Ciro D’Antonio: “Yo nací en la pesca y nunca vi un manejo tan trucho como el actual”

Ciro D’Antonio: “Yo nací en la pesca y nunca vi un manejo tan trucho como el actual”

Entrevista de la Revista PUERTO.

Entrevista de la Revista PUERTO.

El propietario de Frigorífico del Sudeste, quien se alejó de la CAIPA para fundar y presidir una nueva cámara empresaria, CAFREXPORT, integrada ya por quince procesadores de Mar del Plata, planteó ante REVISTA PUERTO su pensamiento sobre el sistema de asignación de cuotas para la pesca de merluza.

El sistema de cuotificación, como está planteado, no conforma a muchos de los actores de la pesca; entre otros, a los armadores independientes o a los procesadores de pescado sin barco. Entre estos últimos está Ciro D’Antonio, propietario de Frigorífico del Sudeste, quien junto a otras seis empresas se alejó de la CAIPA para fundar y presidir una nueva cámara empresaria, CAFREXPORT, integrada ya por quince procesadores de Mar del Plata.

CIRO D’ANTONIO: –La pesca tiene un montón de actores y hoy parece que los únicos fueran las empresas integradas, cuando también hay plantas de fileteado, tenés operadores, trading, brokers y demás. Cuando se habla de la pesca y se limita a cinco o seis operadores, no se está dejando afuera a dos tipos, están quedando afuera quinientos.

REVISTA PUERTO: –¿Este razonamiento puede aplicarse a lo que hoy se está haciendo con la cuotificación?

CD: –Es el nudo de nuestras diferencias y lo que motivó nuestro alejamiento de CAIPA. Que esto genera previsibilidad es verdad; pero no se puede dar previsibilidad a unos pocos. ¿Quién nos va a garantizar que todos los demás tendremos un laburo previsible? ¿Qué va a pasar con esos seis mil tipos que alegremente algunos dicen que tienen que desaparecer del sistema? No sé si es que soy muy optimista, pero creo que esta situación se puede revertir, es mentira que se tienen que quedar seis mil tipos en la calle.

RP: –¿El detonante de su alejamiento de CAIPA está dado por la adhesión explícita de esa cámara al sistema de cuotificación?

CD: –Esto puso en blanco sobre negro las diferencias existentes.

RP: –Si desde hace unos años se viene trabajando con un sistema de cupos que simula una cuotificación, ¿por qué considera que con la cuotificación se van a perder muchos puestos de trabajo?

CD: –Porque con la cupificación la asignación se da todos los años y de acuerdo a la situación de cada año se sabe cuánto va a trabajar cada uno. Cuando repartís a 15 años estás repartiendo para algunos, para los que se sentaron con Yauhar y dijeron “nosotros somos la pesca”. Los que nos quedamos callados no tenemos 15 años de previsibilidad. Con qué vamos a laburar los frigoríficos independientes. Qué van a pescar los armadores independientes con esa fórmula que ya tiene un power point y una asignación formal. Lo que es previsibilidad para unos pocos no lo es para todos. En el fondo sé que no hay fórmula matemática posible para cuotificar; creo que no hay más remedio que el Estado siga arbitrando año a año la captura máxima y lo que se lleva cada uno hasta que exista una solución definitiva. Ahora si todos dicen que la solución definitiva es que a la pesca la tienen que manejar diez tipos y que esto es la modernidad, habré perdido mi batalla.

RP: –¿Entonces para usted la previsibilidad no es un argumento válido para avanzar con la cuotificación?

CD: –Un empresario puede decir que tiene derecho a tener previsibilidad para recuperar su inversión, lo que ninguno puede decir es si es más inversión una planta de fileteado que un buque factoría. La inversión es proporcional al esfuerzo que cada tipo está haciendo para funcionar. Seguramente una empresa grande pueda bancarse que se le hundan dos barcos, un armador independiente no puede bancar que se le hunda uno solo. Cuando se queden sin cuota de merluza, va a haber una sobreoferta de variado, van a destrozar también el variado. Ese es el desastre que vamos a tener que enfrentar en pocos años.

