Uno de los titulares de la única empresa dedicada a la pesca comercial de centolla con un buque especializado en esa tarea, repasa las tareas de investigación que realizan y evalúa la posibilidad comercial que esa especie ofrece en nuestro país.
Uno de los titulares de la única empresa dedicada a la pesca comercial de centolla con un buque especializado en esa tarea, repasa las tareas de investigación que realizan y evalúa la posibilidad comercial que esa especie ofrece en nuestro país.
Para conocer más aspectos del proyecto de investigación que desarrolla Centomar sobre las posibilidades productivas de centolla en el Golfo San Jorge, P&P dialogó con Igor Iartsev, socio gerente de la compañía, que estuvo en la ciudad petrolera durante el último desembarco de la nave, del que se diera cuenta en edición anterior. El empresario deja en claro cuáles son las perspectivas reales para este producto en el país y qué puede esperarse de éste.
– ¿La centolla puede ser una opción productiva de importancia en la pesca argentina?
– No puede ser tan importante, porque la centolla no tiene un volumen igual al de merluza, calamar o langostino. No tiene tanto potencial al menos hasta hoy, porque no encontramos. Puede ser que lo hallemos más adelante, pero hoy no lo podemos asegurar. Yo puedo decir que hay acción y trabajo para 4 ó 5 barcos, por lo que conocemos hasta hoy, siempre hablando de barcos tramperos centolleros, especialmente preparados para este recurso.
– ¿Cuál es la actividad que Centomar está realizando en el Golfo San Jorge?
– Estamos haciendo investigación en el Golfo y apuntamos a producción en aguas exteriores a éste, en zona de Nación, donde hemos hallado mayor concentración. Por ahora estamos con un solo barco, el Talismán, porque los gobiernos, nacional y provincial, no permiten otro barco extranjero. No existen barcos centolleros extranjeros acá en la Argentina, la intención es traer otro, por supuesto con bandera argentina, pero hasta hoy no nos permiten porque no hay registro en Subsecretaría de Pesca para centolla, no hay registro comercial.
– ¿Por eso es que les han abierto un registro específico para investigación?
– Sí, todo este tiempo trabajamos con el INIDEP y siempre tenemos un científico a bordo, que es un inspector que trabaja junto con los tripulantes y hace las tareas científicas, las mediciones; para esto utilizamos unos anillos especiales de plástico para marcar la centolla, para establecer cómo mudan y dónde mudan. En aguas nacionales trabaja el científico del INIDEP y cuando se entra a aguas provinciales trabaja un científico de provincia, o a veces el de nación cumple las dos funciones. Se releva información y en base a esto se elaboran reportes por períodos: dónde hay centollas juveniles, hembras o machos y en qué épocas del año.
– ¿Esto es lo que permitiría un posterior desarrollo de la actividad, si se comprueba la existencia de un volumen importante? ¿Manejan una hipótesis de que hay recurso a alta escala?
– Yo puedo decir que hay bastantes hembras y juveniles, en mucha cantidad dentro del Golfo y suponemos que en alguna parte debe haber las mismas cantidades de machos, pero aún no las encontramos; hay pocos lugares donde hallamos machos comerciales.
– ¿Las hembras y juveniles no son explotables?
– El buque Talismán está especialmente preparado con trampas y nos permite devolver, vivos, todos los ejemplares que son hembras y juveniles; esto es particularmente importante, porque es el futuro de nuestros hijos y de los pescadores de todo el país.
– Ustedes trabajan desde el 2004 en aguas de la provincia ¿Cuánto tiempo más estiman que llevará el período de investigación?
– Nosotros esperamos que durante este año la Secretaría de Pesca tome la decisión de abrir el registro comercial, pero es decisión de ellos, no nuestra, ellos evaluarán si abren o no.
– ¿Cuáles son los principales mercados para la centolla y cómo se podría posicionar un producto argentino en ese mercado?
– Los mercados principales son tres: el número uno es Estados Unidos, porque compra centolla a todos los países donde hay; al mismo tiempo, el principal productor de centolla es Rusia, que tiene dos lugares con centollas: uno en oriente viejo y otro en Mar de Bering. Científicos rusos, 40 años atrás, trajeron juveniles desde oriente viejo con aviones y los pusieron en el mar: hoy se explotan cantidades enormes, con un desarrollo industrial importante. El mercado número dos es Japón y países de oriente viejo como Corea, China; y el tercer mercado en importancia es Europa.
– ¿También ha habido un derrumbe de precios de la centolla en el mercado internacional?
– Sí, en los años 2006 y 2007 en el mercado bajó muchísimo la centolla por varios motivos, llegó a bajar un 300 por ciento, más o menos; a principios de este año comenzó a subir un poco con posibilidades de recuperar gastos; creo que la misma falta de mercadería hizo que el mercado empezara a subir nuevamente.
– ¿Cuál es la actividad de la empresa en Rusia?
– Nuestros socios de las empresas rusas que están en oriente viejo trabajan con varios productos, con 14 barcos y 3 plantas, grandes barcos; ellos producen allá unas 20 mil toneladas por año de producto. En Argentina nuestro barco tiene algo más de 50 metros de eslora, puede decirse que es mediano.
Situación de la pesca en Argentina
– A nivel general ¿cómo observa el panorama pesquero en Argentina, que hoy está signado por situaciones críticas de los principales recursos, como merluza, langostino y calamar, en estos dos últimos casos por cuestiones vinculadas al precio?
