“Me dicen el clandestino / Por no llevar papel / Solo voy con mi pena / Sola va mi condena / Correr es mi destino / Para burlar la ley” dice la canción de Manu Chao que suele escucharse desde hace algún tiempo en las principales radios del país.
“Me dicen el clandestino / Por no llevar papel / Solo voy con mi pena / Sola va mi condena / Correr es mi destino / Para burlar la ley” dice la canción de Manu Chao que suele escucharse desde hace algún tiempo en las principales radios del país.
Cualquier similitud con lo que debe sentir alguno de los trabajadores en una suerte de doble negro que trabajan en el pescado en el principal puerto pesquero del país es mucho más que simple coincidencia.
Si bien la canción del músico francés de ascendencia española no fue inspirada en los fileteros que se amontonan en galpones y garajes de La Feliz, los “clandestinos” de la canción sufren las mismas penurias.
El trabajo en negro y no reglamentado es una simple forma de explotación de la que son tan cómplices aquellos que la generan, los que se aprovechan de ella y los que teniendo el deber de combatirla sólo la apañan.
Para que un trabajador corte pescado en un galponcito del barrio portuario de Mar del Plata hacen falta muchos bandidos, cómplices y encubridores.
Empezando por aquel que ofrece el trabajo y que llamativamente sólo es conocido por un apodo. El que deja el pescado para que se lo corten. El que luego comercializa ese pescado blanqueándolo de alguna extraña manera. El sindicalista que sabe que eso ocurre, pero como no aporta al sindicato no importa. El funcionario que pasa muchas veces por la puerta y pero siempre mira para otro lado.
Funcionarios, empresarios y sindicalistas de Mar del Plata se jactan de tener el puerto pesquero más importante del país. Nadie lo pone en duda, pero lo que si puede cuestionarse es con que costo se logró y con que costo se mantiene.
Si el costo es de hombres y mujeres trabajando en condiciones infrahumanas, en negro, mal pagos, sin ningún tipo de normas sanitarias, sin representación gremial, sin obra social, sin jubilación y sin futuro, el galardón no es envidiable. Es un costo muy grande, que ningún sector debe tolerar.
Por Tedy Woodley
27/08/07
PESCA & PUERTOS
