Muchos se preguntan cómo puede una sola persona ayudar a detener el calentamiento global. Rajendra Pachauri, presidente del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) presentó algunas propuestas sencillas que cada uno de nosotros puede realizar y que disminuyen en gran medida la emisión de gases invernadero.
Muchos se preguntan cómo puede una sola persona ayudar a detener el calentamiento global. Rajendra Pachauri, presidente del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) presentó algunas propuestas sencillas que cada uno de nosotros puede realizar y que disminuyen en gran medida la emisión de gases invernadero.
“Lo más importante es cambiar nuestro actual estilo de vida”, destacó Pachauri en una conferencia de prensa en París. Según el economista indio, ganador del Premio Nobel junto a Al Gore y el resto del IPCC, los tres puntos principales que deberíamos modificar como individuos están relacionados con la alimentación, el transporte y el consumo.
“En vez de subirnos a un automóvil para recorrer 500 metros, con la simple acción de caminar o utilizar una bicicleta lograríamos una enorme diferencia”. Pachauri destacó las iniciativas de la comuna de París y otras ciudades francesas al respecto, que han creado una red de alquiler de bicicletas y sendas especiales para utilizarlas en toda la ciudad, descongestionando el tráfico y reduciendo drásticamente la emisión de gases de invernadero.
Para Rajendra Pachauri, otro cambio en nuestro estilo de vida que podría ayudar al bienestar de nuestro planeta consiste simplemente en “no comprar cosas sólo porque podamos hacerlo”. Es necesario ser más frugales y austeros en el consumo de bienes, comprando sólo lo verdaderamente necesario, y de esa forma reducir de manera considerable el impacto de la cadena productiva sobre el ambiente.
Pero tal vez la propuesta más polémica de Pachauri, un acérrimo vegetariano, es la relacionada con nuestros hábitos alimenticios. “Por favor, coman menos carne; la carne es un producto que genera muchísimo dióxido de carbono durante su proceso productivo”, destacó, además de recordar que el consumo excesivo de carne también afecta a la salud.
La producción de un kilogramo de carne genera una emisión equivalente a 36.4 kilogramos de dióxido de carbono.
Además, el transporte de un kilo de carne desde los sitios de producción hasta los de consumo, en promedio requiere la misma cantidad de energía que genera una lámpara de 100 watts durante casi tres semanas.
La buena noticia es que al mismo tiempo que contribuimos a mejorar el planeta, nuestra economía y nuestra salud también resultan beneficiadas. Y no tenemos que esperar las burocráticas decisiones de los políticos para comenzar a actuar.
16/01/08
NUESTROCLIMA.COM