RP: –Uno de los planteos centrales es que la mano de obra que ustedes generan, al no tener barcos, no es ponderada en su favor al momento de cuotificar. ¿Esto es así?

CD: –Por un lado sí; pero por qué tengo que estar asociado a un armador. Vos tenés cinco barcos y tenés una cuota transferible por 15 años. Mañana disminuye la pesca, parás dos barcos y trabajás con los otros tres. Si tenés un solo barco lo único que te queda es venderle tu cuota a un armador grande, no tenés opciones. La concentración en 8 o 10 años la vas a tener sí o sí, es inevitable. Yo puedo decir que esto es malo y otro puede decir que es bueno, ahí es donde está la gran diferencia.

RP: –¿Ustedes nunca fueron invitados a participar de las reuniones de cuotificación en tanto empresas independientes? ¿Siempre fueron representados por CAIPA?

CD: –Gran parte de la comisión directiva de CAIPA estuvo reunida con Yauhar, representando a sus empresas y eso no fue consultado con el 80 por ciento de los socios de CAIPA. Es que en esta cámara, si bien las decisiones en la comisión directiva se adoptan por empresa, a la hora de votar tu voto es calificado y vale según el capital que tenés, la cantidad de barcos o de cajones.

RP: –¿Lo que la transforma en otra CEPA pero con ingredientes?

CD: –Todos terminamos siendo funcionales a las decisiones de CEPA. Los de CAIPA fueron armadores toda la vida, pero al perder y debilitarse sus fuerzas dentro de la Cámara de Armadores a manos de Barillari y compañía, los de CEPA forman esta nueva cámara. Empiezan tímidamente como procesadores, nosotros que siempre fuimos procesadores quedamos pegados a ellos y nos cambiamos de cámara, después viene la bendita mutación en CAIPA, donde se modifican los estatutos y empiezan a pasar estas cosas. Yo no concibo ser socio de una cámara donde mi voto valga menos que el de otro porque tiene más guita, esto no pasa ni en la sociedad Rural, es descabellado.

RP: –¿Cómo lograron convivir durante todo este tiempo dentro de la cámara?

CD: –Hicimos buenas cosas durante la gestión de Mariano Pérez, que supo contener ante cada problema puntual a esta mayoría que a su vez era una minoría económica. El fracaso de CAIPA fue no saber cómo seguir conteniendo a todos estos socios. Hoy hemos dejado muy clara nuestra postura ante ellos y nos queda mucho trabajo para seguir haciendo juntos y también tenemos trabajos por hacer con la Cámara de Armadores. Nuestra idea es trabajar con todas las cámaras empresarias en aquellas cosas que tenemos en común.

RP: –La formula que se adoptó a través de la ley para cuotificar se basa en el artículo 27º, la Cámara de Armadores quiere cuotificar en base al artículo 1º de la ley. ¿De qué forma consideran ustedes que deben administrarse los recursos?

CD: –Mientras estemos dentro del marco de la emergencia pesquera no se debe cuotificar, de todas formas me inclino más por el artículo 1º de la ley, sin ninguna duda. La Ley tiene 10 años sin reglamentar, debe aggiornarse, la pesca es muy dinámica.

RP: –¿Usted también escuchó lo de los 700 dólares por tonelada que se debería pagar para obtener una cuota a quince años?

CD: –Yo nací en la pesca y nunca ví un manejo tan trucho como el actual. Hoy la verdadera cuotificación son los 13 pesos por cajón.

RP: –Oscar Fortunato, en representación del CEPA, siempre dice que se niega ir en contra de la modernidad y los avances tecnológicos, entendiendo por modernidad y avances a los buques congeladores. Ustedes evidentemente no comparten este discurso. ¿Cuál es entonces su propuesta?

CD: –El Estado no tiene hoy dinero para subsidiar a los congeladores, como hizo la Comunidad Europea, y sacárselos de encima. Pero sí se les puede restringir el área de pesca. La otra es desalentarlos con gravámenes impositivos y, por otro lado, estimular lo que lleve mano de obra, el resto lo va a hacer el negocio.
Por Karina Fernández – Fotos de Diego Izquierdo

19/08/09
REVISTA PUERTO

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