Durante más de dos meses, los piratas somalíes de un carguero griego y sus rehenes jugaron a las cartas, pescaron bajo un sol ardiente e intercambiaron relatos de sus experiencias. Inclusive, los piratas le ofrecieron en una ocasión a uno de sus cautivos que se sumara a sus filas.
Durante más de dos meses, los piratas somalíes de un carguero griego y sus rehenes jugaron a las cartas, pescaron bajo un sol ardiente e intercambiaron relatos de sus experiencias. Inclusive, los piratas le ofrecieron en una ocasión a uno de sus cautivos que se sumara a sus filas.
MOMBASA, Kenia (AP) – "Por supuesto, les respondí que no", dijo Edmundo Capatar, de 32 años, tripulante del carguero griego Centauri, luego que la embarcación atracó en el puerto keniano de Mombasa. "Todos los días me despertaba rezando para que me devolvieran la libertad".
De todas formas, "aprendí un poco de somalí", dijo Capatar. "Hablé un poco con algunos de (los piratas). Uno de ellos me contó que toda su familia murió en la guerra y fue por eso que se hizo pirata".
10/12/08
AOL
