Buenos Aires: La niebla obligó a cerrar el puerto y el Aeroparque

Fue como haber amanecido en otra ciudad, completamente ajena a aquella en la que el sábado último brilló el sol. Poco después de las 9, Buenos Aires se convirtió en la Londres de las viejas películas, con las puntas de sus edificios desdibujadas.

Fue como haber amanecido en otra ciudad, completamente ajena a aquella en la que el sábado último brilló el sol. Poco después de las 9, Buenos Aires se convirtió en la Londres de las viejas películas, con las puntas de sus edificios desdibujadas.

Las extrañas variaciones climáticas que se registran desde el viernes último produjeron las condiciones propicias para que grandes bancos de niebla se asentaran sobre la ciudad, según explicaron en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Y las consecuencias no se hicieron esperar. El aeroparque metropolitano Jorge Newbery estuvo cerrado hasta pasado el mediodía; hubo demoras y vuelos desviados todo el día.

También el puerto de Buenos Aires tuvo que cerrarse informaron fuentes de la Prefectura Naval, ya que las malas condiciones de visibilidad dificultaban las operaciones marítimas.

Durante aquellas horas, en Aeroparque sólo se realizaban despegues. Los aterrizajes fueron derivados a otros aeropuertos por la poca visibilidad hasta casi las 16. La niebla también afectó la zona de Ezeiza, aunque el aeropuerto internacional operó con normalidad y recibió gran parte de los vuelos derivados desde Aeroparque. Claro que hubo mal humor entre los pasajeros por las demoras y las complicaciones.

María G., española de 29 años, viajaba desde Iguazú a Buenos Aires: "Salí a las 10.15. Cuando llegamos a Capital, el capitán dijo que, debido a la niebla, Aeroparque y Ezeiza estaban cerrados y que sobrevolaríamos 30 minutos a la espera de una mejora del tiempo. Después decidieron que aterrizaríamos en Córdoba. Cuando llegamos allí, dijeron que el tiempo ya había mejorado en Capital, por lo que aterrizamos en Córdoba, cargamos combustible y volvimos a despegar". Volaron hasta Ezeiza y finalmente, tras cinco horas de vuelo, el avión aterrizó en Aeroparque.

"Se registran condiciones meteorológicas muy inestables", dice Graciela Gordillo, del SMN. Es la forma de explicar por qué el viernes último fue un día frío y gris; el sábado, una jornada espléndida y calurosa; el domingo, muy frío, y ayer, caluroso y con niebla.

No obstante, por la tarde, la niebla desapareció sobre la ciudad, pero con pronóstico de volver a cubrir el cielo porteño durante las primeras horas de hoy.

La mala noticia para los que consideran que el tiempo "se volvió loco" es que para los próximos días se esperan más de esas variaciones inusuales que dejan a miles de porteños con gripe y estornudos.

Al cierre de esta edición, los vientos rotaban del Este hacia el Norte. Esto hará que hoy se registre una máxima estimada en 23 grados.

Hacia la tarde, de todas formas, aumentará la nubosidad y por la noche desmejorará, con posibilidades de tormenta.

Pero mañana habrá una mínima de 9 grados y pasado mañana, de 5 grados. Es decir que en 48 horas la marca del termómetro descenderá casi 20 grados, como consecuencia de que los vientos del Norte roten hacia el sector sur.

Habrá que abrigarse y estar preparado para una semana en la que el invierno hará de las suyas.

"Por diferentes causas, estamos ante una semana de gran inestabilidad", remató Gordillo.

14/08/07
LA NACION

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