cumplida la entrega del “JOÃO CÂNDIDO”, el desafío ahora es terminar el “ZUMBI DOS PALMARES”, petrolero que está en fase de construcción. Se está contemplando su entrega para diciembre de este año, casi tres años y medio después del inicio de su montaje, en agosto de 2009. Según la evaluación de Transpetro, EAS tiene estructura suficiente como para montar por lo menos cuatro buques por año.
Instalado en el año 2007, el Atlântico Sul atravesó problemas relacionados con la mano de obra. La inexperiencia de los trabajadores contratados resultó en serios problemas en la soldadura del “JOÃO CÂNDIDO”, que tenía plazo original de entrega para agosto de 2010, pero que debió ser totalmente reprogramado. Sólo con este barco, los socios del astillero sumaron un perjuicio cercano a los R$ 170 millones, según lo informado por su oficina de prensa. En 2011, la empresa sufrió una pérdida de R$ 1.470 millones.
La justificación principal, es que los contratiempos registrados con el primer barco, son parte de la curva de aprendizaje de un sector que renace en el país, y que las próximas embarcaciones tienden a salir con mayor rapidez. “La secuencia de fabricación y de pruebas será importante para la optimización”, afirmó uno de los directores de EAS, Paulo Sergio Cardoso.
Finalizada la construcción, el barco concentró un índice de nacionalización del 70%, superior al mínimo exigido (65%), pero inferior al del petrolero “CELSO FURTADO”, entregado en diciembre por el Astillero Mauá, de Rio de Janeiro, que marcó un 74%.
Según Cardoso, las pruebas de mar realizadas con el barco dieron un muy buen resultado. “El buque fue totalmente probado y sus equipamientos y sistemas están listos para operar”, garantizó.
Con 25 tripulantes, el buque, de 274 metros de eslora y capacidad para un millón de barriles de petróleo, inicia hoy mismo su primer viaje. Después de la ceremonia, la unidad zarpa hacia la Cuenca de Campos (RJ), donde será cargado en la plataforma P-38. Después, continuará hacia la terminal de Transpetro en São Sebastião (SP), desde donde el petróleo será distribuido para las refinerías paulistas.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: Valor Econômico y Portos e navios; 25/05/12
25/05/12
FUNDACIÓN NUESTROMAR

