Desde hace más de 20 días la flota de Rawson está paralizada y no se avanza en una salida al conflicto, como contraste de esto, en aguas nacionales frente a Chubut está pescando langostino una gran cantidad de buques marplatenses. En los últimos días varias de esas embarcaciones operan descargas en el puerto de Madryn, lo que permite abastecer a las plantas locales para el procesamiento de materia prima.
Desde hace más de 20 días la flota de Rawson está paralizada y no se avanza en una salida al conflicto, como contraste de esto, en aguas nacionales frente a Chubut está pescando langostino una gran cantidad de buques marplatenses. En los últimos días varias de esas embarcaciones operan descargas en el puerto de Madryn, lo que permite abastecer a las plantas locales para el procesamiento de materia prima.
(Rawson) El conflicto que declaró el SOMU con los armadores de la Flota Amarilla no encuentra una salida a poco de cumplirse un mes de declarado el paro por tiempo indeterminado, las posiciones cerradas han hecho imposible lograr un entendimiento entre las partes. La autoridad laboral provincial dictó una conciliación obligatoria, luego extendida y ante el fracaso de las negociaciones, el conflicto quedó trabado, donde sólo se han registrado contactos informales entre las partes.
Lo que no deja de sorprender por lo paradójico es que durante mucho tiempo sectores de Mar del Plata cuestionaron a la Flota Costera de Chubut y presionaron para el ingreso al área de pesca exclusivo que tienen este tipo de embarcaciones menores a 21 metros de eslora, y ahora se da un escenario donde los barcos amarillos de Rawson están todos amarrados a muelle, mientras los buques marplatenses realizan excelentes capturas de langostino en jurisdicción nacional a pocas millas de la costa chubutense.
Desde el sector de los armadores locales sostienen que en Chubut se siguen abonando remuneraciones superiores a las que tienen los embarcados de los puertos bonaerenses, entonces razonan que hay una distorsión del apotegma y de la legislación laboral que establece que: “a igual trabajo, igual remuneración”. Los marplatenses pescan en el sur con un convenio laboral inferior al que incluso hoy está vigente para la flota local. Y, tanto unos como otros están bajo el paraguas de una misma organización sindical; pero las exigencias a las empresas bonaerenses son inferiores que las que se plantean a las de Chubut.
Así las cosas, a nivel local la marinería se mantiene en su postura de reclamar un nuevo convenio con valores superiores a los que las empresas están dispuestas a pagar.
Con todo, la inactividad de la flota costera no solo trae aparejadas pérdidas económicas para las empresas, y menores ingresos para los embarcados, sino que las plantas de Rawson corren peligro de desabastecimiento al transcurrir tantos días sin pesca.
Por otro lado, los reclamos laborales debieran reencauzarse por la vía del diálogo y los carriles institucionales que determina la legislación laboral, evitando una mayor conflictividad social que pueda tener derivaciones insospechadas.
La beligerancia en las demandas laborales y las pujas por un espacio de poder intrasindical, son dos condimentos que ya han dado una muestra de ser un coctel explosivo con los recientes acontecimientos de Santa Cruz. De esa experiencia negativa se debieran tomar nota y en adelante actuar con madurez.
Por consiguiente, a ninguna de las partes le conviene que este conflicto se extienda en el tiempo, pero para que una negociación prospere se requiere de predisposición de los dos lados y tener posiciones flexibles, hasta llegar a un entendimiento sin la intervención de actores externos a un conflicto entre privados.
30/07/07
PESCA & PUERTOS