– El calamar bajó el mercado por volúmenes de mercadería. Un año hubo más de 100 barcos en Argentina y tantas cantidades hicieron que el precio bajara mucho. A mí me parece que es fundamental tener bien medido las cantidades de barcos que pueden pescar. Hay otras especies muy interesantes que tienen las aguas argentinas, por ejemplo la anchoita, cuyo stock en el Mar Argentino es bastante grande, pero lo explotan sólo para procesado de conservas o anchoita salada y no explota volúmenes, porque está prohibido por ejemplo la pesca de anchoita para procesar harina.
Es un muy buen producto, que tiene ciclos de vida de dos o tres años, que se muere naturalmente, igual que el calamar, cada dos años. La centolla crece más lento y por eso cuando un país tiene stock de una especie muy grande y se muere cada dos o tres años, significa que se puede pescar 20 ó 30 por ciento del stock que existe, porque si no se muere y se desaprovecha; se pueden hacer productos importantes, no sólo conservas.
– Usted dice que hay otras especies en las que no se está poniendo el foco…
– Sí, pero en el Golfo San Jorge están más limitados a merluza y langostino.
– Y centolla, si ustedes la encuentran…
– Sí, puede ser, pero es una especie que para pescarla se requieren muy buenos especialistas, experiencia y conocimiento, porque no existe equipo para buscar este crustáceo. Vive en el fondo y no se puede hallar con eco-sonder, acá solamente es la cabeza del capitán y su pensamiento por la estructura del fondo, por corrientes, por tiempo. Dice: ‘la centolla tiene que estar acá’ y prueba poniendo las trampas, al cabo de 3 a 5 días levanta y comprueba si hay o no.
– ¿Cómo se miden las capturas?
– Nosotros elaboramos por día entre 700 y 800 trampas, depende del día y el tiempo. Más o menos se producen dos toneladas de producto final por día, pero acá no hay opción de pescar todos los días: con viento ya no se puede.
– ¿Cuál es el promedio de producción al mes?
– Depende de la temporada, algunos meses producimos 50 toneladas y otros 20. La diferencia es bastante grande. Días atrás el barco entró con sólo 29 toneladas y es muy poco volumen.
– ¿Cuánta gente trabaja en el barco?
– Hay 26 tripulantes, entre ellos 4 rusos, que manejan los equipos y son especialistas en las artes de pesca y mantenimiento de mecanismos, el resto es tripulación argentina.
– ¿Se procesa a bordo o se trabaja con alguna planta local?
– Cuando trabajamos en el Golfo en otoño y a principio de invierno elaboramos una parte en la planta de Arbumasa, en el puerto de Comodoro Rivadavia. Allí procesamos carne pura, porque la centolla argentina tiene una enfermedad especial de manchas; por esto la carne no pierde su calidad, no hay ningún problema, pero sí pierde a la vista, por lo tanto disminuye el precio también; por eso hay algunas calidades que nosotros elaboramos o vendemos a empresas que producen conservas, por lo tanto una parte elaboramos en Arbumasa, empresa con la que tenemos muy buenas relaciones, ya que son gente muy seria.
La mejor opción para llegar a un producto de calidad es un barco factoría muy bien preparado, esa es la regla normativa con la que trabajamos; en oriente viejo hay barcos fresqueros con piletas, entonces pescan con trampas y dejan la centolla viva en esa pileta oxigenada, llevándola a Japón con un muy buen precio. Para ellos allá es una muy buena opción, porque están más cerca, pero no para nosotros.
Producto de lujo
– Ahora que ha comenzado a recuperarse el precio, ¿qué indicadores o perspectivas hay?
– En este momento estamos cerca de cero, recuperamos los gastos actuales y pensamos que hay futuro para esta actividad y esta especie.
– Pero a baja escala, no más de 4 ó 5 barcos por lo que decía antes.
– Sí, no más que eso, no está mal, porque hay otras especies como la vieira argentina, que luego de 10 años de trabajo empezaron a producir 3 ó 4 mil toneladas anuales. Hay algunas especies y productos, algunos con alto valor que no permiten tener muchos barcos, porque esto significa matar los recursos muy rápido; segundo, con muchos barcos va a bajar precio. Normalmente acá existen mecanismos para regular esto porque cuando los científicos de Pesca y el Consejo Federal hacen los cálculos de stock dan una cierta cantidad de permisos y cierran el resto, sin excepción; eso está bien porque se hicieron cálculos científicos y cinco barcos pueden trabajar a largo plazo sin matar el recurso, se trabaja en forma sustentable.
En época de la Unión Soviética trabajaban muy pocos barcos la centolla y siempre pescaban bien, con buenos precios; luego cayó el comunismo y vino un período de anarquía, en ese período aparecieron muchísimos barcos con permisos de pesca a buscar centolla en tanta cantidad que el mercado bajó. Ahora desde el año 2007 los rusos apretaron mucho al gobierno y los pescadores, hoy pescan el 30 por ciento de los barcos que pescaban antes. Esto sí es un esquema sustentable: permite aumentar el precio y las calidades y el stock; porque centolla no es papa ni merluza, es un producto más delicioso, más refinado, no sólo eso, es un producto de lujo y por eso no se pueden pescar miles y miles de toneladas. Es igual que autos, no pueden todos manejar un Mercedes o un BMW.
Por Raúl Figueroa
16/06/08
PESCA & PUERTOS
