Cientos de piratas escapan de su guarida en Somalia

Un grupo extremista islámico, que la CIA vincula con Al Qaeda, toma Harardhere para hacerse con el control del negocio.

Un grupo extremista islámico, que la CIA vincula con Al Qaeda, toma Harardhere para hacerse con el control del negocio.

Cientos de piratas han abandonado en las últimas horas una de sus principales guaridas en Somalia, el puerto de Harardhere, en el que permaneció fondeado el atunero vasco ‘Alakrana’ durante su secuestro. Las bandas se han visto abocadas a huir después de que el grupo extremista islámico Hizbul Islam tomase por la fuerza el control de la ciudad somalí, situada a 300 kilómetros al norte de Mogadiscio. Al parecer, los insurgentes, a los que la CIA vincula con Al Qaeda, tratan de hacerse con el lucrativo negocio de la piratería.

Según informaron medios locales, unos 200 guerrilleros «fuertemente armados» y apoyados por 14 vehículos provistos de ametralladoras irrumpieron en Harardhere que, junto a Hobyo, es una de las bases estratégicas de los bandidos somalíes. Pese al fuerte despliegue, la ocupación se realizó «de forma pacífica», ya que los piratas escaparon hacia el norte «sin oponer resistencia». Las mismas fuentes aseguraron que, antes de la llegada de las milicias, ya se pudo ver a centenares de piratas escapando a bordo de automóviles lujosos y camionetas «en las que se llevaban televisores, colchones y generadores», bienes preciados en un lugar donde las comodidades escasean y no hay ni corriente eléctrica. De hecho, estos aparatos eran uno de los botines más preciados que los piratas esquilmaban de los barcos secuestrados.

Al parecer, los islamistas intentaron hace unos días negociar con los jefes de las bandas, a los que exigieron un porcentaje del negocio. Al recibir una negativa por respuesta, optaron por recurrir a la fuerza para tomar el control de la ciudad antes de que lo hiciera su grupo rival, Al-Shabab. Ambas milicias intentan desde hace años derrocar al débil Gobierno somalí e imponer una versión radical de la ‘sharia’, la ley islámica que desde el pasado fin de semana ya impera en Harardhere.

Hasta el momento, las milicias islámicas opuestas al Gobierno no han estado involucradas en actos de piratería. Sin embargo, esta circunstancia puede cambiar y, según los expertos, con «graves implicaciones» para los 401 rehenes de los 24 barcos que permanecen secuestrados. Si los milicianos de Hizbul Islam logran hacerse con el control de la piratería, el dinero obtenido de los rescates podría terminar en manos de grupos terroristas.

La situación de caos y miseria que vive Somalia hace que la piratería se convierta en una opción atractiva para ex pescadores y jóvenes parados. Se estima que, entre 2007 y 2009, las bandas se han embolsado unos 200 millones de euros.

04/05/10
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