El Acta 22 del organismo aborda la modificación de la resolución que regula la pesca de langostino y elimina la limitante de la eslora para barcos que pescaron entre 1989 y 2000 al menos 300 toneladas. Por otra parte afirman haber realizado todo lo posible ante la falta de campañas del INIDEP.
El Acta 22 del organismo aborda la modificación de la resolución que regula la pesca de langostino y elimina la limitante de la eslora para barcos que pescaron entre 1989 y 2000 al menos 300 toneladas. Por otra parte afirman haber realizado todo lo posible ante la falta de campañas del INIDEP.
La investigación pesquera está a salvo: los consejeros dijeron compartir la preocupación de los investigadores del INIDEP y dicen haber hecho muchas cosas durante todo este tiempo para suplirlas. Como ya habíamos adelantado la semana pasada, en realidad los integrantes del Consejo Federal Pesqueros se encontraban ocupados en definir la revisión del otorgamiento de permisos para langostino realizado en 2002 y finalmente el jueves lo decidieron; será para todo aquel que lo haya pescado entre los años 1989 y 2000, con una captura promedio de 300 toneladas en los tres mejores años. La limitante de la eslora desapareció y se estudia eliminar la de cupo. También se modificó para los fresqueros el tamaño de los cajones, que pasarán a ser de 18 kilos; y se creará la comisión de manejo interjurisdiccional de la que participarán las provincias y el INIDEP para establecer un plan de manejo. Estos han sido los temas de mayor relevancia reflejados en el Acta 22 del CFP.
El Consejo ya hizo todo por las campañas
Luego de un año y medio sin campañas de evaluación, los miembros del Consejo Federal Pesquero hablaron por primera vez del tema. La nota que el 3 de junio presentó la Asociación de Profesionales del INIDEP y se trató el jueves pasado, planteaba la honda preocupación de la comunidad científica por el deterioro de la investigación y requería a los consejeros acciones concretas para darle solución, atento a las obligaciones que como cuerpo le son propias. Sin campañas no hay posibilidad de asesorar sobre el manejo de los recursos le decían en la nota los investigadores.
“Los miembros del CFP expresan que comparten la preocupación manifestada por API y que el Consejo, consciente de la situación, ha realizado diversas acciones durante este tiempo, dentro del marco de su competencia, a fin de continuar de la mejor manera posible con las actividades de investigación de los recursos pesqueros con el objeto de obtener la información necesaria para el seguimiento de las pesquerías y la toma de decisiones. En este sentido se ha procurado la mayor cobertura posible de los observadores a bordo de la flota comercial, el acompañamiento de las provincias con litoral marítimo en esta tarea, la prospección de la especie merluza común con buques comerciales, entre otros instrumentos”.
Eso fue todo lo que el Consejo tuvo para decir respecto de la falta de campañas. Dicen haber realizado “diversas acciones” y enumeran solo tres, que además son una clara muestra del desprecio de los consejeros por la investigación y el manejo responsable de los recursos.
Alegan haber procurado “la mayor cobertura posible de los observadores a bordo”. Falso. La responsable del Programa Merluza del INIDEP, Gabriela Irusta, dijo a REVISTA PUERTO días atrás que solo entre el 5% y el 6% de la flota comercial está cubierta por observadores y que se necesitaría una cobertura del 10%, sobre todo ante la falta de campañas. Daniel Bertuche, responsable del Programa Langostino, también se quejó por la falta de observadores, salvo en ocasión de realizarse prospecciones; cuando comenzó el fenómeno de alta presencia de langostino sobre el paralelo 41 contaban con un solo observador.
También dicen desde el Consejo que propiciaron el acompañamiento de las provincias. Mentira. La generación de un protocolo para el intercambio de información entre las provincias y el INIDEP es un reclamo constante de los investigadores. Este tipo de reclamos puede leerse en informes específicos de especies como en el elaborado por la FAO. Sería interesante que los consejeros muestren el trabajo realizado al respecto.
Por último y como broche de plástico -por lo berreta- citan la prospección de merluza común con buques comerciales. La prospección no tuvo fines científicos sino que atendió a la voracidad expresa de un grupo de armadores marplatenses. Haciéndose eco de “los comentarios de algunos capitanes de pesca”, el representante provincial Oscar Fortunato solicitó una prospección para ver si se podía modificar el área de veda de merluza para que buques comerciales pescaran allí. La prospección fue un papelón, no solo porque no se encontró merluza y la poca que se halló fue juvenil sino que ante los bajos rendimientos, barcos afectados a la prospección se retiraron de la zona y no brindaron la información correspondiente a los investigadores del INIDEP.
