La experiencia de distintas industrias salmonicultoras con el virus ISA ha sido catastrófica. Dos ejemplos: Noruega redujo al mínimo su producción e Islas Faroe la paralizó durante dos años. Por eso, el caso chileno llama la atención a nivel internacional.
La experiencia de distintas industrias salmonicultoras con el virus ISA ha sido catastrófica. Dos ejemplos: Noruega redujo al mínimo su producción e Islas Faroe la paralizó durante dos años. Por eso, el caso chileno llama la atención a nivel internacional.
Si bien la industria local fue seriamente afectada por esta enfermedad, sólo una compañía de tamaño pequeño quebró, destaca el presidente de SalmonChile, César Barros.
El Mercurio informó que para difundir la fórmula que se aplicó a nivel local para controlar la enfermedad, en las próximas semanas el dirigente gremial viajará a Europa y Estados Unidos. Esto pese a que en las últimas semanas esta experiencia se vio empañada por un nuevo brote de ISA, en un centro de la empresa Acuinova en Aysén.
Se espera que en algunos días la autoridad revele un informe sobre la actuación de esa firma.
La experiencia chilena
"Los acuicultores del norte de Europa nos han citado para que vayamos a explicar los cambios que se hicieron, porque ellos están intrigadísimos de cómo lo hicimos y cuáles fueron los resultados. Y también en Boston, en una de las ferias más grandes de la industria", cuenta Barros.
"Ahora las salmonicultoras se están abriendo en Bolsa. Ya hay tres empresas, lo que es una sobrerrepresentación para lo que es el sector. Puede que haya otras dos o tres aperturas. Todo eso es muy auspicioso. Si las cosas se hubieran hecho mal, probablemente muchas empresas estarían en convenio judicial preventivo, los bancos haciendo provisiones, el virus ISA no se habría alejado y no tendríamos leyes", afirma.
Se estima que 2010 marcará el inicio de la recuperación de la industria chilena y en 2013 ésta podría retomar el peak de exportaciones de 2006: más de US$ 2.500 millones. El año pasado, los envíos de salmón y trucha sumaron unos US$ 1.800 millones.
En marzo se cumple su periodo en SalmonChile, ¿continuará al mando del gremio?
Es un diálogo pendiente. No es adecuado que opine ahora.
Todo esto ha sido un trabajo muy difícil desde que llegué. Partimos con un sismo en Aysén y la idea del senador (Camilo) Escalona de ponerle un royalty a esta industria. De ahí, no paramos: vino el ISA, un artículo en el periódico The New York Times, después la nueva ley y el problema con las algas. La verdad, ha sido muy duro, hemos aprendido muchísimo, sobre todo de la naturaleza humana.
¿Cómo califica su experiencia?
Probablemente ha sido uno de los desafíos más difíciles que he enfrentado. Ha sido una experiencia muy bonita en términos de manejo de un grupo humano tan diverso y joven, pero también con tanta opinión individual. Hay que considerar que la del ISA fue una crisis inédita, en la que el sector bajó su producción a la mitad y logró salir libre del problema. No sé si hay otro sector que pueda decir lo mismo, y sin ayuda del Estado, porque el crédito famoso que dio la Presidenta Bachelet no se usó.
¿Falta una imagen país para el salmón?
Creo que sí. Pero hay dos temas. Primero, se equivocan los que dicen que hay salmoneros buenos y malos. Aquí, todo el mundo nos mira como salmoneros chilenos y por eso las críticas hacia afuera y el tratar de hacerse zancadillas entre empresas, es inconducente, porque al final queda la imagen de que el tema no camina bien. Segundo, creo que en el exterior es muy importante tener una imagen país, una marca.
Teníamos un proyecto aprobado con Imagen País, pero era mala idea hacerlo en 2010 porque será el año de menor producción. Sin embargo, estamos preparados para hablar con la fundación para en los próximos años trabajar fuertemente.
17/01/11
AQUA – CHILE
