Coalición por la Antártida

El continente antártico se "gobierna" en forma cooperativa y conjunta a través de los instrumentos provistos por lo que se conoce como el Sistema del Tratado Antártico. El mantenimiento de la paz internacional, la investigación científica y la protección del medio ambiente son sus pilares.

El continente antártico se "gobierna" en forma cooperativa y conjunta a través de los instrumentos provistos por lo que se conoce como el Sistema del Tratado Antártico. El mantenimiento de la paz internacional, la investigación científica y la protección del medio ambiente son sus pilares.

Uno de los problemas de mayor relieve e impacto en el ecosistema antártico comienza a ser el turismo en la región y sus potenciales consecuencias sobre su estado natural.

Durante la última Reunión Consultiva del Tratado Antártico en Kiev fue evidente que las Partes no han tomado conciencia de la necesidad de reglamentar una creciente actividad económica como el turismo.

Esto fue así a pesar de los esfuerzos emprendidos por algunas Partes, la comunidad científica y el accionar de la mayor asociación de las ONG internacionales dedicadas a la protección del ambiente antártico, ASOC (Antarctic and Southern Ocean Coalition).

Durante los últimos años el turismo antártico ha crecido en forma exponencial hasta alcanzar en la última campaña el número de 46.000 visitantes, de los cuales 30.000 han hecho pie en suelo antártico, con naves que cada año transportan más pasajeros.

Estas cifras más los accidentes recientes sufridos por los barcos turísticos Nord Kapp y Explorer, con sus consiguientes derrames de combustibles, hacen aconsejable un incremento en la regulación de las normas que preserven la pureza de dicho ambiente, sobre todo cuando hay intereses comerciales y de tipo político que presionan por una rápida expansión, tratando inclusive de construir hoteles para albergar turistas.

Una ordenación de la gestión del turismo antártico resultaría también en beneficio de países como Argentina o Chile, que por estar cerca de la zona más visitada, se ven sometidas a una creciente presión por parte de la industria. Una mayor y mejor regulación ayudaría a asegurar un manejo responsable de una actividad económica que librada a su propio criterio de beneficio económico puede llegar a perjudicar al complejo y sensible sistema antártico: su investigación científica, medio ambiente, y estabilidad geopolítica.

Por Mariano Aguas, Politólogo (Universidad de Palermo)

28/06/08
CLARIN

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