Modifican medidas de administración en el langostino
“A principios de los 90 la pesquería evolucionó a partir de reclutamientos anuales importantes, luego de tres años de buenas capturas y rendimientos. En 1995 el pobre nivel de reclutamiento obtenido debido, entre otros factores, al aumento del número de unidades de esfuerzo aplicado al recurso, en relación con la biomasa disponible, puso en evidencia el estado de sobreinversión en que se encontraba la pesquería”, esta es la descripción que Marisel Bertolotti hace en un documento de 2004 elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Mar del Plata.
Bertolotti, quien además se desempeña como jefa del Departamento de Económicas del INIDEP, en dicho informe destaca que fueron “los aportes de la investigación científica y la acción oportuna de los organismos encargados de la administración del recurso, junto con la colaboración activa por parte de las empresas armadoras”, lo que permitió salir de una situación de crisis y garantizó el éxito posterior de la pesquería.
Ahora, los consejeros decidieron modificar la Resolución SAGPyA Nº 153/02 que interpuso las medidas de administración de la especie en aquel momento. Se elimina el límite de la eslora para aquellos barcos que pescaron langostino como especie objetivo con un promedio de 300 toneladas en los mejores años y se analiza eliminar los límites de captura impuestos para quienes tienen permiso definitivo desde el año 2002.
La eliminación de cupificaciones fue introducida por el representante de Santa Cruz que las consideró injustas, “dado que han devenido de un contexto de capturas históricas de volúmenes de captura muy inferiores a los de los últimos años y bajo un contexto normativo diferente” y solicitó “se elimine la limitación de capturas a aquellos buques que posean autorización para la captura de langostino y que se dediquen exclusivamente”.
Es una pena que no se hayan realizado consultas técnicas a estudiosos del fenómeno como Marisel Berttolotti y Daniel Bertuche, como así también a quienes conforman hoy el Programa Merluza, que probablemente puedan dar su aporte. Al menos las consultas no han sido formales ni constan en actas.
En principio según información a la que pudimos acceder, no sería un número elevado de barcos el que cumpliría con los parámetros establecidos. Serían entre tres y cinco barcos que quedaron fuera de la distribución de permisos por la eslora y no entraron en la acordada que se incluyó en la Resolución 153/02 para los barcos que habían operado en 2001.
Uno de ellos es el Ventarrón, I que recibió el permiso del Alvamar IV y se encuentra en manos del empresario Alberto Valastro. Otros dos permisos que recuperarían la posibilidad de pescar langostino son los de los barcos Polarborg I y Polarborg II de la empresa de capitales uruguayos Grinfin, que recibieron el permiso en 2002 proveniente del congelador Gloria de la firma Pionera S.A.
Grinfin ya no opera en el país y se estima que los permisos para langostino recuperados por los Polarborg I y II darán algunas vueltas hasta terminar en manos de la empresa Conarpesa, propiedad del español Fernando Álvarez Castellanos.
Dando finalización al documento se decide instruir a la Autoridad de Aplicación para que integre una Comisión Interjurisdiccional junto a las provincias y el INIDEP, que convocará a un Grupo Técnico “para la elaboración del plan de manejo de la pesquería, para ser propuesto al CFP”. El representante de Chubut al parecer no gusta de los debates porque se abstuvo de votar.
El representante de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo sustentable solicitó “que se tenga en cuenta que por tratarse de operaciones pesqueras sobre el área de veda de juveniles de merluza común, deberá prestarse especial atención a que las embarcaciones que operen en dicha zona estén equipadas con artefactos y condiciones de operación que mitiguen el impacto sobre los juveniles de la especie merluza común” y pidió quede plasmada en la modificación de la norma.
En 20 años desde la aplicación de este exitoso modelo de explotación de la pesquería de langostino nunca se usaron los dispositivos de selectividad. La imposición debería generar un gran debate al respecto como el que se ha visto en otras épocas.
Por último, un párrafo suelto anuncia que se aplicará “idéntico criterio para las solicitudes de reformulación de proyectos pesqueros que decida el CFP, respetando el objetivo legal de la reducción del esfuerzo pesquero”. Lamentablemente no están debidamente aclarados los alcances del mismo; pero forma parte de los temas que deberán resolverse antes de la redacción del texto de la norma.
También se modifica el tamaño de los cajones. Los barcos fresqueros que debían utilizar para la estiba a bordo de langostino cajones de hasta 15 kilos para garantizar un tratamiento adecuado que mantenga la calidad y frescura del producto, ahora podrán utilizar cajones de 18 kilos. Para este tema sí se consultó formalmente al INIDEP, desde donde se informó que no existiría impedimento ni perjuicio en la modificación de los cajones.
El miércoles próximo la Subcomisión de Seguimiento de Langostino recibirá a los referentes de la cámara CAPECA y de dicho encuentro seguramente surjan nuevos aspectos a ser abordados por el Consejo en torno a este tema. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)
16/06/15

