Con la llegada del solsticio de invierno las condiciones en la Antártida se volverán más extremas. Eso afectará la rutina de vida de aquellos que se encuentran en esas lejanas y gélidas tierras, entre ellos la dotación de la Base Orcadas.
Con la llegada del solsticio de invierno las condiciones en la Antártida se volverán más extremas. Eso afectará la rutina de vida de aquellos que se encuentran en esas lejanas y gélidas tierras, entre ellos la dotación de la Base Orcadas.
El 21 de junio es el momento del año en que el Sol pasa por el trópico de Cáncer por lo que se da la máxima diferencia de duración entre el día y la noche. Ese día es conocido como el inicio del invierno y como “el día más corto del año”.
En la Antártida, esta fecha trae consigo un fenómeno meteorológico particular ya que sólo se cuenta con cinco horas de luz y el resto de la jornada es todo oscuridad. El Cabo Principal Meteorólogo Facundo Arosteguichar de Fuerza Aérea, que integra la dotación 2015 de la centenaria Base Orcadas, explicó que el solsticio es el momento en que el sol permanece más tiempo en el hemisferio Norte y la noche se hace más larga en el sur.
Con la escasa presencia de luz, el comportamiento del clima a partir de ese día será diferente y variable en este confín del mundo. Para las tareas específicas en el exterior se aprovechará al máximo esas horas de luz.
Si bien hasta el momento el promedio de temperatura máxima fue de -2 °C y la mínima alcanzó a registrar los -20°C, la consigna es aprovechar las buenas condiciones que se presentan hasta la presencia contante de nieve y el viento que impide las tareas.
“Ya con 17 nudos de viento se hace cuesta arriba y lo más alto fueron ráfagas de 150 kilómetros”, explicó Arosteguichar, quien inverna por primera vez en el continente antártico y se ocupa de observar y registrar fenómenos vinculados a la meteorología.
La experiencia profesional que está realizando “es única”, afirmó, porque “es algo que queda para toda la vida y por más que estemos aislados, en el grupo nos apoyamos, hacemos que se acorten las distancias”. Antes de invernar estuvo destinado en el aeropuerto de Mar del Plata realizando meteorología aeronáutica.
En dicho hemisferio de la tierra, los antárticos son espectadores de fenómenos meteorológicos poco habituales como la centellada -el hielo producto del viento y la niebla enfriada-, precipitaciones de prisma de hielo, ventisca, entre otros.
En Orcadas, la primera y más antigua base antártica argentina, se encuentran 16 personas entre marinos, militares y civiles, para brindar apoyo logístico y cooperación en la ejecución de los programas de investigación científico-técnica del Instituto Antártico Argentino (IAA), del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y tareas requeridas por el Servicio de Hidrografía Naval (SHN).
Trece de ellos pertenecen a la Armada, entre ellos el jefe de Base, Teniente de Navío Juan Manuel Garita; tres militares de Fuerza Aérea Argentina y dos guardaparques del Instituto Antártico Argentino. (Gaceta Marinera)
21/06/15

