Científicos de Vigo logran grandes avances en el cultivo de la merluza

Consiguen que un tercio de los ejemplares sobrevivan cuarenta días alimentándose de pescado vivo.

Consiguen que un tercio de los ejemplares sobrevivan cuarenta días alimentándose de pescado vivo.

No es el primer intento, pero sí la primera vez que se obtienen resultados positivos más de 40 días después de haber iniciado los primeros pasos. El cultivo de la merluza está desde hace años en el punto de mira de todos los investigadores, pero las sucesivas tentativas de criarla en cautividad se han dado siempre de bruces contra el fracaso.

Incluso los chilenos, que calculaban estar vendiendo ya en el 2005 miles toneladas de merluza de cultivo -aunque de la variedad austral, no de la Merluccius merluccius, no han conseguido poner todavía ni un solo kilo en el mercado por las dificultades del proceso de cría.

Ahora, el Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha decidido realizar un nuevo intento en su centro de Vigo. Y más de cuarenta días después de haber iniciado el experimento, un tercio de los ejemplares capturados -cuarenta de un total de 120- continúan con vida y, lo que es más importante, alimentándose de pescado vivo, algo que hasta ahora no había conseguido nadie, según explica José Iglesias, responsable de un proyecto en el que tiene al lado a Rosa María Cal y Javier Sánchez.

Igual que el rodaballo

Esto sólo es un primerísimo primer paso. Pero muy importante. Del mismo modo se empezó con el rodaballo y ahora se están sacando al mercado en torno a 6.000 toneladas. «El siguiente objetivo será conseguir que coman pescado inerte y, después, pasar al congelado. Si se logra que aún así sobrevivan, en seis meses se le podrá dar pienso -explica Iglesias-. Después, habrá que ir controlando su crecimiento y engorde en cautividad y, si para entonces aún no han muerto, es posible que de estos ejemplares se obtenga un stock de reproductores». Ése es, en síntesis de José Iglesias, los pasos que permitirán cerrar el ciclo de cultivo de la merluza, un proceso que, traducido a tiempo, puede significar dos años.

Dificultades en la captura

El resumen del experto puede dar a entender que colocar la merluza en la relación de especies aptas para el cultivo parezca simple. Pero no lo es. Al contrario, el primer escollo se encuentra ya a la hora misma de capturar los ejemplares para desarrollar el proyecto de formar un stock de reproductores.

Ocurre que la merluza es una especie demersal -que habita en fondos profundos- y, al capturarla e izarla, sobre todo si está por debajo de los diez metros, el cambio de presión hace que los  ejemplares lleguen a la superficie con la vejiga natatoria inflada, por lo que hay que pincharla.

«Que sobrevivan tras esa delicada operación no es nada fácil», dice Iglesias. De hecho, de los 300 ejemplares pescados para el proyecto apenas quedaron vivos 120, que es con los que se puso en marcha el programa.

Dudas acerca de su rentabilidad

Sólo si prospera el experimento, «se buscará financiación externa, ya sea en la Xunta o en el marco de los planes nacionales del Ministerio de Pesca», explicó José Iglesias. Hasta el momento, todo se ha hecho con fondos propios del IEO y con la colaboración de la cofradía de pescadores de Baiona, que puso a disposición del centro de Vigo un patrón de pesca para guiar al Francisco de Paula Navarro -buque oceanográfico con base en A Coruña- en sus experimentos pesqueros para hallar el arte más adecuado para capturar merluzas aptas para las pruebas de cultivo.

De momento, toca «ver cómo evoluciona». Y cruzar los dedos para que el intento no acabe como el del clúster de la acuicultura, que desistió de continuar con las pruebas con la merluza, como el que realizó Insuíña, y como las experiencias del acuario de A Coruña con una especie diferente.

Fuentes del clúster de la acuicultura gallega, que incluso viajaron a Chile para replicar aquí sus experimentos, explicaron que renunciaron a seguir probando la cría y engorde de merluza no porque no sea posible, que «sí lo es», sino porque es «carísimo» y no rentable para las empresas, máxime cuando la merluza fresca gallega, a veces, no se paga ni a 3 euros el kilo.

16/09/07
LA VOZ DE GALICIA

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