Comienza octubre, momento en que aparecen en las noticias las especulaciones acerca de los posibles Oscar. Va a haber otras antes de fin de año, pero uno de los nombres que ya está sonando es el de Tom Hanks.
Comienza octubre, momento en que aparecen en las noticias las especulaciones acerca de los posibles Oscar. Va a haber otras antes de fin de año, pero uno de los nombres que ya está sonando es el de Tom Hanks.
Hanks protagoniza Captain Philips, película dirigida por el británico Paul Greengrass que abrió la pasada semana el Festival de Nueva York, y cuyo estreno norteamericano se prevé para el próximo 11 de octubre.
La historia es auténtica. Narra la odisea vivida en 2009 por el marino del título, capitán de un barco mercante secuestrado por piratas somalíes. Ese fue el punto de partida de una tensa negociación entre el gobierno norteamericano y los secuestradores, para lograr la liberación de los rehenes.
El papel de Philips implicó reconocidamente un real esfuerzo físico y psicológico para Hanks, quien debía encontrar un equilibrio entre el creciente proceso de agotamiento de su personaje y su empeño en sobrevivir a cualquier precio.
Licencias.
Cuando le fue ofrecido el papel, y antes incluso de recibir el guión, Hanks leyó la biografía de Philips y se entrevistó un par de veces con el capitán. En uno de esos encuentros llegó a decirle a Philips, advirtiéndole que el cine “basado en hechos reales” suele contar cosas que no pasaron (se lo llama “licencia artística”): “Diré cosas que probablemente nunca dijiste y estaré en sitios que nunca habrás pisado, pero si lo hacemos bien seremos muy fieles a la naturaleza de lo que te pasó y cómo”.
El rodaje fue complicado. Tres cuartas partes de las escenas transcurren en alta mar, y algunas de ellas en un bote salvavidas. “Cuando ruedas en alta mar y la ola te deja caer más de tres metros de golpe, tu estómago casi te da vuelta al cuello y tienes problemas”, asegura Hanks, quien ya tuvo algún otro encontronazo con los elementos en su anterior Náufrago.
Alguien que vio Captain Philips en el Festival de Nueva York ha señalado que Hanks enfrenta al personaje “desde el realismo y el nervio”, pero que su composición no se agota en el despliegue físico. Hay también, señala el mismo observador, un empeño en proporcionar a Philips una dosis de tridimensionalidad. El hombre vive una experiencia traumática, y en términos fílmicos recorre un arco dramático que va de la nobleza inicial hasta ciertas oscuridades que surgen más adelante.
Vale la pena recordar que desde hace tiempo Hanks está intentando dejar atrás los personajes de una sola pieza (recordar, o mejor aún, olvidar las penosas comedias en las que empezó su carrera, como Despedida de soltero y otras). Recientemente, su incursión en el teatro de Broadway con un papel “contra tipo” (un individuo más bien antipático y amoral) en Lucky Jim ha recibido elogios y hasta una candidatura a los Tony, lo que confirmaría que el intérprete está viviendo un proceso de madurez. Tal vez, contradiciendo profecías inmediatas, no llegue a los Oscar (bueno, al fin y al cabo ya tiene dos), pero el solo hecho de que especule con la posibilidad ya está diciendo algo.
“Lo que ves en grandes actores como Tom Hanks es el coraje para encontrar la veracidad”, sostiene el director Paul Greengrass, quien se ha hecho popular sobre todo por las entregas dos y tres (2004 y 2007) de la saga del mercenario de la CIA Jason Bourne, pero que antes había aplicado un tono casi documental a su ficcionalización de la tragedia del Vuelo 93(2006), y antes todavía se ocupó de violencias entre británicos e irlandeses en Bloody Sunday (2002), que le valió un Oso de Oro en Berlín.
Como en aquel antecedente sobre el discutido destino del avión que se estrelló (o fue derribado) antes de pegarle a la Casa Blanca o el Capitolio, Greengrass ha insistido en que no le interesan solamente la acción y el suspenso, sino también los alcances sociopolíticos de su tema, y especialmente la reacción de unos seres humanos concretos ante una catástrofe mayor.
“Me gusta ser muy fiel a la realidad, creo que es un instinto”, afirma el director. “En este caso concreto tienes unos hechos que ocupan cuatro días y que hay que comprimir en dos horas de película. Ese fue nuestro reto. Cómo comprimir esos hechos siendo fieles a lo que pasó. Pero creo que los hechos fundamentales están allí”.
“El reto era presentar los hechos que envuelven la piratería de una forma honesta. Lo que haces es no sentimentalizar lo que hacen, eres claro sobre su moralidad, aunque sea oscura y peligrosa, pero aún así encuentras la humanidad en ello”, añade Greengrass.
Entrelíneas
En efecto, y de acuerdo a casi toda referencia Captain Philips maneja, más allá de la aventura física, temas como el código de honor del protagonista, el caos que rodea el accionar de los secuestradores (a quienes a cierta altura la situación se les escapó totalmente de las manos) y hasta la ambigüedad moral del contraataque norteamericano, militarmente eficiente pero que deja en el aire unas cuantas interrogantes éticas.
Entre tanto, y más allá de que se cumplan o no los vaticinios de Oscar, Hanks va a tener un futuro próximo bastante agitado. Tiene ya otras dos películas en postproducción y otras tantas en preproducción (dos son animaciones a las que aporta solamente la voz), y media docena de proyectos como productor por estrenarse o en desarrollo. Ha quedado muy atrás el elemental comediante de Despedida de soltero.
Un personaje con una gran historia, afirma el director
Captain Philips se inspira en el libro A Captain`s Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at Sea, escrito por el personaje titular en colaboración con Ste- phan Talty. La adaptación fue escrita por Billy Ray, cuyos antecedentes incluyen varios trabajos para Bruce Willis (El color de la noche, 1994; En defensa del honor, 2002) y alguno para Jodie Foster (Plan de vuelo, 2005), y también ha dirigido un par de cosas (entre ellas El precio de la verdad, 2002, que llegó a estrenarse en Montevideo).
El director Greengrass ha contado que él y su equipo de producción (uno de los productores es Kevin Spacey) quedaron fascinados de inmediato con el libro. Era una gran historia, asegura, y el capitán Philips un gran personaje. Al igual que Hanks, Greengrass pasó largo tiempo con Philips para empaparse de él.
Por Guillermo Zapiola
03/10/13
EL PAÍS (Uruguay)
